Platón ve al ser humano como un alma espiritual y eterna encarcelada en un cuerpo temporal. Aristóteles concibe al ser humano como una sustancia compuesta de materia (cuerpo) y forma (alma), distinguiendo tres tipos de alma. Descartes propone un dualismo entre el alma como sustancia pensante y el cuerpo como sustancia extensa. Kant considera que el ser humano tiene tres disposiciones: animalidad, humanidad y personalidad. Marx sostiene que el ser humano no tiene una esencia innata y que su esencia se construye