IV) Las universidades públicas y “El Posconflicto en
Colombia”
1. Planteamiento del problema.
1.1 El universo y los conceptos.
En comienzo, se trata de asumir que, el conflicto, ha estado ahí.
Desde, el momento mismo en que se concretó nuestra condición de
patria libre. En un proceso que comprometió, inclusive, a quienes
ejercieron como conductores libertarios. Por una vía inherente a la
discusión política de configuración de país y de estado. En ejercicios
que posicionaban el marco constitucional como soporte
fundamental.
Lo que, hoy por hoy, vivimos no es otra cosa que una extensión no
formal de las contradicciones. Porque se replicó en escenarios desde
1830 hasta finales de siglo. Pero que, por esto mismo, se abrió
camino, recorriendo todo el siglo XX.
Ha sido un largo camino. Como laberinto que agobia. Pero que, por
lo mismo, ha permitido localizar los términos de referencia
necesarios para enfrentar la soledad del ser que emerge
consolidado, a partir de descifrar los códigos de la vida societaria.
Porque viene de esa dispersión que lo había inhibido, para enfrentar
vicisitudes. Hacerlo sólo le había significado, en el tiempo, no
entender la dinámica asociada a sentir a los otros y a las otras. Un
estar ahí, situado en su compartimento. Mirándose. Como quien no
ha construido el enlace, entre sí mismo y el escenario. Actor cuyo
libreto son palabras para sí. Pero que, en perspectiva, se siente
aislado. Avasallado; al límite de su capacidad para discernir acerca
de su rol colectivo.
Posicionarse, al margen de lo inhóspito, supone un avance. Es
adquirir la noción de estar en otras condiciones. Diferentes a
aquellas en las que prevalecía la zozobra. Lo azaroso. Como cuando
se percibe que la exterioridad acecha, como potencia ajena a cada
sujeto. Como incierta posibilidad. Como expectante gendarme que
rodea y asfixia. Una figura parecida a aquellas sombras del inicio;
cuando no éramos otra cosa que expresiones minimizadas, al
garete. Próximas al desequilibrio, por la vía de los extravíos propios
de la selección natural.
Sentirse vinculado a un proyecto de la naturaleza. Sin haber sido
consultado o consultada; es tanto como una sumisión indescifrable;
como quiera que se da sin que hubiésemos conocido la hoja de ruta
inherente a ese proyecto. Tal vez, por esto mismo, llevamos la
marca de la angustia. Porque no entendimos su soporte. Angustia e
inquietud, que se tornan en el hilo conductor de esa sensación de
impotencia. Esa misma que ha estado con nosotros y nosotras,
desde el origen. En ese entonces, lo que percibíamos no iba más
allá de la inmediatez que no s envolvía. Como burbuja que asfixia. Y
que nos rodeaba y nos colocaba en condiciones de inferioridad. Un
choque de expectaciones. Mientras la naturaleza, exhibe una lógica
interna. Que va, desde los organismos simples primarios; hasta las
cimas que confirieron las condiciones próximas a la civilización. Todo
eso como una envoltura que nos inhibía. Desde ese tiempo procede
nuestra sujeción involuntaria a ese proyecto. Siendo, este, mucho
más amplio en los espacios universales; mucho más complejos.
Mucho más ajenos a nuestra interpretación en esa infancia
temprana, como sujetos. Ya, ahí, estaba latente la soledad y sus
implicaciones.
Entonces, necesitábamos compañía. Pero no del tipo de compañía
en la cual los otros y las otras estaban ahí. Al alcance físico de cada
quien. Pero sin ese hilo de Ariadna que nos permitiera descifrar los
códigos asociados al entorno colectivo, como sujeto en sí. Es decir,
en una perspectiva de concretar expresiones conscientes de
organización. No como sumatoria simple de sujetos. Más bien como
conciencia que se recrea y recrea. Una opción en la cual se
acumulan saberes. En un concepto de acumulación emparentado
con la vertebración de lo consciente como colectivo. Con todas sus
implicaciones. Es decir, siendo conscientes de la necesidad de crear
instituciones, con los insumos de los saberes. Fundamentalmente,
con esos que nos otorgan la vitalidad indispensable para re-
conocernos. Como agentes de transformación. Como expresiones
hacia el equilibrio. Desde la soledad inhóspita de lo individual; hasta
el acompañamiento en lo colectivo.
Eso de buscar el equilibrio y trascender la soledad; por la vía de
sumar opciones de vida. Desde lo primario individual; hasta lo
consciente colectivo; debe ser entendido como esa condición que
permite acceder a una interpretación de los y las sujetos; vinculados
y vinculadas a un proyecto; mucho más cercano y comprensible que
aquel que tiene la naturaleza.
Es, entonces, ese proyecto nuestro, el punto de comienzo y soporte
de la nueva identidad. Colectiva e individual. La nueva identidad, así
alcanzada, no era otra cosa que la noción de lo humano. Como
categoría propia que nos situaba en el camino habilitado para
transitar la vida, la historia. Con referentes definidos a partir de la
necesidad inicial de asociarnos. Transfiriendo, a través de estos
referentes, principios y valores. Son posibles y necesarios; habida
cuenta de nuestra condición de animales superiores. Superioridad
no anclada, únicamente, en la capacidad para discernir acerca del
reto primario de la naturaleza; sino en nuestra capacidad para
convertir ese discernimiento en, fortaleza latente para trascender la
mecánica inherente a la naturaleza.
En consecuencia no opera ya aquello de la selección natural.
Venimos de ahí. Somos resultantes de ese proceso. Pero no somos
simplemente eso. Somos sujetos que alcanzamos la independencia;
que trascendimos aquello de seres naturales específicos, en cadena;
para acceder a la condición de sujetos que realizamos hechos y
acciones. En capacidad para entender eso que hacemos. Sujetos de
colectivización coherente. No como manadas que, en el reino
animal, simplemente juntan individuos. Lo nuestro es una opción
mucho más compleja; en razón a nuestra capacidad para asumir,
direccionar y redefinir objetivos. Un ejercicio consciente que nos ha
convocado y nos convoca a no erosionar los valores y principios
adquiridos. Porque, de no ser así, volveríamos a la opción de vida
de las manadas.
.El poder y su propuesta de regresión.
Una vez logrado el equilibrio, soportado en la opción de vida
societaria; que nos ha permitido llegar hasta el trazo del horizonte
de procedimientos e instituciones en función de soportar la
civilización. Una vez adquiridas la noción y la praxis relacionadas con
el quehacer colectivo y que devino en la consolidación de los
referentes inherentes a la humanización del consciente individual y
colectivo. Por caminos siempre de dificultad; como quiera que este
equilibrio, acceder a él, ha sido una apuesta por la vida. Soportando
guerras, arrasamientos, aniquilaciones, etc. Decantando los logros
acumulados. En una constante depuración; en términos de efectuar
una disección precisa de los contenidos de los saberes acumulados.
Habiendo soportado las ofensivas vulneradoras de poderes paralelos
asociados a la mixtura religión-conservadurismo. Habiendo
efectuado, como lo hemos hecho, acciones de profundo contenido
transformador en casi todos los ámbitos. Habiendo sufrido la
persecución y exterminio, a nombre de la tradición y de la moral.
Nos encontramos con constantes que ejercen y han ejercido
posturas y acciones de no reconocimiento de las opciones de vida;
ni de los avances en el proceso de validar insumos mínimos de
respeto y tolerancia. Han aparecido, en ese contexto, personajes
perversos absolutos. Sujetos que siguen atados a la prehistoria del
quehacer social. Cuando, cada quien al garete, efectuaba una
interpretación individual de sus requerimientos. Y, posicionaba los
mismos como iconos para sí. Sin reconocer a los otros y a las otras
como sujetos con derechos. Simplemente, porque la noción de
derechos es punto de comienzo de la vida societaria.
Personajes nefandos, que han hecho de los suyos principios
preeminentes que deben ser acatados. Los Césares; los reyes de
Occidente; los faraones; los Papas; los Zares, Stalin, Hitler,
Mussolini, Franco, Ronald Reagan; los Bush; Álvaro Uribe, etc.
Todos ellos en contravía de los logros alcanzados en incesantes
tropeles. Porque la historia ha conocido del día a día. De esos
tejidos sociales, individuales y colectivos, que se han ido
consolidando a pesar de las guerras impulsadas por esos y otros,
también como ellos, perversos registradores de la destrucción de
valores.
Construyendo aureolas en su entorno. Como magos que convocan a
la confusión; a la inversión de la noción de verdad y de justeza.
Garantes de la lucha por restaurar lo primario. Como cuando éramos
absorbidos por la dinámica de los proyectos de la naturaleza. En los
cuales, ésta, imprimía su marca. Ese tipo de sensación de
impotencia, de temor, de soledad; nos acecha a cada paso; ahora,
cuando reviven los piratas vulneradores. Que imprimen, también, su
marca. Chamanes que delinquen con los principios; que convocan a
santos oficios en procura de imponer sus instintos, como figuras y
posiciones; a partir de sus esquemas mentales, enfermizos.
Delirantes. Su significante es pariente de la desolación y de la
ausencia de posibilidades libertarias. Su ética es la barbarie. Su
poder es la manipulación. A manera de mercaderes del trueque y la
engañifa. Sin ningún agregado de calidad humano; absolutamente
ninguno.
Una escenografía que confunde al público. Como bufos que
desorientan. Que crean horizontes enfermizos; a partir de exhibir
niveles de aceptación. En esto, Hitler y Mussolini fueron maestros y
a ellos les deben sucesivos dirigentes panfletarios sus fuentes
teóricas. Fundamentalmente aquellos que fueron atizadores de
violencias y que se concretaron, a manera de ejemplo, en lo que se
ha denominado, un tanto peyorativamente “La Guerra de los Mil
Días”. Pero que no fue otra cosa que derivación de ese acumulado
de odios ya cifrados antes sus fuentes teóricas y conceptuales.
Pueblos enteros confundidos. Masas vergonzantes que han
permitido y permiten justificar todo tipo de tropelías. Ese tipo de
franjas de población que han claudicado en su dignidad; la han
endosado a los magos manipuladores
Lo cierto es que tenemos todo el derecho, quienes no hemos
claudicado, a convocar a la acción consciente. Que nos permita
acceder a la derrota del Emperador Pigmeo; que es esto en razón a
su incapacidad para percibir la vida a través del día a día que junta
quehaceres. Todos ellos emparentados con la vulneración de la vida
y con sus soportes. Pigmeos intelectuales que saldaron su deuda
con la vida y con la dignidad inherente, por la vía de refrendar su
compromiso con la muerte; por la vía de cambiar la lógica que
conduce a la verdad y venderla, ofrecerla y postularla como
referente único para la vigencia de su visión de democracia. Que es
a la mentira, como el Sol es a las mañanas.
1.2Justificación:
Más que un ensayo, trato de proponer un referente alrededor de la
interpretación y posibles soluciones al conflicto (…o conflictos) en
nuestro país. Porque se trata, de asumir retos que permitan acceder
a una opción de paz, en la cual sea plenamente identificado el
derrotero a seguir. Por una vía no especulativa formal y
contestataria. Por el contrario, en una visón y acción construida a
partir de los insumos propios de la interdisciplinariedad
1.3 Antecedentes.
Uno de ellos y, tal vez, el fundamental, tiene que ver con su
coincidencia con lo que se ha definido como “la guerra de baja
intensidad”; orientada desde el Imperio y aplicada con todo el rigor
en Argentina, Chile, El Salvador; Guatemala. Él, además del
presidente, Julio César Turbay Ayala, Belisario Betancur (a pesar de
su aparente posición de mano tendida, que se expresó en ese
remedo de proceso de paz serio y humano). Particularmente, el
doctor Uribe Vélez, incursionó en ese ámbito con su propuesta y
programa de gobierno en la gobernación de Antioquia, por la vía de
la promoción y concreción de las Convivir; que no fueron otra cosa
que el inicio del exterminio a cargo de los grupos paramilitares.
Paramilitarismo que ya tenían, en Centroamérica, ejemplos plenos.
Un experto defensor de ese proceso y de esa noción de
apaciguamiento. Como diría, aplicando una expresión de lugar
común: a sangre y fuego. Y ahí reside la motivación del exterminio
de contradictores. Por ejemplo, en el caso, de la UP y de los
desmovilizados del EPL, la aplicación de plan fue tan profunda que
se convirtió en el mayor proceso de acallar voces, por la vía de la
matanza y del amedrentamiento. Leamos, al respecto, lo que
dice Rosendo Payares, en su autobiografía “4710”
“…Y es que corría el año 1954. Coincidieron hechos. El militar ya
estaba ahí. Venía de rapar el poder. Siendo el cuadro político
antecedente una heredad vinculada con el genocidio auspiciado
desde ahí. Desde ese centro-poder conservador. Ya casi olvidadas
las reformas de López Pumarejo y su Revolución en Marcha.
Todavía cercana, en el tiempo, la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. El
sargento (¿…o cuál era su grado?), ya jugaba a ser prócer. A ser
libertador. A ser guerrero guiando a un pueblo famélico y
agarrotado. Nuestra familia era una de tantas miles sin horizontes
gratificantes.
La heredad, provenía de dos íconos perversos. Mariano Ospina
Pérez y Laureano Gómez; “el divino Laureano”. El perdulario que
encendía el Congreso, a viva voz. Voz transmisora de ideas
achatadas. Con una sola perspectiva: justificar la matanza. A viva
voz. Voz de pigmeo intelectual. Hacedora de fetiches. Voz, mirada,
cuerpo, de aprendiz de ideólogo. Ese que pretendía pasar a la
historia como héroe. En una Colombia desagarrada por él, y por
Ospina Pérez, y por Marco Fidel Suárez y por los azuzadores
perennes. Un fascismo inveterado. Héroe de la miseria que
auspiciaron él y ellos. De la tragedia de un pueblo inerme. Pero,
asimismo, heredad de los Lleras y de Eduardo Santos, y de Olaya
Herrera y…del mismo Alfonso López, que se arredró ante la infamia.
…Y corrió la voz de que algo estaba sucediendo. Venía desde muy
atrás. El método había sido perfeccionado. Desde Núñez, el
trasgresor. El sujeto cambiante; según las circunstancias. Método
aplicado. Con ese mismo se justificó la Guerra de comienzos del
siglo XX. Método soportado en el manejo solapado de las verdades.
O, a decir verdad, las casi verdades. En recintos cerrados, a prueba
de filtraciones plenas. Solo el gota a gota. Para potenciar las
repercusiones. Se dice y se desdice, al mismo tiempo. Entonces, se
embauca y se extiende la sensación de que algo está pasando. Aquí
y allá.
Y, en verdad, algo estaba pasando. El militar todavía estaba ahí.
Pero, quienes lo adularon y lo felicitaron por su desprendido amor a
la patria; ya tejían otra red. Otra, porque, a pesar de ser la misma;
era otro tiempo. Estábamos en 1956. Y, ya, el ceremonial estaba en
curso. Ya estaban los contactos. Que si en España, en Benidorm.
Que si en Londres o en Washington. Que más daba. Siendo lo único
cierto, el programa. Primero se auspiciaría la presencia de una Junta
Militar politizada. Que si el General París. Que si ahora. Que si el
plan incluiría allanar el camino para que volvieran los de siempre.
Liberales y Conservadores, sus cúpulas. Las mismas que sembraban
el odio entre los de la periferia. Y que, una vez empezaba la
barbarie, en cualquiera de sus versiones periódicas, convocaban al
buen sentido. Al entendimiento. A la paz. No importaba si por fuera
de ella quedaba los más afectados. Los desarraigados y las
desarraigadas. Los y las caminantes, en travesía. Buscando refugio.
Aquí y allá. Y, en ninguna parte donde pasar la noche y ver
amanecer el otro día.
Y se reunieron. Y acordaron. Usted y yo. Yo y usted. Primero usted,
después yo. Amarremos el pacto a doce o más años. Qué más da.
Primero usted, luego yo. Y todo volverá a empezar. Hagamos borrón
y abramos nueva cuenta. No importa lo de atrás. El perdón suyo, lo
avalo yo. El perdón mío, lo avala usted. Y así, saldamos cuentas, por
ahora.
Eso sí, quienes no regresen. Quienes no acepten lo que usted y yo
hacemos; están al margen de la ley. Y serán perseguidos y serán
matados y serán olvidados. Queda claro, entre nosotros, que hemos
sacrificado nuestro tiempo por este país. Y, por lo mismo
merecemos ser recompensados. Y qué mejor recompensa que
primero usted y después yo. Y después usted y luego yo.
