La percepción de otras personas es un proceso complejo que involucra varios factores. Interpretamos la información que recibimos sobre otras personas de manera organizada, dando más importancia a ciertos rasgos clave. Nuestras propias características y experiencias influyen en cómo percibimos a los demás. También tratamos de entender las intenciones y motivaciones de la otra persona para formarnos una impresión.