Makarenko propuso una pedagogía basada en la colectividad. Creía que la escuela debía organizarse como una comunidad que reprodujera la vida socialista, con énfasis en el trabajo productivo, la disciplina y la felicidad colectiva. Su método se centraba en que los estudiantes fueran parte activa de la vida de la escuela y adquirieran el hábito de dominarse a sí mismos como parte de la colectividad.