Las calzadas romanas partían del Foro de Roma y tenían como objetivo transportar materiales y tropas para defender el imperio. La vía Apia fue la calzada más importante, nombrada en honor a Apio Claudio Ciego. Los romanos construían las calzadas cavando zanjas, rellenándolas con piedras y agregando capas superiores de piedras más pequeñas y grava prensada. Utilizaban guías de viaje que describían los destinos populares a lo largo de las rutas.