.
Y, ahora lo entiendo, era eso lo que se estaba urdiendo. Era eso. Y
los periféricos, los sin nada, ahí; sin saber qué hacer ni para dónde
coger. Y se extendía la penuria. Y ya se había agotado el modelo de
sustitución de importaciones. Modelo económico restringido. En el
cual la variable más dinámica era crecer, sin crecer. Quedar flotando
entre los imperios; entre sus intereses y los nuestros (¿…nuestros?).
Y, entonces se acumuló capital. Para los terratenientes, para los
comerciantes, para la naciente burguesía bastarda. Sí; esa que
conoció de las libertades democráticas y de las reformas y de los
derechos y los deberes; como quien aprende a nadar por
correspondencia.
Así fue, por ejemplo, como accedí a entender todo lo relacionado
con la continuación del exterminio. Veía, a ráfagas, lo sucedido con
quienes no accedieron al pacto bochornoso. A ese pacto entre los
mismos. Pacto que avasallaba a la democracia. Convertía en delito
el solo hecho de aspirar a una alternativa diferente. Y, sin saberlo,
iba profundizando, todas las noches. Veía a los campesinos y
campesinas. Niños y niñas. En las travesías. Solo ahora, después de
haber leído al maestro Alfredo Molano, en su trilogía “Siguiendo el
corte”, “Aguas arriba” y “Selva adentro”, he podido descifrar esos
mensajes de mis sueños. He podido dilucidar el significado de esas
imágenes. Los sin tierra; los desarrapados; tratando de arrancarle
aliento a la vida. Como si esta estuviera flotando ahí. Y ellos y ellas,
tratando de asirla. Mientras tanto los aviones y la tropa de los
jerarcas. Apuntándoles. Matándolos. Y los gritos de rabia y las
lágrimas y la ternura invitando a resistir. Y los jerarcas riendo en las
ciudades. Invitándonos a reconocerlos como voceros válidos. Como
convocantes ciertos a la paz. Y, nosotros, en las ciudades sin
arriesgar nada. Solo consumiendo los discursos ampulosos. Y llegó
el segundo de la lista. El hijo del poeta. El mismo de la sagrada
ciudad blanca. Impoluto. Hijo de poeta que no sabe nada de la vida
de los y las demás. Que mantuvo la línea de acción. Con los
chafarotes a la ofensiva. Limpiando el campo. Siendo, esa limpieza,
un concepto asociado a la matanza. Generalizada y selectiva. E
inundaban los campos de panfletos. Convocando a la rendición.
Expresando que los bandidos eran quienes reclamaban justicia.
Bandidos eran quienes no se dejaban acribillar y respondían a los
vejámenes, con la fuerza de la dignidad y, porque no, con las armas
que habían logrado salvar. Y los niños ahí. Y las niñas también.
Muriendo ellos y ellas. Y sus madres. Y sus padres…y todos y todas.
Y, así, fui desenvolviendo el ovillo, similar al nudo de Ariadna. Y
reconozco, en esos contextos enunciados, la posición alusiva al
desarrollo capitalista tardío. Como el nuestro. Ya no era,
simplemente, el modelo de sustitución de importaciones. Ya era,
todo un modelo de amplio espectro. Pero no autónomo.
Simplemente vinculado a los condiciones que imponía el Imperio.
Fue, entonces, cuando conocí las propuestas puntuales de Joaquín
Vallejo Arbeláez, a la sazón ministro en el gobierno de la tercera
cuota del pacto (Carlos Lleras Restrepo). Y leí, ávidamente, todo el
texto sustentatorio de El Pacto Andino. Y lo cotejé con las
propuestas de la CEPAL (Comisión económica para América Latina).
Y encontré las coincidencias. Algo así como un proyecto en el cual
cabían las opciones políticas y económicas, por la vía de entender
una forma de la división del trabajo. Obviamente a países como el
nuestro, como Venezuela, como Ecuador, como Argentina, Brasil,
etc., nos correspondía la parte de lo accesorio. No podíamos
acceder a la tecnología necesaria para implementar un proyecto de
industria pesada. Solo lo periférico; y eso sí, con limitaciones.
Y, a partir de ahí, se entiende la teoría del desarrollo desigual y
combinado; lo cual no es otra cosa que la implementación de los
modelos precarios, súbditos. Y, por esa misma vía, conocí la teoría
de Celso Furtado, expresando la opción clásica del desarrollismo
económico. Y, además, las teorías de Samir Amín (en la misma
perspectiva del modelo de desarrollo desigual y combinado). Y, de
manera apenas obvia, profundicé los textos económicos de Marx, y
de Rosa Luxemburgo. Y leí el texto económico de Lenin “El
desarrollo del capitalismo en Rusia”. Y conocí las teorías de partido
de Lenin, en lucha en contra de las postulaciones socialdemócratas
en Rusia (Los Mencheviques) y en Alemania (Rosa Luxemburgo).La
teoría del Programa de Transición de León Trotsky.
Entonces, estamos ante la necesidad de ofertar un concepto preciso
en lo que respecta al significado que tiene eso de conocer el
pasado. Pero, más allá de esto, el relacionado con su dilucidación;
estableciendo tipos de referentes soportados en el conocimiento y la
interpretación. Estos son elementos imprescindibles; como quiera
que si son construidos de manera deficiente, no serán otra cosa que
extravíos. Y, como todo extravío, no será otra cosa que ejercicio
diletante. Con un agravante centrado en la consolidación de la
sumatoria de hechos y de narraciones, como simple amalgama a
partir de la cual se construyen (a manera de deducciones y
conclusiones), instrumentos que distorsionan y derivan en mera
perspectiva, cuando no etérea, alusiva a interpretaciones de la
realidad sesgada y, por esto mismo, de utilización impropia e
impertinente. Lo cierto es, en consecuencia, que estamos en la
obligación de cuestionar esos insumos metodológicos, por cuanto la
búsqueda de hilos conductores de los procesos sociales e
individuales, constituye un imperativo. No solo por las implicaciones
que tienen los hechos y su registro, en el diseño y concreción de
propuestas para asumir los retos del futuro, en lo que este tiene
escenario próximo en el cual, la realidad, ejercerá bien como hechos
y acciones en las cuales los conceptos pueden ser prefigurados y
utilizados como referentes válidos; o bien como expresiones de
distorsión.
Por lo mismo, la decisión de realizar este escrito, se origina en la
lectura de algunos documentos relacionados con la interpretación
del quehacer político y social, soportados en la narración oral. Pero
no tanto porque el método sea inválido, de por sí; sino porque esas
narraciones son utilizadas y articuladas, sin el filtro conceptual
necesario al momento de escucharlas y transcribirlas. Filtro
conceptual, absolutamente indispensable, en razón a que la
psicología del actuante y narrador, su visión e interpretación de los
hechos, son vertidas a partir del ejercicio memorístico; pero también
a partir de su noción de la vivencia como realidad derivada del tipo
de aprehensión lograda. Y ya, ahí, se supone la existencia de una
posición proclive a la distorsión. Siendo así, el sesgo está presente y
la interpretación del historiador, simplemente estará afectada, casi
como acto reflejo, por ese sesgo. Inclusive, como lo demostraré
más adelante, muchos de los pasajes narrados, no son otra cosa
que alucinaciones o giros sustanciadores, utilizados por el o la
sujeto para reafirmarse como leyenda; o como héroe…o heroína. O,
como también lo demostraré, porque el (la) entrevistador (a) e
historiador (a); desemboca en postulaciones, a manera de verdad,
construidas de tal manera que expresen sus propósitos, tanto en lo
circunstancial, como en lo trascendental. Todo a la manera de
sujeto (a) que se explaya, magnificándolos, en los hechos narrados.
Veámoslo en estos términos:
“…El automatismo de la escritura me ha compelido hasta aquí. Sigo
aferrado al impulso de continuar, sabiendo sólo que he arribado
hasta un punto imprevisto en el inicio. Algo me dice que voy bien.
La fractura persiste, pues estoy seguro de no ser yo quien sólo
escribe. El saber que voy bien se me antoja como una simple forma,
como un cierto sabor o como una entonación peculiar de lo hasta
aquí escrito. Ello me induce a esa secreta corroboración del voy
bien. La escritura pareciera ser una especie de emanación corporal:
hay ciertas manifestaciones del automatismo que escapan a la sola
conciencia, enmarcándose en un más allá de pura racionalidad. Los
escritores pueden ser una forma de catadores sui generis, adheridos
a un paladar peculiar que discrimina o destila signos, frases y
contextos, en una palabra, todo aquello que convenimos en llamar
ideas…”1
Es, ante todo, la búsqueda de elementos que me permitan proponer
alternativas. No solo en lo que hace referencia a la interpretación;
sino también en lo que compromete a lo metodológico. Porque, eso
lo tengo bien claro, no pretendo una argumentación a la manera
contestataria, insípida y/o tendenciosa.
.
Ahora bien, como es en realidad, una posición a partir de la lectura
de algunos de los escritos del maestro Alfredo Molano; tiene un
asidero en el hecho mismo de la importancia que ha adquirido toda
su labor investigativa, apuntándole a la presentación de opciones de
interpretación; con un horizonte que compromete a la gestión por
alcanzar una tipificación de lo vivido por los y las personajes, en el
contexto del conflicto armado y no armado que ha estado en la base
1 Téllez, Freddy. “Palimpsestos. Los rostros de la escritura”. Publicada por Centro Editorial de la
Universidad Nacional de Colombia. Primera edición, 1990/1991, página 80.
de la construcción de Nación, de País y de Estado…”(Rosendo
Payares, “4710”, edición digital, Universia)
“…Las historias de vida sobre las cuales Alfredo Molano ha centrado
la mayor parte de su actividad intelectual, son un producto cuya
docilidad de interpretación puede provocar equívocas conclusiones.
Son ellas una forma testimonial que funde una o varias
percepciones individuales con la elección particular del escritor que
selecciona la experiencia y la describe según un prisma valorativo
propio. Resulta difícil , por lo tanto, discernir en este tipo de
trabajos cuál es el propósito del autor al optar por unas y no otras
historias, qué afinidades ideológicas trascienden los niveles de
empatía entre testimoniante e interlocutor y, en fin, qué grados de
transformación ha provocado en la materia prima del relato el
corazón y la pluma del escritor…”2
La connotación que adquiere la diferenciación, en el contexto de las
relaciones sociales, supone una determinada caracterización de
roles; a partir de análisis soportados en categorías conceptuales y
metodológicas. Por lo tanto, ya no se trata de una simple réplica de
lo observado, como representación objetiva. Por el contrario,
significa profundizar acerca de esas expresiones de superficie;
indagando por las condiciones que la subyacen, como soporte. Ya,
en ese procedimiento, pueden y deben aparecer algunos niveles de
abstracción, referidos a la interpretación alusiva a los acumulados
históricos en nexo con la participación, en esas mismas relaciones
sociales, de los (as) sujetos individuales y colectivos (as). De las
condiciones en que esta se ha producido y del grado de inserción
con respecto al conocimiento, a las instancias que lo promueven y
controlan. Pero también, y con mayor énfasis habida cuenta del
horizonte propuesto en nuestro escrito, acerca del significado de esa
participación con respecto al poder y a las instancias que lo
soportan, a sus manifestaciones como instrumentos de control, de
dominación y de imposición.
Ha habido, en el curso del tiempo, interpretaciones que asocian la
caracterización antes aludida, a posiciones antropológicas y
2 Ramírez T., William. Prólogo a la obra “Trochas y Fusiles”, primera edición (Instituto de Estudios
Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia), escrita por Alfredo
Molano B. Ed. El áncora; página 13.
culturales. Por esta vía, ha desembocado en expresiones que
delimitan (a manera de diferenciación) la intervención de los (as)
sujetos individuales y colectivos en el desarrollo de las relaciones
sociales; a partir de asignarle a determinados sectores una posición
periférica, respecto a los beneficios del conocimiento, entendido
como proceso, como aprendizaje que va decantando, segregando.
Aquí, en esta opción, se valida, en veces, un instrumento de
diferenciación asociado la pertenencia a una determinada raza y/o
etnia. Visto así, entonces, cabe una propuesta de interpretación
generalizante; pero también de especialización; por cuanto se
establece unos condicionantes vinculados con normas y pautas, a la
manera de posición que reivindica una versión predominantemente
aceptada y acatada, de cultura, como sinónimo de civilización; como
paradigma, a partir del cual es posible establecer una segregación.
Ya no se trata, en el anterior escenario conceptual, de admitir una
posición periférica respecto al poder y a las instancias que lo
soportan. Aquí, la noción de lo periférico, está referido a un
espectro mucho más amplio; en razón a que los márgenes
constitutivos de la delimitación social, están contraídos en términos
del grado de apropiación y/o de acceso a los beneficios del
conocimiento, y de la cultura asumidos como referentes de
civilización. Esto no es otra cosa que entenderlo, como adecuación,
como asimilación de los roles y los paradigmas allí consignados.
En un documento de trabajo (La Educación Superior en América
Latina), presentado en el debate al interior de la Universidad
Nacional de Colombia, previo a la realización del Primer Congreso
Nacional de Educación Superior, realizado en la ciudad de
Barranquilla los días 1,2 y 3 de diciembre de 1999; se expresa un
concepto que consideramos válido. Veamos:
“…En estas condiciones, la Escuela, no es otra cosa que una
expresión que, en principio, transfiere el dominio estatal. No tanto
en la aplicación elemental marxista de aparato ideológico; sino
como complejidad que articula instancias del conocimiento,
aplicadas y estructuradas en programas y acciones, a partir del ese
centro-poder, sin ser el. No es, entonces, una aplicación a partir de
la lógica lineal. Es una interacción heterogénea orientada por unos
perfiles definidos a partir de las necesidades inherentes a los
intereses que impone ese centro-poder. Es decir, lo suyo no es otra
cosa que contextualizar la sociedad en términos de su propio rol, de
su significación. Con esto tratamos de establecer lo siguiente: la
globalización siempre ha existido, si asumimos que esta no es otra
cosa que la imposición de referentes a partir del dominio ejercido.
Sin pretender un traslado conceptual mecánico, las condiciones
impuestas desde el centro-poder económico y político internacional,
permiten trazos que imprimen todo el quehacer económico, político
y cultural de los dependientes. Ya, de por sí, el solo hecho de
reivindicar los autóctono (como acervo cultural) es constitutivo de
herejía con respecto a los modelos considerados prevalecientes.
Esto es mucho más evidente, en lo que respecta al desarrollo del
conocimiento por la vía de implementaciones programáticas
escolarizadas. La escolarización, en sí, origina rupturas si se
compara con las aprehensiones y las tradiciones propias de las
culturas nativas. Porque no habría de serlo, entonces, a partir de la
concreción del dominio desde el centro hacia la periferia. En esto,
por decirlo de alguna manera, se mantiene incólume el postulado de
Samir Amin, cuando en su texto en torno al capitalismo, su
desarrollo e implicaciones, habla de las culturas periféricas, atadas a
las condiciones que impone el centro-poder..3
Arribamos, así, a una opción conceptual que nos permite proponer
un entendido en torno a los sectores sociales periféricos. Es decir,
aquellos sectores no solo desvinculados de los beneficios del poder,
subyugados y dominados por este; sino también segregados por la
dinámica propia del desarrollo cultural predominante. Algo así como
insertos en la civilización, pero ajenos a ella, en lo que esta tiene de
otorgadora de roles asociados a los paradigmas originados en ese
mismo desarrollo cultural, por parte de sus usufructuarios. Ahora
bien, no puede inferirse de nuestra expresión, el hecho de que
proponemos una asimilación de intereses entre los beneficiarios del
poder y sus instancias de dominación y aquellos sectores que
acceden y se identifican con los avances del conocimiento y de la
cultura que ejercen como predominantes; como expresión avanzada
de la civilización.
3 Pira Claudia y Cano Parmenio. La Educación Superior en América Latina, edición en cuadernillo,
noviembre 1999, Bogotá D.C.
Surge entonces, en nuestra opinión, un insumo que soporta una
segregación: lo periférico, en cuanto sector y/o sectores
considerados por fuera de la versión oficial de la cultura; entendida
esta como originaria de paradigmas, pautas y comportamientos.
