El documento discute la importancia de la competencia en la educación, sosteniendo que ser competente va más allá de la mera comprensión de conceptos y requiere aprendizaje práctico. Además, se analiza la función del currículo como instrumento político y su rol en la educación, destacando su influencia en la formación y vinculación con las necesidades laborales. Finalmente, se plantea la crítica sobre cómo la educación puede ser utilizada para homogeneizar y controlar a las masas en beneficio de intereses políticos y económicos.