El documento describe el síndrome hipereosinofílico (SHE), una afección caracterizada por un recuento elevado de eosinófilos en sangre y daño orgánico. Puede ser idiopático o asociado a infecciones, trastornos hematológicos o no hematológicos. El tratamiento incluye glucocorticoides y quimioterapia para reducir los eosinófilos y prevenir complicaciones cardíacas, neurológicas y otras.