Para nosotros, esto no es otra cosa que la denominación de popular,
referido a esos sectores que, de por sí, adquieren una dinámica
propia y unas expresiones propias, diferenciadas. Es obvia, sin
embargo, la necesidad de apuntalar este concepto, con arreglo al
significado que adquiere el contexto social y económico; en el cual
se desenvuelven estos (as) sujetos (as). Tanto en sus expresiones
individuales como colectivas. Para este caso, el problema surge al
momento de establecer las pautas y/o el horizonte teórico. Porque
no puede delimitarse solo a partir de la figura elemental asociada al
lugar en el cual se sitúa con respecto a las características del
beneficio plusválico, derivado del modo de producción vigente, o
prevaleciente. De ser así no habría lugar a postular la diferenciación
que se advierte en la definición anterior.
Por lo tanto, el análisis remite a un territorio de mayor complejidad:
uno de los elementos clave para dilucidar ese significado, tiene que
ver con el entendido de contexto social y económico. Ya decíamos
antes: es un escenario no determinado por la voluntad o por la
noción primaria acerca de lo ético. Por el contrario, constituye una
instancia, como período histórico. Esto, a su vez, remite a la
evolución de las relaciones sociales; como proceso soportado en
sucesión de rupturas y equilibrios. Estos últimos, impuestos por
quienes adquieren posiciones de dominio. Así, entonces, cada
momento (sin importar su duración) en el cual se exhibe o
manifiesta ese equilibrio; no es otra cosa que la expresión de unas
determinadas condiciones de dominación económica y política.
Ahora bien, como lo he postulado antes, en la franja constituida por
quienes (bien sea que se tipifiquen como sectores o como secciones
del espectro social) no ejercen como beneficiarios directos del
poder, se erige la heterogeneidad. Ya ahí, se introduce otro insumo
como soporte para la segregación. A manera de ejemplo: la posición
y comportamiento de aquellos sectores sociales sobre los cuales se
ejerce dominación política y económica; pero que han accededlo a
determinados beneficios del acumulado plusválico y cultural (como
poseedores y usufructuarios del conocimiento); no puede ser el
mismo, comprado con la posición y el comportamiento de aquellos
sectores absolutamente vulnerables y desvinculados de cualquier
beneficio plusválico y cultural.
Lo anterior conlleva, en consecuencia, a establecer categorías
diferenciadas en el análisis de lo popular, como expresión de
determinados sectores sociales; en el contexto de unas
determinadas relaciones de dominación político y económico. Puede
colegirse de nuestra línea de interpretación, una conclusión
fundamental: no todo sector social dominado es, necesariamente,
un sector popular. Por lo tanto, aún a riesgo de silogismo, al
momento de tipificar acciones (inmediatas, mediatas o tendenciales)
específicas de confrontación a determinadas manifestaciones de la
dominación política y económica; es preciso trabajar con estas
categorías.
Luego, el espectro de cobertura, está dado por la definición de
objetivos vinculados a conceptos y escenarios heterogéneos; en
términos del nexo con los sectores sociales. No es, por esto mismo,
una opción en la cual se configure una posición de clase; al menos
en la versión ortodoxa marxista. No supone, asimismo, una posición
necesariamente revolucionaria y/o de confrontación al origen y
vertebración del poder y de las relaciones de producción vigentes.
Adquiere connotaciones diversas, en la mayoría de los casos
asociadas a reclamaciones puntuales, relacionadas con
determinadas condiciones de vida. Sin embargo puede, derivar en
expresiones híbridas; en cuanto pueden coincidir diferentes
aspectos en los cuales ejerza importancia un cuestionamiento a
posiciones y/o programas gubernamentales o políticas de estado.
Tal es el caso, a manera de ejemplo, de algunos movimientos
populares desarrollados en relación con decisiones que vulneran
determinados intereses y derechos de franjas amplias de la
población. Siendo así, cabe resaltar tonos grises en la diferenciación
teórica y práctica entre movimientos populares, movimientos
sociales y movimientos políticos. En veces, puede hablarse de
diferenciación en términos del espectro de cobertura. Otras veces,
puede plantearse en relación con los contenidos de sus opciones o
programas. Con respecto a este asunto del método para construir
tipologías; es pertinente presentar una expresión como la siguiente:
“… ¿Se politizan las luchas urbanas por el hecho de enfrentarse en
la mayoría de los casos al Estado, como lo afirma Castells? No
podemos en este momento desarrollar la discusión sobre el papel
fundamental ocupado por el Estado en la urbanización capitalista,
caracterización que parte de una generalización, arbitraria a nuestro
juicio, de la relación entre Estado y Sociedad Civil – en el sentido
dado por Marx y no en el Gramsciano-, pero si podemos afirmar que
no basta que el blanco al cual se dirigen las flechas de un
movimiento social sea el Estado, para determinar su carácter
político; es el carácter de sus reivindicaciones, el contenido de clase
de sus luchas, su método y sus formas las que lo definen, y no
basta encontrar un contenido político, hay que identificar si se trata
de una lucha democrático-burguesa (en lo formal o lo real), o
socialista.
Vayamos por partes:
A similitud de una huelga obrera en una empresa capitalista de
Estado o de los asalariados de un ministerio burgués que levanta
reivindicaciones puramente económicas, sin plantearse
modificaciones en las relaciones de poder entre las clases, ni en el
carácter del Estado o de sus formas de ejercicio de la dominación
burguesa, un movimiento de colonos o inquilinos que solicita, por
ejemplo, la regularización de la propiedad de sus tierras, o un
servicio cualquiera y que utiliza para ello el método de la
negociación apoyado por llamados a la opinión pública a través de
los medios de comunicación, paradas en los organismos oficiales,
etc., pero sin plantearse en ningún momento consignas políticas, no
es político. No es el agente social al cual se enfrenta un movimiento
el que define el carácter de la lucha, sino el contenido concreto de
clase de él, manifestado en su programa reivindicativo y su método
para alcanzarlo. ..”4
4.2 El nexo con lo jurídico.
Entonces estamos en un escenario social. En donde la hilvanación
de lo particular y lo colectivo, pasa por entender que el soporte, en
ese proceso, tiene que ver con el desarrollo de la teoría jurídica.
Porque supone precisar la noción de equilibrio necesario. Porque en
4 Pradilla Cobos, Emilio. “Mitos y realidades de los llamados movimientos sociales urbanos”.Artículo
escrito en junio de 1981, en Méjico, D.F. Ponencia presentada al 4º Seminario Internacional cehap-peval
Los pobladores:protagonistas urbanos en América Latina; realizado en la ciudad de Medellín, entre los
días 7 y 11 de abril de 1986.
la relación Estado-individualidad, se incorpora la variable que hace
alusión a la cantidad y la calidad. Es algo así como entender que el
concepto de equilibrio tiene razón de ser, en la medida en que cada
sujeto natural y/o jurídico asuma la certeza de que el Estado no
puede ser minimizado. Y, tampoco, puede ser asimilado a sus
intereses particulares. Ese es el sentido que adquieren las querellas.
Como si, a cada paso, fuese necesario sustentar la lógica de ese
entramado. Porque, asimismo como surgieron las instituciones, a
partir de pactos inherentes, conscientes o no. A asimismo la
condición supraestructural de las instituciones, supone la aceptación
de unas reglas del juego.
No se concibe, en consecuencia, un Estado-Nación, sin unas
instituciones que ejerzan como garantes de ese equilibrio; por la vía
de establecer opciones que permiten el ejercicio del derecho. En
una perspectiva en la cual cada sujeto tiene certeza en términos de
derechos. Pero, al mismo tiempo, de sus obligaciones desde el
punto de vista del respeto a la institucionalidad.
Ese tipo de relación es la demostración de la solidez del Estado.
Porque, por la vía de la querella, está en capacidad de reconocer los
fallos. Una autonomía de la justicia, sin la cual sería imposible
acceder a un escenario en el cual se concreta ese equilibrio
funcional.
Ahora bien, en lo que respecta al caso de la estructura fiscal-
impositiva y, en alusión al significado que adquieren los impuestos
como soporte de la capacidad económica del Estado; ese nexo entre
los y las particulares con el Estado, supone la precisión de la
normatividad, por la vía del Estatuto Tributario. Es una convicción
de Estado, en la cual confluyen el concepto de región y
municipalidad con la Nación, como escenario de mayor estructura y
complejidad.
Lo que aquí presento, en consecuencia, no es otra cosa que la
particularización de situaciones, por la vía de las jurisprudencias a
cargo de las corporaciones que aplican justicia, a nombre del Estado
y la Nación. Son concreciones que reivindican la autonomía; pero
también la interacción. Porque no se concibe el concepto de
derechos y obligaciones, sin la garantía de que las instancias
gubernamentales están en condiciones y en la obligación de
garantizarlas.
Entonces, aquí, lo concerniente a la hermenéutica jurídica, cobra
sentido y pertinencia; precisamente porque el Estado es una
construcción heredada pero, al mismo o tiempo, en continuo
desarrollo. Porque, a cada paso, el ejercicio económico (en este
caso) plantea retos que deben ser asumidos como tal.
Entonces, esos retos, coadyuvan a la postulación de doctrina. En
ese escenario del universo económico, en el cual es posible
entender la interacción. Siendo lo impositivo, desde el punto de
vista del soporte para la actividad estatal; no es otra cosa que
referente que unifican criterios y conceptos. Pero entendiendo, al
mismo o tiempo, que cada hecho concreto precisa del análisis
respectivo.
Es ahí en donde reside la importancia de la legislación. Siendo esta
una figura parecida a la teoría de Estado. Teoría que no puede
soslayar la pertinencia de las confrontaciones. Porque, solo así, es
posible entender la dinámica que está en la base del desarrollo
Estado-Nación y su nexo con la sociedad.
5. De la estructura económica y su desarrollo
.
5.1 Macroeconomía y Microeconomía
No pretendo expresar una interpretación por fuera de la ortodoxia
macroeconómica. Por el contrario, nos apoyamos en definiciones
que involucran tipificaciones aceptadas. En un contexto regional,
con aproximaciones al interior de los países con una connotación de
lo que se dado en llamar subdesarrollados y/o periféricos; con
respecto a aquellos que se definen como centro y, por esto mismo,
con una influencia que ejerce como condicionante. Siendo así,
entonces, proponemos un hilo conductor, a partir de realizaciones
teóricas previas. Veamos:
“…Los impuestos son una imposición del estado a los individuos,
unidades familiares y empresas, para que paguen una cierta
cantidad de dinero en relación con determinados actos económicos,
como por ejemplo: realizar el consumo de un bien, obtener ingresos
por el trabajo o generar beneficios por las empresas.
Los impuestos son los ingresos públicos creados por ley y de
cumplimiento obligatorio por parte de los sujetos contemplados en
la misma. Tienen como objetivo primordial conseguir recursos
financieros para el sector público y, subsidiariamente, modificar la
distribución de los ingresos.
Al igual que con el gasto público, el gobierno puede actuar sobre la
economía utilizando los impuestos. Si el nivel de actividad
económica es relativamente bajo y existe un volumen considerable
de desempleo, el gobierno puede reducir los impuestos con el
objeto de impulsar la demanda de consumo. Por el contrario, si la
demanda agregada es superior a la capacidad productiva del país,
una estrategia puede consistir en elevar los impuestos.
5.1.2 De las Zonas Veredales y la economía agrícola.
Comoquiera que el origen del conflicto tiene que ver con el
problema no resuelto de la economía agrícola. Particularmente en lo
referido a la tenencia de la tierra. Queda claro que, la
profundización de la desigualdad entre terratenientes y
minifundistas, se profundizó en todos los periodos posteriores; a la
hora de agendar la reforma agraria. Si se quiere, entonces, el
campo en Colombia, ha estado referenciado por la desigualdad
insuperable. Los terratenientes, ha impuesto variables perversas a la
hora de la postulación de cualquier reforma, en cualquier periodo
(entendido este como periodos presidenciales).
Ahora bien, en razón a esa perspectiva, la economía agrícola, ha
estado centrada, en los sucesivos gobiernos, en la búsqueda de un
equilibrio entre los sectores enfrentados. Minifundistas, trabajadores
agrícolas y los terratenientes. El concepto de explotación intensiva
de la tierra; ha propiciado el surgimiento y/o de profundización de
variables. De una parte lo relacionado con la exacerbación
tendencial del desarraigo y pauperización de los campesinos
minifundistas. De otra parte el crecimiento de la adecuación de
zonas agrarias para adecuarlas a la producción agropecuaria. Algo
así, como el surgimiento de y consolidación de la agroindustria.
Palma africana, ganadería intensiva y constantes reformas en el
ámbito de la producción cafetera y bananera.
Siendo así, entonces, hasta la conclusión de la negociación entre el
gobierno del señor presidente Juan Manuel Santos Calderón y la
dirigencia de las Farc, las condiciones de vida en el campo
colombiano, se ha mantenido en los términos antes anotados. Es
decir, no podríamos hablar de una situación de recambio o cambio
de los (las) actores(as) en conflicto. Es más, la intervención de los
paramilitares, hizo mucho más evidente el conflicto. Los
paramilitares no fueron, ni son, algo diferente que una fuerza de
exacción y expropiación violenta en lo que se refiere a los
minifundistas y trabajadores agrarios.
En comienzo, podría asegurar que la conversión de las zonas
campesinas en asentamientos de los y las desmovilizados(as) en
socios de un proceso colectivo, asimilado a la figura de cooperativas
agrícolas. Un tanto parecido a los Koljoses, en el contexto de la
Revolución Rusa. Y de los Kibutz en Israel una vez posicionados en
territorio propio después de la Segunda Guerra Mundial.
No existe, en consecuencia, un diseño trascendental en términos de
la tenencia de la tierra, de la producción agrícola y la industria
pecuaria. Lo que existe es, simplemente, una interpolación perversa
entre los terratenientes tradicionales, los productores agropecuarios,
los minifundistas y los y las reclamantes de tierras. Todo esto por
una vía que, parece ser, la profundización de las contradicciones.
Sumémosle a esto que los paramilitares se han rearmado en
muchas zonas campesinas y siguen ejerciendo expropiadores de
tierras y quinta columna en contra de todo el proceso de
reinserción.
5.1.3 Incidencia en el conjunto de la economía en Colombia.
Ya he dicho que no existe, en estricto, un Programa Social y
Económico coherente, para enfrentar el posconflicto. Entre otras
razones, porque El Acuerdo en si, no supuso, ni supondrá una
modificación radical en los postulados básicos que soportan el
quehacer capitalista. Si se quiere, no es otra cosa que mínimas
modificaciones, en veces incluso, irreales. No trascendentes en lo
que respecta al las relaciones entre pequeños campesinos,
terratenientes, ganaderos y productores agro industriales (Burguesía
agrícola).Luego, en perspectiva, tendremos unas zonas campesinas
vinculadas a la producción cooperativa en pequeña escala, versus
terratenientes, productores agropecuarios y paramilitares.
No habrá Reforma Agraria Entonces, se mantendrán (cuando no
ampliados) los niveles de desigualdad, pauperización y violencia. Es
más, el escenario (como país) va a ser el mismo. No se modificarán
las variables fundamentales, desde el punto de vista de la
macroeconomía.
Lo que, ahora, se llama “economía en el posconflicto”, no será
nada distinto. Ni en términos nacionales, ni en términos
internacionales. Seguiremos, en consecuencia, fungiendo como país
absolutamente dependiente de las economías europeas más
desarrolladas y, particularmente, de la economía de Estados Unidos.
De hecho, los tratados de comerciales ya están en plena aplicación y
desarrollo. Ya estamos observando y viviendo las consecuencias
para la economía nacional. Sectores como: las industrias arrocera,
azucarera, el comercio, textiles, etc.; han recibido impactos
absolutamente dañinos.
6. A manera de resumen
6.1 El crecimiento y la teoría económica.
Ha existido, en el proceso inherente al desarrollo de la teoría
económica, diferentes momentos en la confrontación entre opciones
conceptuales y prácticas divergentes. Desde la propuesta originaria
de la visión moderna para el desarrollo capitalista, centrada en la
teorías acerca del proceso de reproducción diseñadas, a manera de
ejemplo, por Quesnay (“ Tabla económica”); Adam Smith
(“Naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”) y Sismondi
(“Nuevos principios de la economía politica o la riqueza en relación
con la población”); hasta las opciones teóricas que cuestionan esas
interpretaciones diseñadas por Kart Marx (“El Capital”), Rosa
Luxemburgo (La Acumulación del Capital”). Contando, inclusive, en
este espectro, a Jhon Maynard Keynes (“Tratado general sobre el
empleo, el interés y el dinero”).
