PRIMERA PARTE: LA POESÍA, ¿ESO QUÉ ES?
¿Qué es poesía?
1.- Define qué es poesía: ___________________________________________________________
________________________________________________________________________________
_______________________________________________________________________________.
Diferenciar textos poéticos de los que no lo son
¿Qué textos de los siguientes te parecen poéticos?:
a)
Nubes del cielo del Sur,
nubes aladas,
nubes de impecable vapor, trajes del cielo,
pétalos, peces puros
del estío,
boca arriba en el pasto, en las arenas
de todo el cielo sois las muchachas celestes,
la seda al sol, la primavera blanca,
la juventud del cielo.
¡Derramadas, corriendo
apenas
sostenidas
por el aire,
pulmones
de la luz,
nidos del agua!
b)
Mi romance con la bailarina no prosperó. Ella se paseaba todo el día por el departamento
dando saltitos descalza. Yo trataba inútilmente de agarrarla en alguno de sus vuelos, pero
fracasaba estrepitosamente. La mayor parte de los días yo no hacía más que terminar en el suelo,
herido por el golpe contra algún mueble inoportuno. Ella, por su parte, sólo se dedicaba a su arte
y exageraba cada vez más sus giros y especialmente sus largos saltos. Pero no, no fue por
despecho, sino por descuido que dejé el ventanal abierto de par en par.
c)
La cumbre. Ahí está el ocaso, todo empurpurado, herido por sus propios cristales, que le
hacen sangre por doquiera. A su esplendor, el pinar verde se agria, vagamente enrojecido; y las
hierbas y las florecillas, encendidas y transparentes, embalsaman el instante sereno de una esencia
mojada, penetrante y luminosa.
Yo me quedo extasiado en el crepúsculo. Platero, granas de ocaso sus ojos negros, se va,
manso, a un charquero de aguas de carmín, de rosa, de violeta; hunde suavemente su boca en los
espejos, que parece que se hacen líquidos al tocarlos él; y hay por su enorme garganta como un
pasar profuso de umbrías aguas de sangre.
d)
Como enjambre de abejas irritadas,
de un obscuro rincón de la memoria
salen a perseguirme los recuerdos
de las pasadas horas.
Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo tan inútil!
Me rodean, me acosan,
y unos tras otros a clavarme vienen
el agudo aguijón que el alma encona.
e)
Érase una vez un hombre triste que fue a ver al médico para que le curase de su melancolía.
El médico lo reconoció a fondo y le dijo: "No he podido encontrarle nada mal, pero voy a darle un
consejo. Hay un circo en la ciudad; vaya esta misma noche. Verá un payaso que es tan divertido
que no podrá parar de reírse en una semana.
– Doctor – dijo el paciente triste –, ese payaso soy yo.
f)
Por la ladera del monte, que era escarpada y pedregosa, oír resbalar, de pronto, una
avalancha de pequeños guijarros, que rebotaban hasta caer a mis pies. Alcé los ojos en esa
dirección y divisé un raro bulto que se escondía detrás del tronco de un pino. ¿Qué podía ser?
¿Sería un oso, un salvaje, un mono? No podía asegurarlo; sólo me daba cuenta de que era una
forma negra, poderosa y velluda. El terror me dejó clavado en el suelo.
Entonces me sentí completamente rodeado: a mis espaldas tenía la cuadrilla de asesinos y,
enfrente, aquel animal misterioso que me acechaba detrás de un tronco. ¿Qué hacer? Di media
vuelta al instante y retrocedí hasta la orilla, echando de cuando en cuando una ojeada a mis
espaldas.
¿Todo lo que está escrito en verso en poesía?:
¿Qué textos de los siguientes te parecen poéticos?:
a)
En la rama de un árbol,
bien ufano y contento,
con un queso en el pico
estaba el señor Cuervo.
Del olor atraído
un zorro muy maestro,
le dijo estas palabras,
o poco más o menos:
«Tenga usted buenos días,
señor Cuervo, mi dueño;
vaya que estáis donoso,
mono, lindo en extremo;
yo no gasto lisonjas,
y digo lo que siento;
que si a tu bella traza
corresponde el gorjeo,
juro a la diosa Ceres,
siendo testigo el cielo,
que tú serás el fénix
de sus vastos imperios.»
Al oír un discurso
tan dulce y halagüeño,
de vanidad llevado,
quiso cantar el Cuervo.
