Una víctima se define como cualquier persona que ha sufrido daños físicos o mentales, sufrimiento emocional o pérdidas como consecuencia de acciones que violan la ley, incluyendo el abuso de poder. La victimización crea una nueva condición psicosocial y afecta no solo a la persona directamente afectada, sino también a sus familiares y a la sociedad en general. La identidad de víctima se ha convertido en un eje articulador de procesos sociales relacionados con la reparación y la reconciliación.