El autor describe su metodología de enseñanza vivencial en las clases de ciencias sociales. Implementó actividades prácticas como la elaboración de mapas y maquetas para involucrar a los estudiantes y sacarlos de la rutina de las clases magistrales. Aunque los resultados no siempre fueron óptimos, las actividades lograron motivar a los estudiantes. El autor concluye que cambiar entre clases magistrales y vivenciales ha sido un reto, y que aún queda trabajo por hacer para optimizar las estrategias y evaluar su efectividad.