Abrió su negro pico,
dejó caer el queso;
el muy astuto Zorro,
después de haberlo preso,
le dijo: «Señor bobo,
pues sin otro alimento,
quedáis con alabanzas
tan hinchado y repleto,
digerid las lisonjas
mientras yo como el queso.»
Quien oye aduladores,
nunca espere otro premio.
b)
A un capitán sevillano
siete hijas le dio Dios
y tuvo la mala suerte
que ninguno fue varón.
Un día la más pequeña
le cayó la inclinación
de que se fuera a la guerra
vestidita de varón.
- Hija, no vayas, no vayas,
que te van a conocer,
llevas el pelo muy largo
y dirán que eres mujer
- Padre, si lo llevo largo,
padre, córtemelo usted
que con el pelo cortado
un varón pareceré.
Siete años en la guerra
y nadie la conoció.
Un día al subir al caballo
la espada se le cayó
y en vez de decir maldito,
dijo, ¡maldita sea yo!
El rey que la estaba oyendo
a palacio la llevó;
arreglaron los papeles
y con ella se casó.
Aquí se acaba la historia
de la niña y el varón.
c)
Tendidos en la yerba
una muchacha y un muchacho.
Comen naranjas, cambian besos
como las olas cambian sus espumas.
Tendidos en la playa
una muchacha y un muchacho.
Comen limones, cambian besos
como las nubes cambian sus espumas.
Tendidos bajo tierra
una muchacha y un muchacho.
No dicen nada, no se besan,
cambian silencio por silencio.
d)
Ya quieres regresar.
Algo te duele al fondo del recuerdo,
muy al fondo del pecho.
Son tantos mares ya, tantos naufragios,
tantos últimos días, tantas noches,
tantas tormentas, tantos infinitos...
Cruje el mástil, las velas
buscan vientos y besan en sus labios
las palabras que saben tu regreso.
Abre la quilla en dos tus esperanzas
y la quiebran y siguen tus viajes
hasta encontrar, cansado,
un puerto al fin que cierre tu horizonte.
¿Todo lo que está escrito en prosa no es poesía?:
¿Qué textos de los siguientes te parecen poéticos?:
a)
En los largos atardeceres del verano, subíamos a la azotea. Sobre los ladrillos cubiertos de
verdín,entre las barandas y paredones escalados, allá en un rincón, estaba el jazminero, con sus
ramas oscuras cubiertas de menudas corolas blancas, junto a la enredadera que a esa hora abría
sus campanillas azules.
El sol poniente encendía apenas con toques de oro y carmín los bordes de unos frágiles
nubes blancas que descansaban sobre el horizontede los tejados. Caprichoso, con formas
irregulares, se perfilaba el panorama de arcos, galerías y terrazas: blanco laberinto manchado
aquí o allá de colores puros, y donde a veces una cuerda de ropa tendida flotaba henchida por el
aire con una insinuación marina.
Poco a poco la copa del cielo se iba llenando de un azul oscuro. por el que nadaban, tal
copos de nieve, las estrellas. De codos en la barandilla. era grato sentir la caricia de la brisa. Y el
perfume de la dama de noche, que comenzaba a despertar su denso aroma nocturno, llegaba
turbador, como el deseo que emana de un cuerpo joven, próximo en la tiniebla estival.
b)
Llevaban dos horas de camino y no habían dejado de discutir desde que se subieron al
coche, así que, en cierto sentido, a los dos les vino bien el pinchazo: una tregua, un tiempo muerto,
la excusa perfecta para no tener que compartir el mismo espacio.
El hombre bajó a cambiar la rueda entre maldiciones; la mujer se quedó en el interior del
vehículo, fumando en silencio y observando, por el espejo retrovisor, la figura acuclillada de su
marido que no acertaba a poner bien el gato hidráulico.
Entonces vio emerger, de entre los árboles, lo que parecía ser un oso pardo. Por suerte
reaccionó deprisa y, después de subir las ventanillas, bajó el seguro de las puertas.
c)
Bueno, pues hablando con otra persona, el Diablo le dijo que, aunque hiciese el bien a la
gente, él tenía una pésima reputación.
- Pues no sé, no sé - le dijo el otro.
- Muy bien - repuso el Diablo -. Te lo demostraré.