Esto supone, en consecuencia, la necesidad de trabajar con una
posición de cobertura lo suficientemente amplia; de tal manera que
no se desemboque en un discernimiento anclado en un entendido
lineal y/o dogmático. Ante todo, porque en esto de analizar el
significado de la creación de empresas y su relación con el entorno
económico y social, no admite opciones tangenciales que eludan el
hecho objetivo, en cuanto a la existencia de una conexión dialéctica
(...o, si se quiere, conflictual) entre la implementación y desarrollo
de la empresa, con respecto al espectro social, económico y político
en la cual esta se desenvuelve. Ante todo porque esta, la empresa y
sus propiciadores o garantes, no puede ser entendida como una
opción y/o propuesta única (en lo que tiene de ejercicio individual);
sino como partícipe de una sumatoria o globalidad económica,
inmersa, por esto mismo en la dinámica propia del crecimiento
económico; conforme a unos postulados concretos derivados de la
politica macroeconómica gubernamental y de la creación de riqueza,
en el contexto de la planificación y estrategias de un Estado
concreto.
Conviene, en este punto, con las reservas obvias; en tanto que
constituye una visión propuesta por una persona que contribuyó a
construir una opción en contravía de la ortodoxia clásica de la
economía politica capitalista; citar una expresión de Rosa
Luxemburgo en su obra “La acumulación del capital”.
“..Hasta ahora hemos considerado la reproducción desde el punto
de vista del capitalista individual típico, representante y agente de la
reproducción que se realiza por una serie de empresas privadas.
Este modo de enfocar el problema nos ha hecho ver ya bastantes
dificultades. Sin embargo, ellas son pocas comparadas con las que
aparecen inmediatamente que pasamos de la consideración del
capitalista individual a la de la totalidad de los capitalistas.,
Ya una ojeada superficial muestra que la reproducción capitalista
como todo social, no puede ser concebida mecánica y simplemente
como suma de las diversas reproducciones capitalistas privadas.
Hemos visto, por ejemplo, que uno de los supuestos fundamentales
de reproducción ampliada del capitalista individual es una
ampliación correspondiente de su posibilidad de venta en el
mercado. Ahora bien, el capitalista individual puede lograr esta
ampliación no por extensión absoluta de los límites del mercado en
general sino por concurrencia, a costa de otros capitalistas
individuales….”5
Con esto quiero enfatizar acerca de mi análisis y de su soporte, en
lo que hace alusión al enfoque teórico. Es algo así como proponer,
de mi parte, un entendido en el cual el concepto y la práctica de
creación de empresa, no pueden ser presentados por fuera del
contexto político, económico y social. Esto traduce que, en mi
concepto, sobre las expectativas derivadas de la creación y
desarrollo de las empresas, ejerce una influencia determinante la
politica macroeconómica gubernamental y las estrategias de
crecimiento formuladas en un plan de desarrollo específico, para
uno o varios periodos igualmente específicos y concretos.
Inclusive, en la visión propuesta por mí, se incluye, necesariamente,
una interpretación del significado que tiene la planificación
económica; como opción estatal. Algo que ya fue planteado por
Keynes (para el caso de la economía capitalista); como alternativa
de solución para la crisis originada en la recesión global iniciada en
1930. De otra parte, por lo mismo que he venido planteando, en
términos de la interacción entre los diferentes agentes del proceso
económico internacional y nacional; cabe establecer un referente en
lo que respecta a la situación de los países que no han acumulado
riqueza, ni tecnología suficiente como para considerarse de
desarrollo pleno (esto ya lo expresé en el numeral 1).
Quiero presentar, como ayuda conceptual, una reflexión del
profesor P.T. Bauer en su obra “Crítica de la teoría del desarrollo”.
Como en la anterior cita, hago aquí la aclaración en el sentido de la
reserva que pueda acompañar la reflexión aludida. Veamos:
“…La planificación global implica, además, que gran parte de la
producción no está relacionada con la demanda del consumidor y
por tanto con los niveles de vida. De ahí que , aun en el caso de
que la politica fuese de incremento de la producción total en
relación con lo que hubiera sido en otro caso, lo cual es improbable,
este incremento no estaría relacionado con los niveles de vida, cuya
mejora es el objetivo ostensible de la politica. Este divorcio entre
producción y niveles de vida es probable que en si mismo retrase el
5 Luxemburgo, Rosa. “La acumulación del capital. Editorial Grijalbo, primera edición 1967, de la
traducción española,página 27
alza tanto de la producción como de los niveles de vida; porque la
perspectiva de un nivel de consumo más alto y variado
generalmente es un incentivo importante para una mayor actividad
económica a través de un esfuerzo, ahorro e iniciativa individuales.
Esto resulta especialmente cierto en países pobres...”.6
6.2 Una visión particular del concepto de planificación e
incentivos.
A manera de corolario transitorio, considero pertinente resaltar dos
aspectos en lo que respecta al enfoque propuesto por mí:
-La creación de empresas, considerada como una opción para la
actividad económica, en el contexto de una economía de mercado;
supone la fijación de unos objetivos concretos por parte de quien o
quienes se comprometen con ese ejercicio. Por lo mismo que esta
actividad se considera inmersa en la dinámica propia de la economía
capitalista y del mercado que ejerce como elemento colateral a la
producción de bienes y servicios; debe suponer la existencia de
factores endógenos y exógenos que actúan como referente al
momento de planear y hacer efectiva la participación en el mercado.
Uno de esos factores lo constituye la politica macroeconómica
concreta implementada por el gobierno, para un periodo específico.
El otro tiene que ver con la interacción necesaria entre la condición
en que se encuentra el país con respecto a la economía mundial
global; asociada esta condición con otro aspecto que relaciona a la
producción y al consumo; como elementos que se condicionan y
que está, a su vez, relacionados con el nivel de vida y sus
perspectivas.
- La planificación específica asociada a las estrategias de desarrollo
planteado para el país concreto, define unas determinadas
prioridades y, por esto mismo, unas determinadas condiciones en
las cuales se realiza la actividad económica productiva. Esto incluye,
entre otras cosas, la definición y concreción de los incentivos para
los productores y las áreas concretas a las cuales estos se dirigen. A
manera de ejemplo: para el caso colombiano, el Plan Nacional de
Desarrollo aprobado por el legislativo, para el período 2005-2007,
define unas prioridades para el sector productivo, de conformidad
6 Bauer, P.T. “Crítica de la teoría del desarrollo”. Editorial Orbis, colección Biblioteca de Economía, sin
datos del número de edición y fecha, página 104.
con la visión gubernamental en lo que respecta a la economía de
mercado y su aplicación en este tiempo en el cual transcurre una
etapa precisa de la globalización económica, por la vía de
actividades multilaterales y bilaterales. Este es el caso concreto de
los énfasis en relacionar el crecimiento económico con la opción de
los tratados de libre comercio internacional; bien sea entre nuestro
país y Estados Unidos de Norteamérica o entre nuestro país y otros
países de la región, particularmente de la Zona Andina y
Centroamericana.
-Los incentivos gubernamentales específicos, se pueden presentar
por diferentes vías. Una de ellas, a manera de ejemplo, tiene que
ver con exenciones tributarias (ver propuesta de reforma tributaria)
o con la flexibilización de la normatividad vigente en lo que respecta
a requisitos para la creación de empresas y para su desarrollo. Esto
último, a su vez, incluye incentivos relacionados con la flexibilización
laboral (este el caso, a manera de ejemplo de las sucesivas
modificaciones a la legislación laboral, a partir de 1990 con la Ley 50
y la Ley...)
6.2 De la casuística. Concepto de desarrollo y consolidación.
6.2.1 Colombia a partir de 1990.
Durante el periodo presidencial 1990-1994, el ejecutivo, con el
apoyo del legislativo; implementó una visión de crecimiento
económico, desarrollo y economía de mercado. Para entender, al
menos en parte, la lógica que soportó a las aplicaciones derivadas
de esa visión; se hace necesario retrotraer algunos aspectos básicos
de la teoría económica definida como de apertura económica. Esta
teoría estuvo centrada en una interpretación que proclama la
flexibilización de las normas internas de cada país (ante todo las de
aquellos definidos como subdesarrollados o periféricos) en lo que
respecta a la protección de su frontera económica. Incluida,
obviamente, su producción interna de bienes y servicios. Al mismo
tiempo, suponía una flexibilización absoluta de la intervención
estatal en asuntos relacionados con la politica social de
redistribución del ingreso; incluida la intervención estatal en
aquellas áreas relacionadas con los servicios públicos esenciales.
Por esa vía, el gobierno del doctor César Gaviria Trujillo, presentó
proyectos de ley en la perspectiva de modificar la normatividad
vigente en cuanto a los términos de intercambio de mercancías en
el mercado internacional y, en paralelo, promovió y aplicó
decisiones expeditas (por la vía de decretos directos y/o
reglamentarios) con las cuales incursionó en diferentes entidades
públicas, modificando su razón de ser en lo que estas tenían de
instrumento para la politica de asistencia social y de subsidios para
la adquisición de servicios por parte de la población desprotegida y
hacia la cual debería estar dirigida la acción estatal, conforme a lo
establecido en la Constitución de 1991.
Todo lo anterior no puede decirse, en estricto, que se inauguró
durante el gobierno del doctor César Gaviria Trujillo. Es el resultado
de un acumulado construido desde tiempo atrás y que ha cruzado el
quehacer de nuestro país en periodos consecutivos.
Veamos esto, para mayor precisión, en palabras de la profesora
Consuelo Corredor, en su obra “Los límites de la modernización”.
“…La consolidación del modelo liberal de desarrollo y del régimen
político bipartidista, como su sustento, han sido los pilares centrales
sobre los cuales se ha construido el proceso de modernización
económica y, a la vez, los principales obstáculos para la
configuración de una sociedad moderna.
Las aceleradas transformaciones en el orden económico, han tenido
como guía la confianza en el mercado, como asignador de recursos
y de bienes, con el resultado de la exclusión de amplios sectores de
la población del beneficio de las mismas. Ello ha sido posible por la
estrategia desarrollista, por el sistema de dominación impuesto por
el bipartidismo y por la precaria organización estatal resultante de
este modelo.
La ideología liberal que se ha invocado sin restricción en el mundo
económico ha sido fuertemente restringida en el mundo político. Los
principios de soberanía e igualdad de derechos y de oportunidades,
han hecho parte del discurso de la élites dominantes pero, su
ejercicio práctico se lo han reservado para ellas.
Una de las graves consecuencias de esta estrategia de
modernización desde arriba ha sido impedir la diferenciación entre
lo público y lo privado. Más exactamente, la exclusión politica, social
y económica de que han sido objeto amplios sectores de la
población, como resultado de la prevalencia de los interese
particulares de la élites dominantes, ha formado una confusa idea
de lo público, reducida a una mera instancia de legitimación formal
del orden vigente, y de rapiña real en busca de interese particulares
y partidistas...” 7
Las determinaciones asumidas desde el gobierno central y las
normas introducidas, en términos del intercambio de mercancías
nivel internacional y que vulneraron la intervención estatal como
regulador en la economía de mercado tuvo, para el caso que me
ocupa, una incidencia profundamente negativa hacia la empresa
privada a nivel nacional. Ante todo hacia aquellas empresas no
vinculadas con transnacionales y que se vieron sometidas a un tipo
de competencia onerosa….ruinosa. Aquí, en esta expresión, cabe
insistir en las afirmaciones presentadas e por mí en el numeral 2.2;
en el sentido de que la creación de empresa y su consolidación, no
puede analizarse en abstracción de circunstancias vinculadas con la
intervención gubernamental y con la presencia e incidencia de
factores endógenos y exógenos. Es relevante insistir en que el
crecimiento económico, tiene que se cotejado y analizado conforme
a unos determinados referentes precisos. No solo circunstanciales
y/o transitorios; sino fundamentalmente, en la dinámica y la
perspectiva económica originada en las estrategias de desarrollo y
crecimiento que tiene, entre otras herramientas para su aplicación la
politica macroeconómica y los planes de desarrollo.
3.2.2 El concepto de desarrollo y crecimiento en el gobierno
actual.
El presidente Álvaro Uribe Vélez, ha sido uno de los más connotados
defensores de la politica de libre mercado y de la no intervención
estatal. Ya, cuando ejerció como Senador de la República, propuso
los proyectos que se constituyeron en las Leyes 50 de 1990 y 100
de 1993. Ya, ejerciendo como presidente, ha profundizado la
7 Corredor M., Consuelo. “Los límites de la modernización”. Editado por Cinep-Facultad de Ciencias
Económicas de la Universidad Nacional de Colombia.- Sede Bogotá. Segunda edición, 1997. Páginas 86-
87
aplicación de su noción fundamental en lo que respecta a la teoría
económica. Inclusive, no es temeraria la afirmación en el sentido de
que la noción de Colombia como Estado Social de Derecho, presente
en el texto Constitucional de 1991, ha sido para el doctor Uribe un
elemento de dificultad para la aplicación plena de sus postulados en
relación a politica económica. Puede decirse asimismo que su opción
básica coincide con lo propuesto por el presidente César Gaviria
Trujillo en 1990. Esto es: la apertura de las fronteras económicas al
mercado internacional, debe incluir una disminución y/o
flexibilización de la intervención estatal como instrumento regulador
y garante de la producción a la industria nacional. Por esta vía de
interpretación, se entiende el diseño de su estrategia en lo que tiene
que ver con los tratados de libre comercio. Podría decirse, sin
efectuar una interpretación sesgada, que su estrategia es una
versión actualizada de la politica de apertura económica del doctor
César Gaviria Trujillo.
Lo cierto es que esa visión conceptual y práctica de la intervención
libre de las leyes del mercado, entra en contradicción con los
postulados básicos de Estado Social de Derecho consagrados en la
Constitución Política. Pero no sólo eso, entra también en
contradicción con la definición de la intervención estatal y
gubernamental en la promoción, desarrollo y consolidación de la
industria nacional, Entendida en esta noción de industria nacional,
un e espectro en el cual caben la noción de empresa relacionada
con las producción diferenciada de bienes y servicios, incluidos los
agropecuarios.
Ya de por sí, al analizar la lógica que soporta al Plan Nacional de
Desarrollo, se infiere una tendencia en la cual la interacción entre
internacionalización por la vía del libre mercado y el crecimiento
económico con arreglo a la creación y fortalecimiento de la industria
nacional (con la connotación amplia ya explicada) es una especie de
dicotomía no reconocida, pero existente. Con mayor razón se infiere
esto, si lo analizamos en el contexto de la dinámica relacionada con
los tratados de libre comercio. Particularmente con el Tratado
negociado con los Estados Unidos de Norteamérica.
Visto así, entonces, puede afirmarse que no es sólida ni confiable la
politica de creación de empresas; si se mira en la perspectiva de la
estrategia gubernamental de crecimiento económico y de
consolidación de la industria nacional.
Aquí, en esta última afirmación mía, es conveniente retomar lo
expresado en el numeral 2.1; cuando enfatizo en un aspecto crucial.
Esto es: la dinámica del desarrollo capitalista no puede entenderse
por fuera de la lógica que lo soporta como sistema. En este tiempo
de globalización,
de internacionalización e imposición de las leyes del mercado por
encima de las consideraciones particulares de un determinado
Estado o gobierno; los empresarios nacionales se ven sometidos y
condicionados por las estrategias derivadas de esa lógica de
mercado. Por lo mismo, en consecuencia, no puede construirse una
opción de interpretación en lo que respecta a la relación
crecimiento-desarrollo-empresa, haciendo abstracción de la
dinámica que introduce esa noción de mercado y de su lógica.
En ese mismo contexto, el solo hecho de reconocer la existencia
de un alto porcentaje de la población con niveles de precariedad
que le impiden ejercer como consumidores reales y/o potenciales de
bienes y servicios, constituye una limitante para el desarrollo y
consolidación de las empresas. Con mayor razón, si se analiza de
manera diferenciada, con el aspecto tamaño, monto de capital y
nivel de internacionalización como variables.
