El documento propone un replanteamiento estratégico en la comunicación social y salud, debido a la ineficacia de programas actuales y su alto costo en salud pública. Se aboga por un enfoque ético y cultural en la construcción de estrategias, que considere variables contextuales y el empoderamiento. Finalmente, se destaca la necesidad de integrar la psicología social, la sociología y la antropología para redefinir la relación entre información y conducta.