El Diablo se presentó ante Dios y le dijo que pusiera una gran piedra en el sendero, que él
pondría una bolsa de dinero. Entonces verían quién se llevaba el mérito. Así lo hicieron, y al poco
pasó alguien por allí y tropezó con la piedra.
- ¡Maldito sea el Diablo, que puso esta piedra aquí para que tropezara! - vociferó el
caminante.
Pasó después otra persona, y vio el dinero. Lo cogió y dijo:
- ¡Alabado sea Dios! Le doy gracias por haber encontrado este dinero.
El Diablo le dijo entonces a su amigo:
- Tú mismo lo has visto. Fui yo quien puso el dinero, pero el hombre da las gracias a Dios.
Y el que tropezó con la piedra me maldice. Dios se lleva las alabanzas, y yo las maldiciones. ¿No te
dije que no hay justicia en el mundo?
d)
¡Cuán penetrante es el final del día en otoño! ¡Ay! ¡Penetrante hasta el dolor! Pues hay en
él ciertas sensaciones deliciosas, no por vagas menos intensas; y no hay punta más acerada que la
de lo infinito.
¡Delicia grande la de ahogar la mirada en lo inmenso del cielo y del mar! ¡Soledad, silencio,
castidad incomparable de lo cerúleo! Una vela chica, temblorosa en el horizonte, imitadora, en su
pequeñez y aislamiento, de mi existencia irremediable, melodía monótona de la marejada, todo eso
que piensa por mí, o yo por ello -ya que en la grandeza de la divagación el yo presto se pierde-;
piensa, digo, pero musical y pintorescamente, sin argucias, sin silogismos, sin deducciones.
Tales pensamientos, no obstante, ya salgan de mí, ya surjan de las cosas, presto cobran
demasiada intensidad. La energía en el placer crea malestar y sufrimiento positivo. Mis nervios,
harto tirantes, no dan más que vibraciones chillonas, dolorosas.
Y ahora la profundidad del cielo me consterna; me exaspera su limpidez. La insensibilidad del
mar, lo inmutable del espectáculo me subleva... ¡Ay! ¿Es fuerza eternamente sufrir, o huir de lo
bello eternamente? ¡Naturaleza encantadora, despiadada, rival siempre victoriosa, déjame! ¡No
tientes más a mis deseos y a mi orgullo! El estudio de la belleza es un duelo en que el artista da
gritos de terror antes de caer vencido.

Taller de poesía (1)

  • 1.
    PRIMERA PARTE: LAPOESÍA, ¿ESO QUÉ ES? ¿Qué es poesía? 1.- Define qué es poesía: ___________________________________________________________ ________________________________________________________________________________ _______________________________________________________________________________. Diferenciar textos poéticos de los que no lo son ¿Qué textos de los siguientes te parecen poéticos?: a) Nubes del cielo del Sur, nubes aladas, nubes de impecable vapor, trajes del cielo, pétalos, peces puros del estío, boca arriba en el pasto, en las arenas de todo el cielo sois las muchachas celestes, la seda al sol, la primavera blanca, la juventud del cielo. ¡Derramadas, corriendo apenas sostenidas por el aire, pulmones de la luz, nidos del agua! b) Mi romance con la bailarina no prosperó. Ella se paseaba todo el día por el departamento dando saltitos descalza. Yo trataba inútilmente de agarrarla en alguno de sus vuelos, pero fracasaba estrepitosamente. La mayor parte de los días yo no hacía más que terminar en el suelo, herido por el golpe contra algún mueble inoportuno. Ella, por su parte, sólo se dedicaba a su arte y exageraba cada vez más sus giros y especialmente sus largos saltos. Pero no, no fue por despecho, sino por descuido que dejé el ventanal abierto de par en par. c) La cumbre. Ahí está el ocaso, todo empurpurado, herido por sus propios cristales, que le hacen sangre por doquiera. A su esplendor, el pinar verde se agria, vagamente enrojecido; y las hierbas y las florecillas, encendidas y transparentes, embalsaman el instante sereno de una esencia mojada, penetrante y luminosa. Yo me quedo extasiado en el crepúsculo. Platero, granas de ocaso sus ojos negros, se va, manso, a un charquero de aguas de carmín, de rosa, de violeta; hunde suavemente su boca en los espejos, que parece que se hacen líquidos al tocarlos él; y hay por su enorme garganta como un pasar profuso de umbrías aguas de sangre.