7 A manera de conclusiones.
Una vez realizado el recorrido anterior, cabe establecer una
precisión necesaria. No se trata, en este escrito, de desconocer el
rol que cumple la creación de empresa en la consolidación del
modelo económico centrado en la dinámica y la lógica del capital.
De lo que se trata es de contextualizar ese rol; en términos de su
relación con la politica macroeconómica y las estrategias de
crecimiento económico derivadas de una determinada visión
gubernamental. Por lo tanto, y así lo he expresado de manera
reiterada, el concepto de acumulación como sinónimo de desarrollo
y consolidación económica de un país, es válido en términos de la
ortodoxia asociada a la teoría económica general. Es algo así como
entenderlo en el contexto del cálculo del PIB, para periodos
sucesivos. O, lo que es colateral a lo anterior, efectuar las
mediciones del crecimiento económico, por la vía de las variables
asociadas a la creación de determinadas empresas en un periodo
determinado.
Como lo propuse desde el numeral 1 (Planteamiento del Problema)
este escrito constituye un recorrido en torno a la noción de
crecimiento económico y desarrollo en la lógica propia de un modelo
capitalista. Supone, por el mismo soporte de visión amplia y no
dogmática, un aporte para la construcción de líneas de
interpretación y análisis dinámicos, no asociados a la idealización de
una determinada opción, ni a una determinada aplicación. Es, por el
contrario, una tendencia a la universalización del conocimiento en
lo que esta tiene de crítica asertiva y preactiva.
13.1 Presentación.
Ante todo, se trata de una indagación. Más allá, inclusive, de la
descripción simple de las características fundamentales que exhibe
la globalización, como perspectiva y como tendencia que se ha
pretendido asimilar al concepto de universalización.
Porque, a decir verdad, asistimos a ese proceso de avasallamiento
por parte de quienes controlan la economía mundial; sin haber
solicitado que nos invitaran. Algo así como entender, por esta vía,
que la dinámica, la impronta del capital, está centrada en su
capacidad de absorción de todos los contenidos y de todas las
opciones. Aquí, entonces, no hay lugar para ejercer la disidencia, ni
como grupos sociales, ni como país. La disidencia es considerada
una herejía inconcebible e inclusive se tipifica como insensatez y/o
como opción en contra del progreso.
Veamos lo anterior en términos del profesor Jorge I. González:
¿….Cuál es el sustrato común de toda sociedad? Algunos analistas
sostienen que la sociedad está organizada por y para la lucha contra
la naturaleza, sabiéndose y queriéndose ser racional, calculadora,
eficaz, mecanicista y mundial. En la comunidad tradicional esta
lucha se inscribía en un pensamiento mágico-religioso. En la
sociedad moderna el trabajo transformador adquiere un papel
central: es el nuevo sagrado. La sociedad no se preocupa por ser
justa. Eso no es de ella. Tampoco es injusta. Lo suyo es producir. La
sociedad moderna ha envuelto al hombre en la lógica de la
competición, reduciéndolo todo a la cuantificación y al cálculo. El
sentido de la eficiencia no deja espacio para la gratuidad y el don.
La sociedad racional hace que el individuo sea calculador. Desde
esta perspectiva, el análisis del neoliberalismo como tal pasa a un
segundo plano; en cambio, la pregunta por el hombre, por su
felicidad y por la razón de su quehacer cotidiano, adquiere una
relevancia fundamental...”8
En el anterior contexto, el concepto de globalización económica y su
aplicación, adquiere connotaciones dramáticas; en términos de sus
implicaciones sobre el conjunto de la economía mundial,
particularmente sobre las economías de los países que no han
alcanzado niveles de desarrollo semejantes a los de Estados Unidos
y Europa.
Si se quiere, la dinámica de la globalización económica, puede y
debe interpretarse como una extensión y/o adaptación de la lógica
que subyace al concepto del libre cambio; en donde es el mercado
el encargado de regular todo el quehacer económico y social. Es
algo así como imprimirle a esta época una opción centrada en el
predominio de esa lógica propia de los principios fundamentales del
capitalismo. Con el agravante de la presencia de condicionantes
relacionados con el control ejercido por aquellos países que tienen el
monopolio de los avances científicos, además de instrumentos que
les permiten profundizar y consolidar su visión acerca el desarrollo
económico y sus paradigmas vinculados con su entendido de
democracia y participación.
Aquí, en consecuencia, prevalece una noción de planificación en la
cual el Estado no tiene ese rol propuesto por parte de quienes,
desde una perspectiva asimilada a la utopía, asumían la posibilidad
de establecer una especie de equilibrio entre el crecimiento y el
desarrollo económico y las necesidades sociales de quienes no
ejercen como beneficiarios fundamentales, en cuanto no hacen
parte de la clase o grupo que controla la riqueza, entendida como
capital.
8 González, Jorge I.”Contradicciones del neoliberalismo”, artículo publicado en el Texto: “El fin del
neoliberalismo, Ed. Indepaz, primera edición 1993, página 86.
Tal es el caso de lo expresado por J.C. Rousseau en su texto El
Contrato Social. Considero pertinente transcribir un aparte de su
concepto central:
“..La primera y más importante consecuencia de los principios hasta
aquí establecidos es que sólo la voluntad general puede dirigir las
fuerzas del Estado según el fin de su institución, que es el del bien
común; pues si la oposición de los intereses particulares ha hecho
necesario el establecimiento de las sociedades, la conformidad de
estos mismos intereses la ha hecho posible. Lo que hay de común
entre estos diferentes intereses es lo que forma el vínculo social; y
si no hubieses algún punto en el que todos los intereses estuvieses
conformes, ninguna sociedad podría existir: luego la sociedad debe
ser gobernada únicamente conforme a este interés común...”9
Como corolario transitorio, me permito señalar: la aplicación de la
opción de globalización económica, está soportada en elementos
conceptuales asociados a las leyes del mercado. Por esta vía, se
hace elusión del Estado como instrumento regulador y garante de
los beneficios sociales para la población excluida de los beneficios
fundamentales del crecimiento económico. El desarrollo económico
es entendido, entonces a partir de ahí, como crecimiento que está
condicionado por la existencia de intereses vinculados con el control
ejercido por parte del o los grupos económicos que poseen el
monopolio sobre el capital y, por esto mismo, de los avances
tecnológicos. No se entiende, en esta opción, la universalización de
la ciencia y el conocimiento, como patrimonio de la humanidad; sino
como posibilidad de profundizar el control y acrecentar la riqueza de
aquellos que la ejercen.
En lo que sigue, trataré de profundizar en dos aspectos básicos:
uno, tiene que ver con las implicaciones del la globalización
económica así concebida, en el desarrollo y crecimiento de los
países denominados del tercer mundo y/o subdesarrollados. El otro
tiene que ver con las alternativas posibles para enfrentar esos
condicionantes imperativos.
12.2 La globalización económica y el comercio mundial.
9 Rousseau,J.J., “El Contrato Social”, Ed. Gráficas Modernas,1997. Traducido del francés por A.D.,
página 29.
12.2.1 De los organismos financieros y económicos internacionales.
La humanidad ha avanzado en lo que respecta a la noción de
universalización. Queda claro que no es posible validar, ahora, el
concepto de autarquía. Las relaciones entre diferentes sociedades y
culturas, ha ejercido como soporte para el intercambio de bienes ..y
del conocimiento acumulado. Esto, a su vez, ha estado condicionado
por diferentes momentos del desarrollo económico. Desde el
esclavismo, pasando por el feudalismo, hasta el capitalismo. Han
sido períodos históricos en los cuales han hecho presencia
diferentes opciones en torno a la riqueza, al trabajo, al crecimiento y
al rol asignado al entendido de la participación, los derechos y al
concepto del ser humano.
Visto así, es pertinente presentar la interpretación de un autor que
indagó por ese tipo de nexos, a lo largo de la historia. Leo
Huberman, en su obra “Los bienes terrenales del hombre”, dice:
“…Los directores de las primeras películas de cine a menudo hacían
cosas muy extrañas. Una de las más curiosas era su costumbre de
llevar a la pantalla gentes que tomaban un automóvil e iban a
cualquier parte sin pagar al chofer. Paseaban por la ciudad, se
divertían, o iban a un centro de negocios, y ahí terminaba todo. No
había que pagar. Igual pasaba con los libros de la Edad Media, en
los que por páginas y páginas, caballeros y damas, con armaduras
brillantes o trajes suntuosos, vivían entre torneos y juegos. Siempre
residían en castillos espléndidos y comían y bebían a su gusto. Pero
alguien tenía que pagar por todo ello, porque los árboles no dan las
armaduras y los alimentos que produce la tierra tienen que ser
plantados y cultivados. Y así como uno tiene que pagar por un
paseo en taxi, alguien el siglo décimo o decimosegundo tenía que
pagar por las diversiones y las cosas buenas que los caballeros y las
damas disfrutaban. Y alguien también tenía que proveer los
alimentos y los vestidos para los sacerdotes y clérigos que oraban,
mientras los caballeros combatían. Además de estos clérigos y
guerreros, en la Edad Media existía otro grupo: el de los
trabajadores. Porque la sociedad feudal consistía en estas tres
clases: clérigos, guerreros y trabajadores, con esta última al servicio
de las dos primeras, la eclesiástica y la militar. Así lo entendió por lo
menos una persona que vivió en aquella época, y que lo comentó
de esta forma: Para el caballero y el clérigo, ha de vivir quien hace
el trabajo….”10
Es cierto, entonces, que no podemos asumir una posición que
escinda un periodo de otro. Esto es lo mismo que entender la
dinámica del desarrollo social, político y económico, asociada a
conflictos de intereses, al ejercicio del poder, a la expoliación, a la
imposición violenta de determinadas opciones y visiones del mundo
y de la sociedad en su conjunto. Todo esto de una manera no lineal,
uniforme; sino de una manera dialéctica, en donde la sucesión de
acontecimientos y de momentos específicos ha estado condicionada
por particulares expresiones. Eso sí, en donde siempre ha
prevalecido la noción y la imposición del poder, siempre en manos
de quienes han controlado y controlan la riqueza y sus beneficios
fundamentales.
Con la llegada del Capitalismo, no cambia la esencia de la lógica que
soporta la relación poder-económico, poder político y dominación.
Simplemente (..si cabe la expresión); se erige como periodo en el
cual se rompen los esquemas vigentes en la sociedad feudal y se
instaura una opción de universalización del conocimiento y de
adecuación de los avances tecnológicos y científicos, a las
necesidades del crecimiento económico y del progreso, centrados en
las directrices propuestas y conducidas por el grupo o grupos
sociales que ejercen como beneficiarios fundamentales de ese
nuevo tipo de modo de producción.
Es claro, en esa perspectiva, que al cambiar el horizonte conceptual
en torno al entendido de crecimiento económico, acumulación,
reinversión y formas de gobierno; la universalización aparece como
insumo vinculado directamente con ese proceso. Ya, durante los
siglos XV, XVI y XVII, la invasión a otras zonas geográficas del
planeta, el avasallamiento a las culturas no europeas y la
exacerbación del sometimiento violento; unida a la utilización de sus
riquezas. Todo esto había permitido construir y desarrollar algunas
bases para implementar el dominio colonial y la imposición de
modelos políticos, económicos y culturales.
10 Huberman, Leo. “Los bienes terrenales del hombre”, edición Gráficas Modernas, Bogotá D.C., 1993,
página 9.
El modelo de desarrollo capitalista supone, en consecuencia, el
aprovechamiento de ese acumulado de expoliación y
avasallamiento. Con el surgimiento de la producción en serie, en
donde aparece una combinación de los avances tecnológicos y la
utilización de mano de obra, se da comienzo a la consolidación de
grupos nacionales y multinacionales. El monopolio y los Trust, van
estableciendo las condiciones para un proceso de
internacionalización, centrado en el control económico y político.
Cuando, en desarrollo y consolidación de ese modelo económico,
aparece la crisis de 1930, a raíz de la recesión generalizada y,
particularmente en Estados Unidos; se exhibe en toda su magnitud
las contradicciones propias del mismo modelo de crecimiento y
expansión. Esto obliga a reflexionar acerca de alternativas para
obviarlas. Es tanto como enfrentar la crisis por la vía de buscar y
encontrar instrumentos que permitan su superación.
Es el momento, en términos históricos, de la instauración de de una
nueva visión. Aparece, en ese contexto, la noción de planificación y
de macroeconomía. Al respecto, I. Osadchaia, en su obra: “De
Keynes a la síntesis neoclásica”, expresa, entre otras cosas, lo
siguiente:
“Keynes creó su teoría del equilibrio macroeconómico en el período
sombrío para el capitalismo, de la depresión de los años 30 que
siguió a la profundísima y devastadora crisis de 1929-1933. La crisis
y sus secuelas: paro obrero crónico masivo, empresas paralizadas,
agudización de los problemas de mercados conmovieron hasta los
cimientos no sólo la economía capitalista sino la propia economía
política burguesa. En este contexto interviene Keynes con la reforma
de la vieja economía política neoclásica burguesa, que no respondía
ya a los nuevos problemas de la época de la crisis general del
capitalismo.
La influencia de Keynes en la economía política burguesa
contemporánea se desprende principalmente del hecho de que, por
su objeto y su método de investigación, su teoría se diferenciaba
esencialmente de las teorías clásicas precedentes. Al contrario de las
teorías de Clark, Marshall, Pigou y otros, Keynes llegó a la
conclusión de que todos los problemas de importancia vital para la
sociedad capitalista altamente desarrollada han de buscarse y, por
consiguiente, estudiarse, no del lado de la oferta de recursos (su
penuria, precios, su combinación más eficaz para obtener la máxima
producción, la compensación de los factores de producción, etc.,
cosas de que hasta ese momento se ocupaba la economía política
neoclásica), sino del lado de la demanda que garantiza la realización
de estos recursos. Al someter a crítica la ley de los mercados de
Say, que sirvió de premisa a toda la economía clásica burguesa, y
según la cual la oferta suscita automáticamente la demanda, Keynes
coloca en primer plano el problema de la demanda efectiva y sus
componentes: consumo y acumulación, el problema de los factores
que determinan el movimiento de estos componentes y, por
consiguiente, la demanda global en su conjunto…”11
Surge, entonces, una nueva visión del desarrollo capitalista. Keynes,
introduce un insumo teórico fundamental, en el contexto de la teoría
económica capitalista. La macroeconomía conlleva a la necesidad de
la planificación. Por esta vía, se origina la opción de una
intervención estatal en la regulación de los mercados. A nivel
internacional, se desarrolla la tendencia hacia la necesidad de
mecanismo de control, de planificación y de regulación.
Al término de la Segunda Guerra Mundial, con el surgimiento de la
ONU, como extensión de la Sociedad de Las Naciones; se inaugura
una nueva perspectiva para la internacionalización. Al lado de esta,
aparecen opciones vinculadas a la necesidad de la reconstrucción de
Europa y, en medio de la confrontación Este-Oeste; Comunismo y
Capitalismo; este último consolida propuestas de integración y
colaboración entre sus garantes.
Lo anterior conlleva a entender la dinámi9ca de la cooperación
internacional, promovida por los países capitalistas, como
instrumento que garantice su consolidación, a partir del flujo de
recursos tecnológicos y financieros y su transferencia; según las
necesidades específicas de sus aliados. Esto supone, a su vez, tener
como soporte una noción de internacionalización controlada.
12.2.2 De los tratados de libre comercio.
11 Osadchaia, I. “De Keynes a la síntesis neoclásica”. Ediciones de Cultura Popular, primera edición,
1976; páginas 19-29.
Como extensión del proceso de internacionalización controlada, los
países de mayor desarrollo capitalista y que ejercen como garantes
y beneficiarios de ese control; han promovido y aplicado estrategias
que les permiten consolidar su opción, soportada en el modelo
económico que han venido imponiendo.
Tal es el caso, a manera de ejemplo, de los Estados Unidos de
Norteamérica, con respecto a los países de América Latina. Desde
su visión controladora y expansionista ha diseñado e implementado
la estrategia definida como los acuerdos de libre comercio. Esta
estrategia tiene como soporte básico una particular manera de
aplicar su entendido en lo que respecta al la dinámica del mercado
global. Inclusive, por esta vía, asume una posición en contravía de
los convenios internacionales en relación con el comercio; los cuales
se supone tendrían como escenario fundamental la instancia
denominada OMC (Organización Mundial de Comercio). Se trata, en
consecuencia, de consolidar su dominio económico y político en la
región; para lo cual cuenta con el aval, casi absoluto, de los
gobiernos de aquellos países con los cuales concreta su estrategia.
