El documento analiza la metodología constructivista en la educación, destacando la importancia de la interacción entre el individuo y la sociedad en el proceso de aprendizaje. Se enfatiza que la educación debe integrar aspectos personales, sociales y morales, y que tanto el docente como el alumno juegan roles activos en la adquisición de conocimientos. Asimismo, se promueve el aprendizaje cooperativo, alejándose del modelo tradicional basado en la memorización hacia uno que considera el conocimiento significativo y contextualizado.