El documento analiza por qué las matemáticas son consideradas aburridas por los estudiantes, destacando la relación entre sus creencias personales y el aprendizaje. Se identifica que la confianza en sí mismos, las expectativas de logro y los procesos de atribución influyen en el rendimiento y actitudes hacia la materia. Se concluye que tanto hombres como mujeres sienten presión y falta de habilidades, pero las mujeres exhiben menores niveles de confianza en sus capacidades matemáticas.