Ya sucedió con Méjico y con algunos países centroamericanos.
Ahora, ha extendido su aplicación hacia países de Suramérica,
particularmente con Perú, Ecuador y Colombia.
Visto el contexto en el cual he venido analizando la dinámica del
modelo capitalista, en su versión neoliberal; me parece pertinente
retomar algunas expresiones que describen las consecuencias de
este modelo y, particularmente, de esta estrategia de los acuerdos
de libre comercio. Al respecto, veamos lo que dice el profesor José
María Franquet en su obra ¿Por qué los ricos son más ricos en los
países pobres?.
“…La apertura de los mercados, mediante mecanismos de
desregulación y eliminación de aranceles, también ha traído
consecuencias muy contradictorias. Por un lado, es cierto que se
abren las puertas para que los productos de los países pobres
puedan venderse en los países ricos; pero aunque las puertas estén
abiertas, la competencia es tan feroz y las desigualdades de
condiciones para competir tan grandes que, en la práctica, en la
última década muchos países pobres perdieron mucho terreno en el
comercio internacional. El grueso de los países pobres, siguiendo
sabios consejos de organismos internacionales y más o menos
sutiles presiones diplomáticas, abrió sus mercados eliminando
barreras de importación y bajando aranceles para estimular el libre
comercio, lo que constituye la piedra angular del nuevo modelo de
economía global. Sin embargo, una mirada somera a algunos datos
recientes muestra que, para los países en desarrollo, este proceso
significó una pérdida de oportunidades económicas del orden de
500 mil millones de dólares anuales, o sea, diez veces más de lo
que recibieron en ayuda exterior...”12
Si se quiere, entonces, estamos (con la aplicación de esta
estrategia, por parte de Estados Unidos) adportas de la vivir la
segunda versión de la apertura económica impuesta durante el
gobierno del doctor César Gaviria Trujillo, durante su mandato
1990-1994.
2. De las alternativas para enfrentar el modelo de globalización
económica neoliberal.
Ya he señalado arriba una posición relacionada con el aval por parte
de algunos gobiernos en países latinoamericanos. Me reitero en la
aseveración, en el sentido de entender este aval como una actitud
que permite la profundización y consolidación del modelo capitalista,
en su versión neoliberal. Entre otras razones, porque existe y ha
existido una posición predominante, en estos países, en el sentido
de imponer las condiciones soportadas en los intereses de los
grupos políticos y económicos que han controlado la orientación del
desarrollo económico. En otras palabras: son esos grupos
beneficiarios de unas reglas del juego, originadas en el mismo
modelo capitalista.
Lo anterior, ha estado presente aún en aquellos momentos
históricos en los cuales se ha tratado de diseñar estrategias de
integración regional y/o subregional. El caso más relevante, en lo
que hace referencia a los países del norte de Suramérica
(Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Bolivia) tiene que ver con el
Acuerdo de Cartagena, que dio origen al Pacto Andino. Hoy, esta
opción ha derivado en la CAN (Comunidad Andina). Lo mismo
puede decirse, con las diferenciaciones obvias, del caso del
MERCOSUR (Uruguay, Paraguay, Brasil, Argentina).
12 Franquet, José Ma. “¿Por qué los ricos son más ricos en los países pobres?”.Ed. Litera Books, primera
edición 2002, páginas 76-77
Estas propuesta de integración económica, estuvieron y han estado
cruzadas por contradicciones originadas en particulares maneras de
entender la dinámica de los mercados, al interior de los países
denominados subdesarrollados. Sin embargo, a pesar de esas
diferencias, se ha percibido una unidad de criterios; como quiera
que los grupos económicos y políticos que han controlado y
controlan el desarrollo económico en esos países, ejerzan como
beneficiarios fundamentales del modelo económico capitalista.
A pesar de la situación descrita arriba, se advierten algunas fisuras
que han dado origen (por la dinámica asociada al desarrollo de
alternativas políticas centradas en reivindicar la democratización y la
confrontación a esos grupos de control político y económico) a
algunas tendencias que promueven opciones diferentes y que
confrontan la posición que hasta ahora ha predominado. Este es el
caso, a manera de ejemplo, de algunas expresiones (lideradas por
Brasil, Argentina y Uruguay) en el MERCOSUR. Con menor
relevancia, se puede señalar la corriente liderada por Venezuela y
Bolivia al interior de la CAN.
Lo que si queda claro, a partir de lo expuesto en este trabajo, es la
necesidad de promover y desarrollar alternativas políticas y
económicas, soportadas en la reivindicación de la autonomía plena
de nuestros países y que, por lo mismo, ejerzan como instrumentos
de confrontación a la posición neoliberal.

Vision holistica del posconflicto

  • 1.
    IV) Las universidadespúblicas y “El Posconflicto en Colombia” 1. Planteamiento del problema. 1.1 El universo y los conceptos. En comienzo, se trata de asumir que, el conflicto, ha estado ahí. Desde, el momento mismo en que se concretó nuestra condición de patria libre. En un proceso que comprometió, inclusive, a quienes ejercieron como conductores libertarios. Por una vía inherente a la discusión política de configuración de país y de estado. En ejercicios que posicionaban el marco constitucional como soporte fundamental. Lo que, hoy por hoy, vivimos no es otra cosa que una extensión no formal de las contradicciones. Porque se replicó en escenarios desde 1830 hasta finales de siglo. Pero que, por esto mismo, se abrió camino, recorriendo todo el siglo XX. Ha sido un largo camino. Como laberinto que agobia. Pero que, por lo mismo, ha permitido localizar los términos de referencia necesarios para enfrentar la soledad del ser que emerge consolidado, a partir de descifrar los códigos de la vida societaria. Porque viene de esa dispersión que lo había inhibido, para enfrentar vicisitudes. Hacerlo sólo le había significado, en el tiempo, no entender la dinámica asociada a sentir a los otros y a las otras. Un estar ahí, situado en su compartimento. Mirándose. Como quien no ha construido el enlace, entre sí mismo y el escenario. Actor cuyo libreto son palabras para sí. Pero que, en perspectiva, se siente aislado. Avasallado; al límite de su capacidad para discernir acerca de su rol colectivo. Posicionarse, al margen de lo inhóspito, supone un avance. Es adquirir la noción de estar en otras condiciones. Diferentes a aquellas en las que prevalecía la zozobra. Lo azaroso. Como cuando se percibe que la exterioridad acecha, como potencia ajena a cada sujeto. Como incierta posibilidad. Como expectante gendarme que rodea y asfixia. Una figura parecida a aquellas sombras del inicio; cuando no éramos otra cosa que expresiones minimizadas, al
  • 2.
    garete. Próximas aldesequilibrio, por la vía de los extravíos propios de la selección natural. Sentirse vinculado a un proyecto de la naturaleza. Sin haber sido consultado o consultada; es tanto como una sumisión indescifrable; como quiera que se da sin que hubiésemos conocido la hoja de ruta inherente a ese proyecto. Tal vez, por esto mismo, llevamos la marca de la angustia. Porque no entendimos su soporte. Angustia e inquietud, que se tornan en el hilo conductor de esa sensación de impotencia. Esa misma que ha estado con nosotros y nosotras, desde el origen. En ese entonces, lo que percibíamos no iba más allá de la inmediatez que no s envolvía. Como burbuja que asfixia. Y que nos rodeaba y nos colocaba en condiciones de inferioridad. Un choque de expectaciones. Mientras la naturaleza, exhibe una lógica interna. Que va, desde los organismos simples primarios; hasta las cimas que confirieron las condiciones próximas a la civilización. Todo eso como una envoltura que nos inhibía. Desde ese tiempo procede nuestra sujeción involuntaria a ese proyecto. Siendo, este, mucho más amplio en los espacios universales; mucho más complejos. Mucho más ajenos a nuestra interpretación en esa infancia temprana, como sujetos. Ya, ahí, estaba latente la soledad y sus implicaciones. Entonces, necesitábamos compañía. Pero no del tipo de compañía en la cual los otros y las otras estaban ahí. Al alcance físico de cada quien. Pero sin ese hilo de Ariadna que nos permitiera descifrar los códigos asociados al entorno colectivo, como sujeto en sí. Es decir, en una perspectiva de concretar expresiones conscientes de organización. No como sumatoria simple de sujetos. Más bien como conciencia que se recrea y recrea. Una opción en la cual se acumulan saberes. En un concepto de acumulación emparentado con la vertebración de lo consciente como colectivo. Con todas sus implicaciones. Es decir, siendo conscientes de la necesidad de crear instituciones, con los insumos de los saberes. Fundamentalmente, con esos que nos otorgan la vitalidad indispensable para re- conocernos. Como agentes de transformación. Como expresiones hacia el equilibrio. Desde la soledad inhóspita de lo individual; hasta el acompañamiento en lo colectivo. Eso de buscar el equilibrio y trascender la soledad; por la vía de sumar opciones de vida. Desde lo primario individual; hasta lo
  • 3.
    consciente colectivo; debeser entendido como esa condición que permite acceder a una interpretación de los y las sujetos; vinculados y vinculadas a un proyecto; mucho más cercano y comprensible que aquel que tiene la naturaleza. Es, entonces, ese proyecto nuestro, el punto de comienzo y soporte de la nueva identidad. Colectiva e individual. La nueva identidad, así alcanzada, no era otra cosa que la noción de lo humano. Como categoría propia que nos situaba en el camino habilitado para transitar la vida, la historia. Con referentes definidos a partir de la necesidad inicial de asociarnos. Transfiriendo, a través de estos referentes, principios y valores. Son posibles y necesarios; habida cuenta de nuestra condición de animales superiores. Superioridad no anclada, únicamente, en la capacidad para discernir acerca del reto primario de la naturaleza; sino en nuestra capacidad para convertir ese discernimiento en, fortaleza latente para trascender la mecánica inherente a la naturaleza. En consecuencia no opera ya aquello de la selección natural. Venimos de ahí. Somos resultantes de ese proceso. Pero no somos simplemente eso. Somos sujetos que alcanzamos la independencia; que trascendimos aquello de seres naturales específicos, en cadena; para acceder a la condición de sujetos que realizamos hechos y acciones. En capacidad para entender eso que hacemos. Sujetos de colectivización coherente. No como manadas que, en el reino animal, simplemente juntan individuos. Lo nuestro es una opción mucho más compleja; en razón a nuestra capacidad para asumir, direccionar y redefinir objetivos. Un ejercicio consciente que nos ha convocado y nos convoca a no erosionar los valores y principios adquiridos. Porque, de no ser así, volveríamos a la opción de vida de las manadas. .El poder y su propuesta de regresión. Una vez logrado el equilibrio, soportado en la opción de vida societaria; que nos ha permitido llegar hasta el trazo del horizonte de procedimientos e instituciones en función de soportar la civilización. Una vez adquiridas la noción y la praxis relacionadas con el quehacer colectivo y que devino en la consolidación de los referentes inherentes a la humanización del consciente individual y colectivo. Por caminos siempre de dificultad; como quiera que este equilibrio, acceder a él, ha sido una apuesta por la vida. Soportando
  • 4.
    guerras, arrasamientos, aniquilaciones,etc. Decantando los logros acumulados. En una constante depuración; en términos de efectuar una disección precisa de los contenidos de los saberes acumulados. Habiendo soportado las ofensivas vulneradoras de poderes paralelos asociados a la mixtura religión-conservadurismo. Habiendo efectuado, como lo hemos hecho, acciones de profundo contenido transformador en casi todos los ámbitos. Habiendo sufrido la persecución y exterminio, a nombre de la tradición y de la moral. Nos encontramos con constantes que ejercen y han ejercido posturas y acciones de no reconocimiento de las opciones de vida; ni de los avances en el proceso de validar insumos mínimos de respeto y tolerancia. Han aparecido, en ese contexto, personajes perversos absolutos. Sujetos que siguen atados a la prehistoria del quehacer social. Cuando, cada quien al garete, efectuaba una interpretación individual de sus requerimientos. Y, posicionaba los mismos como iconos para sí. Sin reconocer a los otros y a las otras como sujetos con derechos. Simplemente, porque la noción de derechos es punto de comienzo de la vida societaria. Personajes nefandos, que han hecho de los suyos principios preeminentes que deben ser acatados. Los Césares; los reyes de Occidente; los faraones; los Papas; los Zares, Stalin, Hitler, Mussolini, Franco, Ronald Reagan; los Bush; Álvaro Uribe, etc. Todos ellos en contravía de los logros alcanzados en incesantes tropeles. Porque la historia ha conocido del día a día. De esos tejidos sociales, individuales y colectivos, que se han ido consolidando a pesar de las guerras impulsadas por esos y otros, también como ellos, perversos registradores de la destrucción de valores. Construyendo aureolas en su entorno. Como magos que convocan a la confusión; a la inversión de la noción de verdad y de justeza. Garantes de la lucha por restaurar lo primario. Como cuando éramos absorbidos por la dinámica de los proyectos de la naturaleza. En los cuales, ésta, imprimía su marca. Ese tipo de sensación de impotencia, de temor, de soledad; nos acecha a cada paso; ahora, cuando reviven los piratas vulneradores. Que imprimen, también, su marca. Chamanes que delinquen con los principios; que convocan a santos oficios en procura de imponer sus instintos, como figuras y posiciones; a partir de sus esquemas mentales, enfermizos.
  • 5.
