Las quemaduras eléctricas afectan la piel, tejidos profundos y pueden causar amputaciones. Presentan puntos de entrada y salida con mayor daño, y pueden comprometer cualquier órgano entre estos. Requieren un manejo rápido para prevenir complicaciones como fibrilación ventricular, paro respiratorio o falla renal aguda. El tratamiento incluye fluidoterapia, diuresis osmótica, alcalinización de la orina, monitoreo cardiaco, fasciotomía y eventualmente desbridamiento y colgajos libres.