Anaxímenes de Lampsaco clasificó los discursos en tres géneros: judicial, deliberativo y demostrativo. Esta clasificación, adoptada por Aristóteles, se basa en la naturaleza del juicio y la temporalidad de las acciones abordadas. Además, el documento explora la relevancia de los géneros discursivos y tipos textuales en diversas actividades humanas para una adecuada transmisión de mensajes.