    Delirantes. Su significantees pariente de la desolación y de la ausencia de posibilidades libertarias. Su ética es la barbarie. Su poder es la manipulación. A manera de mercaderes del trueque y la engañifa. Sin ningún agregado de calidad humano; absolutamente ninguno. Una escenografía que confunde al público. Como bufos que desorientan. Que crean horizontes enfermizos; a partir de exhibir niveles de aceptación. En esto, Hitler y Mussolini fueron maestros y a ellos les deben sucesivos dirigentes panfletarios sus fuentes teóricas. Fundamentalmente aquellos que fueron atizadores de violencias y que se concretaron, a manera de ejemplo, en lo que se ha denominado, un tanto peyorativamente “La Guerra de los Mil Días”. Pero que no fue otra cosa que derivación de ese acumulado de odios ya cifrados antes sus fuentes teóricas y conceptuales. Pueblos enteros confundidos. Masas vergonzantes que han permitido y permiten justificar todo tipo de tropelías. Ese tipo de franjas de población que han claudicado en su dignidad; la han endosado a los magos manipuladores Lo cierto es que tenemos todo el derecho, quienes no hemos claudicado, a convocar a la acción consciente. Que nos permita acceder a la derrota del Emperador Pigmeo; que es esto en razón a su incapacidad para percibir la vida a través del día a día que junta quehaceres. Todos ellos emparentados con la vulneración de la vida y con sus soportes. Pigmeos intelectuales que saldaron su deuda con la vida y con la dignidad inherente, por la vía de refrendar su compromiso con la muerte; por la vía de cambiar la lógica que conduce a la verdad y venderla, ofrecerla y postularla como referente único para la vigencia de su visión de democracia. Que es a la mentira, como el Sol es a las mañanas. 1.2Justificación: Más que un ensayo, trato de proponer un referente alrededor de la interpretación y posibles soluciones al conflicto (…o conflictos) en nuestro país. Porque se trata, de asumir retos que permitan acceder a una opción de paz, en la cual sea plenamente identificado el derrotero a seguir. Por una vía no especulativa formal y contestataria. Por el contrario, en una visón y acción construida a partir de los insumos propios de la interdisciplinariedad
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    1.3 Antecedentes. Uno deellos y, tal vez, el fundamental, tiene que ver con su coincidencia con lo que se ha definido como “la guerra de baja intensidad”; orientada desde el Imperio y aplicada con todo el rigor en Argentina, Chile, El Salvador; Guatemala. Él, además del presidente, Julio César Turbay Ayala, Belisario Betancur (a pesar de su aparente posición de mano tendida, que se expresó en ese remedo de proceso de paz serio y humano). Particularmente, el doctor Uribe Vélez, incursionó en ese ámbito con su propuesta y programa de gobierno en la gobernación de Antioquia, por la vía de la promoción y concreción de las Convivir; que no fueron otra cosa que el inicio del exterminio a cargo de los grupos paramilitares. Paramilitarismo que ya tenían, en Centroamérica, ejemplos plenos. Un experto defensor de ese proceso y de esa noción de apaciguamiento. Como diría, aplicando una expresión de lugar común: a sangre y fuego. Y ahí reside la motivación del exterminio de contradictores. Por ejemplo, en el caso, de la UP y de los desmovilizados del EPL, la aplicación de plan fue tan profunda que se convirtió en el mayor proceso de acallar voces, por la vía de la matanza y del amedrentamiento. Leamos, al respecto, lo que dice Rosendo Payares, en su autobiografía “4710” “…Y es que corría el año 1954. Coincidieron hechos. El militar ya estaba ahí. Venía de rapar el poder. Siendo el cuadro político antecedente una heredad vinculada con el genocidio auspiciado desde ahí. Desde ese centro-poder conservador. Ya casi olvidadas las reformas de López Pumarejo y su Revolución en Marcha. Todavía cercana, en el tiempo, la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. El sargento (¿…o cuál era su grado?), ya jugaba a ser prócer. A ser libertador. A ser guerrero guiando a un pueblo famélico y agarrotado. Nuestra familia era una de tantas miles sin horizontes gratificantes. La heredad, provenía de dos íconos perversos. Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez; “el divino Laureano”. El perdulario que encendía el Congreso, a viva voz. Voz transmisora de ideas achatadas. Con una sola perspectiva: justificar la matanza. A viva voz. Voz de pigmeo intelectual. Hacedora de fetiches. Voz, mirada, cuerpo, de aprendiz de ideólogo. Ese que pretendía pasar a la
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    historia como héroe.En una Colombia desagarrada por él, y por Ospina Pérez, y por Marco Fidel Suárez y por los azuzadores perennes. Un fascismo inveterado. Héroe de la miseria que auspiciaron él y ellos. De la tragedia de un pueblo inerme. Pero, asimismo, heredad de los Lleras y de Eduardo Santos, y de Olaya Herrera y…del mismo Alfonso López, que se arredró ante la infamia. …Y corrió la voz de que algo estaba sucediendo. Venía desde muy atrás. El método había sido perfeccionado. Desde Núñez, el trasgresor. El sujeto cambiante; según las circunstancias. Método aplicado. Con ese mismo se justificó la Guerra de comienzos del siglo XX. Método soportado en el manejo solapado de las verdades. O, a decir verdad, las casi verdades. En recintos cerrados, a prueba de filtraciones plenas. Solo el gota a gota. Para potenciar las repercusiones. Se dice y se desdice, al mismo tiempo. Entonces, se embauca y se extiende la sensación de que algo está pasando. Aquí y allá. Y, en verdad, algo estaba pasando. El militar todavía estaba ahí. Pero, quienes lo adularon y lo felicitaron por su desprendido amor a la patria; ya tejían otra red. Otra, porque, a pesar de ser la misma; era otro tiempo. Estábamos en 1956. Y, ya, el ceremonial estaba en curso. Ya estaban los contactos. Que si en España, en Benidorm. Que si en Londres o en Washington. Que más daba. Siendo lo único cierto, el programa. Primero se auspiciaría la presencia de una Junta Militar politizada. Que si el General París. Que si ahora. Que si el plan incluiría allanar el camino para que volvieran los de siempre. Liberales y Conservadores, sus cúpulas. Las mismas que sembraban el odio entre los de la periferia. Y que, una vez empezaba la barbarie, en cualquiera de sus versiones periódicas, convocaban al buen sentido. Al entendimiento. A la paz. No importaba si por fuera de ella quedaba los más afectados. Los desarraigados y las desarraigadas. Los y las caminantes, en travesía. Buscando refugio. Aquí y allá. Y, en ninguna parte donde pasar la noche y ver amanecer el otro día. Y se reunieron. Y acordaron. Usted y yo. Yo y usted. Primero usted, después yo. Amarremos el pacto a doce o más años. Qué más da. Primero usted, luego yo. Y todo volverá a empezar. Hagamos borrón y abramos nueva cuenta. No importa lo de atrás. El perdón suyo, lo
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    avalo yo. Elperdón mío, lo avala usted. Y así, saldamos cuentas, por ahora. Eso sí, quienes no regresen. Quienes no acepten lo que usted y yo hacemos; están al margen de la ley. Y serán perseguidos y serán matados y serán olvidados. Queda claro, entre nosotros, que hemos sacrificado nuestro tiempo por este país. Y, por lo mismo merecemos ser recompensados. Y qué mejor recompensa que primero usted y después yo. Y después usted y luego yo. . Y, ahora lo entiendo, era eso lo que se estaba urdiendo. Era eso. Y los periféricos, los sin nada, ahí; sin saber qué hacer ni para dónde coger. Y se extendía la penuria. Y ya se había agotado el modelo de sustitución de importaciones. Modelo económico restringido. En el cual la variable más dinámica era crecer, sin crecer. Quedar flotando entre los imperios; entre sus intereses y los nuestros (¿…nuestros?). Y, entonces se acumuló capital. Para los terratenientes, para los comerciantes, para la naciente burguesía bastarda. Sí; esa que conoció de las libertades democráticas y de las reformas y de los derechos y los deberes; como quien aprende a nadar por correspondencia. Así fue, por ejemplo, como accedí a entender todo lo relacionado con la continuación del exterminio. Veía, a ráfagas, lo sucedido con quienes no accedieron al pacto bochornoso. A ese pacto entre los mismos. Pacto que avasallaba a la democracia. Convertía en delito el solo hecho de aspirar a una alternativa diferente. Y, sin saberlo, iba profundizando, todas las noches. Veía a los campesinos y campesinas. Niños y niñas. En las travesías. Solo ahora, después de haber leído al maestro Alfredo Molano, en su trilogía “Siguiendo el corte”, “Aguas arriba” y “Selva adentro”, he podido descifrar esos mensajes de mis sueños. He podido dilucidar el significado de esas imágenes. Los sin tierra; los desarrapados; tratando de arrancarle aliento a la vida. Como si esta estuviera flotando ahí. Y ellos y ellas, tratando de asirla. Mientras tanto los aviones y la tropa de los jerarcas. Apuntándoles. Matándolos. Y los gritos de rabia y las lágrimas y la ternura invitando a resistir. Y los jerarcas riendo en las ciudades. Invitándonos a reconocerlos como voceros válidos. Como convocantes ciertos a la paz. Y, nosotros, en las ciudades sin arriesgar nada. Solo consumiendo los discursos ampulosos. Y llegó el segundo de la lista. El hijo del poeta. El mismo de la sagrada
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    ciudad blanca. Impoluto.Hijo de poeta que no sabe nada de la vida de los y las demás. Que mantuvo la línea de acción. Con los chafarotes a la ofensiva. Limpiando el campo. Siendo, esa limpieza, un concepto asociado a la matanza. Generalizada y selectiva. E inundaban los campos de panfletos. Convocando a la rendición. Expresando que los bandidos eran quienes reclamaban justicia. Bandidos eran quienes no se dejaban acribillar y respondían a los vejámenes, con la fuerza de la dignidad y, porque no, con las armas que habían logrado salvar. Y los niños ahí. Y las niñas también. Muriendo ellos y ellas. Y sus madres. Y sus padres…y todos y todas. Y, así, fui desenvolviendo el ovillo, similar al nudo de Ariadna. Y reconozco, en esos contextos enunciados, la posición alusiva al desarrollo capitalista tardío. Como el nuestro. Ya no era, simplemente, el modelo de sustitución de importaciones. Ya era, todo un modelo de amplio espectro. Pero no autónomo. Simplemente vinculado a los condiciones que imponía el Imperio. Fue, entonces, cuando conocí las propuestas puntuales de Joaquín Vallejo Arbeláez, a la sazón ministro en el gobierno de la tercera cuota del pacto (Carlos Lleras Restrepo). Y leí, ávidamente, todo el texto sustentatorio de El Pacto Andino. Y lo cotejé con las propuestas de la CEPAL (Comisión económica para América Latina). Y encontré las coincidencias. Algo así como un proyecto en el cual cabían las opciones políticas y económicas, por la vía de entender una forma de la división del trabajo. Obviamente a países como el nuestro, como Venezuela, como Ecuador, como Argentina, Brasil, etc., nos correspondía la parte de lo accesorio. No podíamos acceder a la tecnología necesaria para implementar un proyecto de industria pesada. Solo lo periférico; y eso sí, con limitaciones. Y, a partir de ahí, se entiende la teoría del desarrollo desigual y combinado; lo cual no es otra cosa que la implementación de los modelos precarios, súbditos. Y, por esa misma vía, conocí la teoría de Celso Furtado, expresando la opción clásica del desarrollismo económico. Y, además, las teorías de Samir Amín (en la misma perspectiva del modelo de desarrollo desigual y combinado). Y, de manera apenas obvia, profundicé los textos económicos de Marx, y de Rosa Luxemburgo. Y leí el texto económico de Lenin “El desarrollo del capitalismo en Rusia”. Y conocí las teorías de partido de Lenin, en lucha en contra de las postulaciones socialdemócratas
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    en Rusia (LosMencheviques) y en Alemania (Rosa Luxemburgo).La teoría del Programa de Transición de León Trotsky. Entonces, estamos ante la necesidad de ofertar un concepto preciso en lo que respecta al significado que tiene eso de conocer el pasado. Pero, más allá de esto, el relacionado con su dilucidación; estableciendo tipos de referentes soportados en el conocimiento y la interpretación. Estos son elementos imprescindibles; como quiera que si son construidos de manera deficiente, no serán otra cosa que extravíos. Y, como todo extravío, no será otra cosa que ejercicio diletante. Con un agravante centrado en la consolidación de la sumatoria de hechos y de narraciones, como simple amalgama a partir de la cual se construyen (a manera de deducciones y conclusiones), instrumentos que distorsionan y derivan en mera perspectiva, cuando no etérea, alusiva a interpretaciones de la realidad sesgada y, por esto mismo, de utilización impropia e impertinente. Lo cierto es, en consecuencia, que estamos en la obligación de cuestionar esos insumos metodológicos, por cuanto la búsqueda de hilos conductores de los procesos sociales e individuales, constituye un imperativo. No solo por las implicaciones que tienen los hechos y su registro, en el diseño y concreción de propuestas para asumir los retos del futuro, en lo que este tiene escenario próximo en el cual, la realidad, ejercerá bien como hechos y acciones en las cuales los conceptos pueden ser prefigurados y utilizados como referentes válidos; o bien como expresiones de distorsión. Por lo mismo, la decisión de realizar este escrito, se origina en la lectura de algunos documentos relacionados con la interpretación del quehacer político y social, soportados en la narración oral. Pero no tanto porque el método sea inválido, de por sí; sino porque esas narraciones son utilizadas y articuladas, sin el filtro conceptual necesario al momento de escucharlas y transcribirlas. Filtro conceptual, absolutamente indispensable, en razón a que la psicología del actuante y narrador, su visión e interpretación de los hechos, son vertidas a partir del ejercicio memorístico; pero también a partir de su noción de la vivencia como realidad derivada del tipo de aprehensión lograda. Y ya, ahí, se supone la existencia de una posición proclive a la distorsión. Siendo así, el sesgo está presente y la interpretación del historiador, simplemente estará afectada, casi como acto reflejo, por ese sesgo. Inclusive, como lo demostraré
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    más adelante, muchosde los pasajes narrados, no son otra cosa que alucinaciones o giros sustanciadores, utilizados por el o la sujeto para reafirmarse como leyenda; o como héroe…o heroína. O, como también lo demostraré, porque el (la) entrevistador (a) e historiador (a); desemboca en postulaciones, a manera de verdad, construidas de tal manera que expresen sus propósitos, tanto en lo circunstancial, como en lo trascendental. Todo a la manera de sujeto (a) que se explaya, magnificándolos, en los hechos narrados. Veámoslo en estos términos: “…El automatismo de la escritura me ha compelido hasta aquí. Sigo aferrado al impulso de continuar, sabiendo sólo que he arribado hasta un punto imprevisto en el inicio. Algo me dice que voy bien. La fractura persiste, pues estoy seguro de no ser yo quien sólo escribe. El saber que voy bien se me antoja como una simple forma, como un cierto sabor o como una entonación peculiar de lo hasta aquí escrito. Ello me induce a esa secreta corroboración del voy bien. La escritura pareciera ser una especie de emanación corporal: hay ciertas manifestaciones del automatismo que escapan a la sola conciencia, enmarcándose en un más allá de pura racionalidad. Los escritores pueden ser una forma de catadores sui generis, adheridos a un paladar peculiar que discrimina o destila signos, frases y contextos, en una palabra, todo aquello que convenimos en llamar ideas…”1 Es, ante todo, la búsqueda de elementos que me permitan proponer alternativas. No solo en lo que hace referencia a la interpretación; sino también en lo que compromete a lo metodológico. Porque, eso lo tengo bien claro, no pretendo una argumentación a la manera contestataria, insípida y/o tendenciosa. . Ahora bien, como es en realidad, una posición a partir de la lectura de algunos de los escritos del maestro Alfredo Molano; tiene un asidero en el hecho mismo de la importancia que ha adquirido toda su labor investigativa, apuntándole a la presentación de opciones de interpretación; con un horizonte que compromete a la gestión por alcanzar una tipificación de lo vivido por los y las personajes, en el contexto del conflicto armado y no armado que ha estado en la base 1 Téllez, Freddy. “Palimpsestos. Los rostros de la escritura”. Publicada por Centro Editorial de la Universidad Nacional de Colombia. Primera edición, 1990/1991, página 80.
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    de la construcciónde Nación, de País y de Estado…”(Rosendo Payares, “4710”, edición digital, Universia) “…Las historias de vida sobre las cuales Alfredo Molano ha centrado la mayor parte de su actividad intelectual, son un producto cuya docilidad de interpretación puede provocar equívocas conclusiones. Son ellas una forma testimonial que funde una o varias percepciones individuales con la elección particular del escritor que selecciona la experiencia y la describe según un prisma valorativo propio. Resulta difícil , por lo tanto, discernir en este tipo de trabajos cuál es el propósito del autor al optar por unas y no otras historias, qué afinidades ideológicas trascienden los niveles de empatía entre testimoniante e interlocutor y, en fin, qué grados de transformación ha provocado en la materia prima del relato el corazón y la pluma del escritor…”2 La connotación que adquiere la diferenciación, en el contexto de las relaciones sociales, supone una determinada caracterización de roles; a partir de análisis soportados en categorías conceptuales y metodológicas. Por lo tanto, ya no se trata de una simple réplica de lo observado, como representación objetiva. Por el contrario, significa profundizar acerca de esas expresiones de superficie; indagando por las condiciones que la subyacen, como soporte. Ya, en ese procedimiento, pueden y deben aparecer algunos niveles de abstracción, referidos a la interpretación alusiva a los acumulados históricos en nexo con la participación, en esas mismas relaciones sociales, de los (as) sujetos individuales y colectivos (as). De las condiciones en que esta se ha producido y del grado de inserción con respecto al conocimiento, a las instancias que lo promueven y controlan. Pero también, y con mayor énfasis habida cuenta del horizonte propuesto en nuestro escrito, acerca del significado de esa participación con respecto al poder y a las instancias que lo soportan, a sus manifestaciones como instrumentos de control, de dominación y de imposición. Ha habido, en el curso del tiempo, interpretaciones que asocian la caracterización antes aludida, a posiciones antropológicas y 2 Ramírez T., William. Prólogo a la obra “Trochas y Fusiles”, primera edición (Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia), escrita por Alfredo Molano B. Ed. El áncora; página 13.