  • 2.
    d) Como enjambre deabejas irritadas, de un obscuro rincón de la memoria salen a perseguirme los recuerdos de las pasadas horas. Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo tan inútil! Me rodean, me acosan, y unos tras otros a clavarme vienen el agudo aguijón que el alma encona. e) Érase una vez un hombre triste que fue a ver al médico para que le curase de su melancolía. El médico lo reconoció a fondo y le dijo: "No he podido encontrarle nada mal, pero voy a darle un consejo. Hay un circo en la ciudad; vaya esta misma noche. Verá un payaso que es tan divertido que no podrá parar de reírse en una semana. – Doctor – dijo el paciente triste –, ese payaso soy yo. f) Por la ladera del monte, que era escarpada y pedregosa, oír resbalar, de pronto, una avalancha de pequeños guijarros, que rebotaban hasta caer a mis pies. Alcé los ojos en esa dirección y divisé un raro bulto que se escondía detrás del tronco de un pino. ¿Qué podía ser? ¿Sería un oso, un salvaje, un mono? No podía asegurarlo; sólo me daba cuenta de que era una forma negra, poderosa y velluda. El terror me dejó clavado en el suelo. Entonces me sentí completamente rodeado: a mis espaldas tenía la cuadrilla de asesinos y, enfrente, aquel animal misterioso que me acechaba detrás de un tronco. ¿Qué hacer? Di media vuelta al instante y retrocedí hasta la orilla, echando de cuando en cuando una ojeada a mis espaldas. ¿Todo lo que está escrito en verso en poesía?: ¿Qué textos de los siguientes te parecen poéticos?: a) En la rama de un árbol, bien ufano y contento, con un queso en el pico estaba el señor Cuervo. Del olor atraído un zorro muy maestro, le dijo estas palabras, o poco más o menos: «Tenga usted buenos días, señor Cuervo, mi dueño; vaya que estáis donoso, mono, lindo en extremo; yo no gasto lisonjas, y digo lo que siento; que si a tu bella traza corresponde el gorjeo, juro a la diosa Ceres, siendo testigo el cielo, que tú serás el fénix de sus vastos imperios.» Al oír un discurso tan dulce y halagüeño, de vanidad llevado, quiso cantar el Cuervo. Abrió su negro pico, dejó caer el queso; el muy astuto Zorro, después de haberlo preso, le dijo: «Señor bobo, pues sin otro alimento, quedáis con alabanzas tan hinchado y repleto,
  • 3.
    digerid las lisonjas mientrasyo como el queso.» Quien oye aduladores, nunca espere otro premio. b) A un capitán sevillano siete hijas le dio Dios y tuvo la mala suerte que ninguno fue varón. Un día la más pequeña le cayó la inclinación de que se fuera a la guerra vestidita de varón. - Hija, no vayas, no vayas, que te van a conocer, llevas el pelo muy largo y dirán que eres mujer - Padre, si lo llevo largo, padre, córtemelo usted que con el pelo cortado un varón pareceré. Siete años en la guerra y nadie la conoció. Un día al subir al caballo la espada se le cayó y en vez de decir maldito, dijo, ¡maldita sea yo! El rey que la estaba oyendo a palacio la llevó; arreglaron los papeles y con ella se casó. Aquí se acaba la historia de la niña y el varón. c) Tendidos en la yerba una muchacha y un muchacho. Comen naranjas, cambian besos como las olas cambian sus espumas. Tendidos en la playa una muchacha y un muchacho. Comen limones, cambian besos como las nubes cambian sus espumas. Tendidos bajo tierra una muchacha y un muchacho. No dicen nada, no se besan, cambian silencio por silencio. d) Ya quieres regresar. Algo te duele al fondo del recuerdo, muy al fondo del pecho. Son tantos mares ya, tantos naufragios, tantos últimos días, tantas noches, tantas tormentas, tantos infinitos... Cruje el mástil, las velas buscan vientos y besan en sus labios las palabras que saben tu regreso. Abre la quilla en dos tus esperanzas y la quiebran y siguen tus viajes hasta encontrar, cansado, un puerto al fin que cierre tu horizonte. ¿Todo lo que está escrito en prosa no es poesía?: ¿Qué textos de los siguientes te parecen poéticos?: a) En los largos atardeceres del verano, subíamos a la azotea. Sobre los ladrillos cubiertos de verdín,entre las barandas y paredones escalados, allá en un rincón, estaba el jazminero, con sus ramas oscuras cubiertas de menudas corolas blancas, junto a la enredadera que a esa hora abría sus campanillas azules. El sol poniente encendía apenas con toques de oro y carmín los bordes de unos frágiles nubes blancas que descansaban sobre el horizontede los tejados. Caprichoso, con formas irregulares, se perfilaba el panorama de arcos, galerías y terrazas: blanco laberinto manchado aquí o allá de colores puros, y donde a veces una cuerda de ropa tendida flotaba henchida por el
  • 4.
