La república de Weimar sufrió inestabilidad económica y política en sus primeros años, lo que llevó al aumento del apoyo al Partido Nazi. Hitler se convirtió en canciller en 1933 y rápidamente estableció un régimen totalitario de partido único, eliminando la oposición y creando el Tercer Reich alemán basado en la ideología nazi de supremacía racial aria y expansión territorial.