El documento explora la relación entre el entrenador y los jugadores, destacando que el liderazgo se basa en la influencia y no en el poder. Se presentan cuatro estilos de dirección: democrático, autocrático, persuasivo y permisivo, cada uno con su contexto de utilización. El autor enfatiza que un buen líder debe entender las necesidades del grupo y guiarlo hacia objetivos comunes, estableciendo una relación bidireccional para lograr el éxito.