    aire con unainsinuación marina. Poco a poco la copa del cielo se iba llenando de un azul oscuro. por el que nadaban, tal copos de nieve, las estrellas. De codos en la barandilla. era grato sentir la caricia de la brisa. Y el perfume de la dama de noche, que comenzaba a despertar su denso aroma nocturno, llegaba turbador, como el deseo que emana de un cuerpo joven, próximo en la tiniebla estival. b) Llevaban dos horas de camino y no habían dejado de discutir desde que se subieron al coche, así que, en cierto sentido, a los dos les vino bien el pinchazo: una tregua, un tiempo muerto, la excusa perfecta para no tener que compartir el mismo espacio. El hombre bajó a cambiar la rueda entre maldiciones; la mujer se quedó en el interior del vehículo, fumando en silencio y observando, por el espejo retrovisor, la figura acuclillada de su marido que no acertaba a poner bien el gato hidráulico. Entonces vio emerger, de entre los árboles, lo que parecía ser un oso pardo. Por suerte reaccionó deprisa y, después de subir las ventanillas, bajó el seguro de las puertas. c) Bueno, pues hablando con otra persona, el Diablo le dijo que, aunque hiciese el bien a la gente, él tenía una pésima reputación. - Pues no sé, no sé - le dijo el otro. - Muy bien - repuso el Diablo -. Te lo demostraré. El Diablo se presentó ante Dios y le dijo que pusiera una gran piedra en el sendero, que él pondría una bolsa de dinero. Entonces verían quién se llevaba el mérito. Así lo hicieron, y al poco pasó alguien por allí y tropezó con la piedra. - ¡Maldito sea el Diablo, que puso esta piedra aquí para que tropezara! - vociferó el caminante. Pasó después otra persona, y vio el dinero. Lo cogió y dijo: - ¡Alabado sea Dios! Le doy gracias por haber encontrado este dinero. El Diablo le dijo entonces a su amigo: - Tú mismo lo has visto. Fui yo quien puso el dinero, pero el hombre da las gracias a Dios. Y el que tropezó con la piedra me maldice. Dios se lleva las alabanzas, y yo las maldiciones. ¿No te dije que no hay justicia en el mundo? d) ¡Cuán penetrante es el final del día en otoño! ¡Ay! ¡Penetrante hasta el dolor! Pues hay en él ciertas sensaciones deliciosas, no por vagas menos intensas; y no hay punta más acerada que la de lo infinito. ¡Delicia grande la de ahogar la mirada en lo inmenso del cielo y del mar! ¡Soledad, silencio, castidad incomparable de lo cerúleo! Una vela chica, temblorosa en el horizonte, imitadora, en su pequeñez y aislamiento, de mi existencia irremediable, melodía monótona de la marejada, todo eso que piensa por mí, o yo por ello -ya que en la grandeza de la divagación el yo presto se pierde-; piensa, digo, pero musical y pintorescamente, sin argucias, sin silogismos, sin deducciones. Tales pensamientos, no obstante, ya salgan de mí, ya surjan de las cosas, presto cobran demasiada intensidad. La energía en el placer crea malestar y sufrimiento positivo. Mis nervios, harto tirantes, no dan más que vibraciones chillonas, dolorosas. Y ahora la profundidad del cielo me consterna; me exaspera su limpidez. La insensibilidad del mar, lo inmutable del espectáculo me subleva... ¡Ay! ¿Es fuerza eternamente sufrir, o huir de lo bello eternamente? ¡Naturaleza encantadora, despiadada, rival siempre victoriosa, déjame! ¡No tientes más a mis deseos y a mi orgullo! El estudio de la belleza es un duelo en que el artista da gritos de terror antes de caer vencido.