Las tres generaciones de reformas educativas en América Latina se han centrado en mejorar la calidad y equidad de la educación. Las primeras reformas descentralizaron la administración educativa, las segundas se enfocaron en mejorar los aprendizajes en las escuelas, y las terceras promovieron una mayor autonomía escolar. Sin embargo, existe el riesgo de que las reformas basadas en resultados y rankings escolares aumenten la desigualdad educativa. Se requiere un enfoque integral que garantice una educación de calidad para todos los estudiantes.