El documento describe tres corrientes filosóficas estadounidenses: el pragmatismo, el funcionalismo y el conductismo. El pragmatismo sostiene que la verdad de una idea depende de su utilidad práctica y fue desarrollado por Peirce, James y Dewey. El funcionalismo estudia los propósitos y funciones de los procesos mentales. El conductismo se centra en el estudio del comportamiento observable y sus causas ambientales.