El sistema educativo lancasteriano se caracterizaba por utilizar monitores, estudiantes avanzados que enseñaban a sus compañeros en grupos pequeños, lo que permitía que un solo maestro educara a cientos de estudiantes y redujera los costos de la educación. Este sistema se introdujo en México en 1822 y fue adoptado como el método oficial de educación primaria en 1824, aunque su implementación se vio afectada por periodos de inestabilidad política en el país.