La arquitectura mesopotámica floreció entre los ríos Tigris y Éufrates en Mesopotamia. Los sumerios y acadios construyeron zigurats y usaron ladrillos y adobe, mientras que los asirios y babilonios desarrollaron bóvedas, arcos y torres almenadas. La arquitectura persa también usó ladrillos, relieves y columnas, y construyó palacios y tumbas notables.