El mercantilismo se desarrolló entre los siglos XVII y XVIII y sostenía que la riqueza de una nación dependía de la cantidad de metales preciosos que poseía. La política económica mercantilista se enfocaba en aumentar las reservas de oro y plata a través de un superávit en la balanza comercial. El mercantilismo consideraba que la riqueza nacional se medía por la cantidad de dinero que un país tenía.