La enfermedad de Parkinson no solo afecta a las personas mayores, con síntomas motores como temblor, bradicinesia y rigidez, así como síntomas no motores que incluyen problemas gastrointestinales y trastornos del sueño. La detección temprana es crítica, ya que muchos síntomas no son identificados inicialmente, lo que retrasa el diagnóstico y tratamiento adecuados. El tratamiento farmacológico se enfoca en restablecer los niveles de dopamina, mejorando así la calidad de vida de los pacientes.