Este documento discute la naturaleza del ser humano como un ser pensante y educable. Argumenta que el ser humano tiene un espíritu creador que utiliza la simbología religiosa para superar la razón. También dice que sin orientación religiosa, el hombre está ligado biológicamente a la familia y carece de una meta espiritual más allá del mundo material. Finalmente, afirma que la educación puede purificar al hombre de su penuria mediante el aumento de la bondad que le es propia.