El documento detalla la historia y operación de una microempresa familiar en Quito, dedicada a la venta de dulces tradicionales como el maní y cocadas, enfrentando desafíos económicos y robos en su local. La actividad, que se ha transmitido a lo largo de tres generaciones, lucha por mantenerse viable en un contexto donde las ganancias han disminuido y la demanda tiende a ser estacional. A pesar de las dificultades, se destaca la importancia cultural y económica de estos productos en la preservación de tradiciones y el apoyo al desarrollo local.