Este documento discute varios puntos relacionados con la Iglesia Católica y su fundación por Jesucristo. Argumenta que Cristo estableció la Iglesia para perdurar en el tiempo, no como una secta, y envió a los apóstoles a predicar en todo el mundo. También explica que la Iglesia se mantuvo unida después de la muerte de Cristo, y proporciona pruebas bíblicas de que Pedro fue el primer obispo de Roma. Finalmente, atribuye la aparición de numerosas sectas a la