La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo que afecta principalmente a la producción de dopamina, lo que causa síntomas motores como temblor, bradicinesia, rigidez e inestabilidad postural, así como síntomas no motores que incluyen problemas de sueño y alteraciones emocionales. La prevalencia de la EP aumenta con la edad, afectando aproximadamente al 0,3% de la población general y hasta un 1-2% en personas mayores de 60 años, con un enfoque de tratamiento individualizado y sin una causa conocida clara. Aunque no es mortal, su carácter crónico y progresivo requiere un manejo adecuado para mantener la calidad de vida de los pacientes.