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    culturales. Por estavía, ha desembocado en expresiones que delimitan (a manera de diferenciación) la intervención de los (as) sujetos individuales y colectivos en el desarrollo de las relaciones sociales; a partir de asignarle a determinados sectores una posición periférica, respecto a los beneficios del conocimiento, entendido como proceso, como aprendizaje que va decantando, segregando. Aquí, en esta opción, se valida, en veces, un instrumento de diferenciación asociado la pertenencia a una determinada raza y/o etnia. Visto así, entonces, cabe una propuesta de interpretación generalizante; pero también de especialización; por cuanto se establece unos condicionantes vinculados con normas y pautas, a la manera de posición que reivindica una versión predominantemente aceptada y acatada, de cultura, como sinónimo de civilización; como paradigma, a partir del cual es posible establecer una segregación. Ya no se trata, en el anterior escenario conceptual, de admitir una posición periférica respecto al poder y a las instancias que lo soportan. Aquí, la noción de lo periférico, está referido a un espectro mucho más amplio; en razón a que los márgenes constitutivos de la delimitación social, están contraídos en términos del grado de apropiación y/o de acceso a los beneficios del conocimiento, y de la cultura asumidos como referentes de civilización. Esto no es otra cosa que entenderlo, como adecuación, como asimilación de los roles y los paradigmas allí consignados. En un documento de trabajo (La Educación Superior en América Latina), presentado en el debate al interior de la Universidad Nacional de Colombia, previo a la realización del Primer Congreso Nacional de Educación Superior, realizado en la ciudad de Barranquilla los días 1,2 y 3 de diciembre de 1999; se expresa un concepto que consideramos válido. Veamos: “…En estas condiciones, la Escuela, no es otra cosa que una expresión que, en principio, transfiere el dominio estatal. No tanto en la aplicación elemental marxista de aparato ideológico; sino como complejidad que articula instancias del conocimiento, aplicadas y estructuradas en programas y acciones, a partir del ese centro-poder, sin ser el. No es, entonces, una aplicación a partir de la lógica lineal. Es una interacción heterogénea orientada por unos perfiles definidos a partir de las necesidades inherentes a los
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    intereses que imponeese centro-poder. Es decir, lo suyo no es otra cosa que contextualizar la sociedad en términos de su propio rol, de su significación. Con esto tratamos de establecer lo siguiente: la globalización siempre ha existido, si asumimos que esta no es otra cosa que la imposición de referentes a partir del dominio ejercido. Sin pretender un traslado conceptual mecánico, las condiciones impuestas desde el centro-poder económico y político internacional, permiten trazos que imprimen todo el quehacer económico, político y cultural de los dependientes. Ya, de por sí, el solo hecho de reivindicar los autóctono (como acervo cultural) es constitutivo de herejía con respecto a los modelos considerados prevalecientes. Esto es mucho más evidente, en lo que respecta al desarrollo del conocimiento por la vía de implementaciones programáticas escolarizadas. La escolarización, en sí, origina rupturas si se compara con las aprehensiones y las tradiciones propias de las culturas nativas. Porque no habría de serlo, entonces, a partir de la concreción del dominio desde el centro hacia la periferia. En esto, por decirlo de alguna manera, se mantiene incólume el postulado de Samir Amin, cuando en su texto en torno al capitalismo, su desarrollo e implicaciones, habla de las culturas periféricas, atadas a las condiciones que impone el centro-poder..3 Arribamos, así, a una opción conceptual que nos permite proponer un entendido en torno a los sectores sociales periféricos. Es decir, aquellos sectores no solo desvinculados de los beneficios del poder, subyugados y dominados por este; sino también segregados por la dinámica propia del desarrollo cultural predominante. Algo así como insertos en la civilización, pero ajenos a ella, en lo que esta tiene de otorgadora de roles asociados a los paradigmas originados en ese mismo desarrollo cultural, por parte de sus usufructuarios. Ahora bien, no puede inferirse de nuestra expresión, el hecho de que proponemos una asimilación de intereses entre los beneficiarios del poder y sus instancias de dominación y aquellos sectores que acceden y se identifican con los avances del conocimiento y de la cultura que ejercen como predominantes; como expresión avanzada de la civilización. 3 Pira Claudia y Cano Parmenio. La Educación Superior en América Latina, edición en cuadernillo, noviembre 1999, Bogotá D.C.
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    Surge entonces, ennuestra opinión, un insumo que soporta una segregación: lo periférico, en cuanto sector y/o sectores considerados por fuera de la versión oficial de la cultura; entendida esta como originaria de paradigmas, pautas y comportamientos. Para nosotros, esto no es otra cosa que la denominación de popular, referido a esos sectores que, de por sí, adquieren una dinámica propia y unas expresiones propias, diferenciadas. Es obvia, sin embargo, la necesidad de apuntalar este concepto, con arreglo al significado que adquiere el contexto social y económico; en el cual se desenvuelven estos (as) sujetos (as). Tanto en sus expresiones individuales como colectivas. Para este caso, el problema surge al momento de establecer las pautas y/o el horizonte teórico. Porque no puede delimitarse solo a partir de la figura elemental asociada al lugar en el cual se sitúa con respecto a las características del beneficio plusválico, derivado del modo de producción vigente, o prevaleciente. De ser así no habría lugar a postular la diferenciación que se advierte en la definición anterior. Por lo tanto, el análisis remite a un territorio de mayor complejidad: uno de los elementos clave para dilucidar ese significado, tiene que ver con el entendido de contexto social y económico. Ya decíamos antes: es un escenario no determinado por la voluntad o por la noción primaria acerca de lo ético. Por el contrario, constituye una instancia, como período histórico. Esto, a su vez, remite a la evolución de las relaciones sociales; como proceso soportado en sucesión de rupturas y equilibrios. Estos últimos, impuestos por quienes adquieren posiciones de dominio. Así, entonces, cada momento (sin importar su duración) en el cual se exhibe o manifiesta ese equilibrio; no es otra cosa que la expresión de unas determinadas condiciones de dominación económica y política. Ahora bien, como lo he postulado antes, en la franja constituida por quienes (bien sea que se tipifiquen como sectores o como secciones del espectro social) no ejercen como beneficiarios directos del poder, se erige la heterogeneidad. Ya ahí, se introduce otro insumo como soporte para la segregación. A manera de ejemplo: la posición y comportamiento de aquellos sectores sociales sobre los cuales se ejerce dominación política y económica; pero que han accededlo a determinados beneficios del acumulado plusválico y cultural (como poseedores y usufructuarios del conocimiento); no puede ser el mismo, comprado con la posición y el comportamiento de aquellos
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    sectores absolutamente vulnerablesy desvinculados de cualquier beneficio plusválico y cultural. Lo anterior conlleva, en consecuencia, a establecer categorías diferenciadas en el análisis de lo popular, como expresión de determinados sectores sociales; en el contexto de unas determinadas relaciones de dominación político y económico. Puede colegirse de nuestra línea de interpretación, una conclusión fundamental: no todo sector social dominado es, necesariamente, un sector popular. Por lo tanto, aún a riesgo de silogismo, al momento de tipificar acciones (inmediatas, mediatas o tendenciales) específicas de confrontación a determinadas manifestaciones de la dominación política y económica; es preciso trabajar con estas categorías. Luego, el espectro de cobertura, está dado por la definición de objetivos vinculados a conceptos y escenarios heterogéneos; en términos del nexo con los sectores sociales. No es, por esto mismo, una opción en la cual se configure una posición de clase; al menos en la versión ortodoxa marxista. No supone, asimismo, una posición necesariamente revolucionaria y/o de confrontación al origen y vertebración del poder y de las relaciones de producción vigentes. Adquiere connotaciones diversas, en la mayoría de los casos asociadas a reclamaciones puntuales, relacionadas con determinadas condiciones de vida. Sin embargo puede, derivar en expresiones híbridas; en cuanto pueden coincidir diferentes aspectos en los cuales ejerza importancia un cuestionamiento a posiciones y/o programas gubernamentales o políticas de estado. Tal es el caso, a manera de ejemplo, de algunos movimientos populares desarrollados en relación con decisiones que vulneran determinados intereses y derechos de franjas amplias de la población. Siendo así, cabe resaltar tonos grises en la diferenciación teórica y práctica entre movimientos populares, movimientos sociales y movimientos políticos. En veces, puede hablarse de diferenciación en términos del espectro de cobertura. Otras veces, puede plantearse en relación con los contenidos de sus opciones o programas. Con respecto a este asunto del método para construir tipologías; es pertinente presentar una expresión como la siguiente: “… ¿Se politizan las luchas urbanas por el hecho de enfrentarse en la mayoría de los casos al Estado, como lo afirma Castells? No
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    podemos en estemomento desarrollar la discusión sobre el papel fundamental ocupado por el Estado en la urbanización capitalista, caracterización que parte de una generalización, arbitraria a nuestro juicio, de la relación entre Estado y Sociedad Civil – en el sentido dado por Marx y no en el Gramsciano-, pero si podemos afirmar que no basta que el blanco al cual se dirigen las flechas de un movimiento social sea el Estado, para determinar su carácter político; es el carácter de sus reivindicaciones, el contenido de clase de sus luchas, su método y sus formas las que lo definen, y no basta encontrar un contenido político, hay que identificar si se trata de una lucha democrático-burguesa (en lo formal o lo real), o socialista. Vayamos por partes: A similitud de una huelga obrera en una empresa capitalista de Estado o de los asalariados de un ministerio burgués que levanta reivindicaciones puramente económicas, sin plantearse modificaciones en las relaciones de poder entre las clases, ni en el carácter del Estado o de sus formas de ejercicio de la dominación burguesa, un movimiento de colonos o inquilinos que solicita, por ejemplo, la regularización de la propiedad de sus tierras, o un servicio cualquiera y que utiliza para ello el método de la negociación apoyado por llamados a la opinión pública a través de los medios de comunicación, paradas en los organismos oficiales, etc., pero sin plantearse en ningún momento consignas políticas, no es político. No es el agente social al cual se enfrenta un movimiento el que define el carácter de la lucha, sino el contenido concreto de clase de él, manifestado en su programa reivindicativo y su método para alcanzarlo. ..”4 4.2 El nexo con lo jurídico. Entonces estamos en un escenario social. En donde la hilvanación de lo particular y lo colectivo, pasa por entender que el soporte, en ese proceso, tiene que ver con el desarrollo de la teoría jurídica. Porque supone precisar la noción de equilibrio necesario. Porque en 4 Pradilla Cobos, Emilio. “Mitos y realidades de los llamados movimientos sociales urbanos”.Artículo escrito en junio de 1981, en Méjico, D.F. Ponencia presentada al 4º Seminario Internacional cehap-peval Los pobladores:protagonistas urbanos en América Latina; realizado en la ciudad de Medellín, entre los días 7 y 11 de abril de 1986.
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    la relación Estado-individualidad,se incorpora la variable que hace alusión a la cantidad y la calidad. Es algo así como entender que el concepto de equilibrio tiene razón de ser, en la medida en que cada sujeto natural y/o jurídico asuma la certeza de que el Estado no puede ser minimizado. Y, tampoco, puede ser asimilado a sus intereses particulares. Ese es el sentido que adquieren las querellas. Como si, a cada paso, fuese necesario sustentar la lógica de ese entramado. Porque, asimismo como surgieron las instituciones, a partir de pactos inherentes, conscientes o no. A asimismo la condición supraestructural de las instituciones, supone la aceptación de unas reglas del juego. No se concibe, en consecuencia, un Estado-Nación, sin unas instituciones que ejerzan como garantes de ese equilibrio; por la vía de establecer opciones que permiten el ejercicio del derecho. En una perspectiva en la cual cada sujeto tiene certeza en términos de derechos. Pero, al mismo tiempo, de sus obligaciones desde el punto de vista del respeto a la institucionalidad. Ese tipo de relación es la demostración de la solidez del Estado. Porque, por la vía de la querella, está en capacidad de reconocer los fallos. Una autonomía de la justicia, sin la cual sería imposible acceder a un escenario en el cual se concreta ese equilibrio funcional. Ahora bien, en lo que respecta al caso de la estructura fiscal- impositiva y, en alusión al significado que adquieren los impuestos como soporte de la capacidad económica del Estado; ese nexo entre los y las particulares con el Estado, supone la precisión de la normatividad, por la vía del Estatuto Tributario. Es una convicción de Estado, en la cual confluyen el concepto de región y municipalidad con la Nación, como escenario de mayor estructura y complejidad. Lo que aquí presento, en consecuencia, no es otra cosa que la particularización de situaciones, por la vía de las jurisprudencias a cargo de las corporaciones que aplican justicia, a nombre del Estado y la Nación. Son concreciones que reivindican la autonomía; pero también la interacción. Porque no se concibe el concepto de derechos y obligaciones, sin la garantía de que las instancias
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    gubernamentales están encondiciones y en la obligación de garantizarlas. Entonces, aquí, lo concerniente a la hermenéutica jurídica, cobra sentido y pertinencia; precisamente porque el Estado es una construcción heredada pero, al mismo o tiempo, en continuo desarrollo. Porque, a cada paso, el ejercicio económico (en este caso) plantea retos que deben ser asumidos como tal. Entonces, esos retos, coadyuvan a la postulación de doctrina. En ese escenario del universo económico, en el cual es posible entender la interacción. Siendo lo impositivo, desde el punto de vista del soporte para la actividad estatal; no es otra cosa que referente que unifican criterios y conceptos. Pero entendiendo, al mismo o tiempo, que cada hecho concreto precisa del análisis respectivo. Es ahí en donde reside la importancia de la legislación. Siendo esta una figura parecida a la teoría de Estado. Teoría que no puede soslayar la pertinencia de las confrontaciones. Porque, solo así, es posible entender la dinámica que está en la base del desarrollo Estado-Nación y su nexo con la sociedad. 5. De la estructura económica y su desarrollo . 5.1 Macroeconomía y Microeconomía No pretendo expresar una interpretación por fuera de la ortodoxia macroeconómica. Por el contrario, nos apoyamos en definiciones que involucran tipificaciones aceptadas. En un contexto regional, con aproximaciones al interior de los países con una connotación de lo que se dado en llamar subdesarrollados y/o periféricos; con respecto a aquellos que se definen como centro y, por esto mismo, con una influencia que ejerce como condicionante. Siendo así, entonces, proponemos un hilo conductor, a partir de realizaciones teóricas previas. Veamos: “…Los impuestos son una imposición del estado a los individuos, unidades familiares y empresas, para que paguen una cierta
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    cantidad de dineroen relación con determinados actos económicos, como por ejemplo: realizar el consumo de un bien, obtener ingresos por el trabajo o generar beneficios por las empresas. Los impuestos son los ingresos públicos creados por ley y de cumplimiento obligatorio por parte de los sujetos contemplados en la misma. Tienen como objetivo primordial conseguir recursos financieros para el sector público y, subsidiariamente, modificar la distribución de los ingresos. Al igual que con el gasto público, el gobierno puede actuar sobre la economía utilizando los impuestos. Si el nivel de actividad económica es relativamente bajo y existe un volumen considerable de desempleo, el gobierno puede reducir los impuestos con el objeto de impulsar la demanda de consumo. Por el contrario, si la demanda agregada es superior a la capacidad productiva del país, una estrategia puede consistir en elevar los impuestos. 5.1.2 De las Zonas Veredales y la economía agrícola. Comoquiera que el origen del conflicto tiene que ver con el problema no resuelto de la economía agrícola. Particularmente en lo referido a la tenencia de la tierra. Queda claro que, la profundización de la desigualdad entre terratenientes y minifundistas, se profundizó en todos los periodos posteriores; a la hora de agendar la reforma agraria. Si se quiere, entonces, el campo en Colombia, ha estado referenciado por la desigualdad insuperable. Los terratenientes, ha impuesto variables perversas a la hora de la postulación de cualquier reforma, en cualquier periodo (entendido este como periodos presidenciales). Ahora bien, en razón a esa perspectiva, la economía agrícola, ha estado centrada, en los sucesivos gobiernos, en la búsqueda de un equilibrio entre los sectores enfrentados. Minifundistas, trabajadores agrícolas y los terratenientes. El concepto de explotación intensiva de la tierra; ha propiciado el surgimiento y/o de profundización de variables. De una parte lo relacionado con la exacerbación tendencial del desarraigo y pauperización de los campesinos minifundistas. De otra parte el crecimiento de la adecuación de zonas agrarias para adecuarlas a la producción agropecuaria. Algo
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    así, como elsurgimiento de y consolidación de la agroindustria. Palma africana, ganadería intensiva y constantes reformas en el ámbito de la producción cafetera y bananera. Siendo así, entonces, hasta la conclusión de la negociación entre el gobierno del señor presidente Juan Manuel Santos Calderón y la dirigencia de las Farc, las condiciones de vida en el campo colombiano, se ha mantenido en los términos antes anotados. Es decir, no podríamos hablar de una situación de recambio o cambio de los (las) actores(as) en conflicto. Es más, la intervención de los paramilitares, hizo mucho más evidente el conflicto. Los paramilitares no fueron, ni son, algo diferente que una fuerza de exacción y expropiación violenta en lo que se refiere a los minifundistas y trabajadores agrarios. En comienzo, podría asegurar que la conversión de las zonas campesinas en asentamientos de los y las desmovilizados(as) en socios de un proceso colectivo, asimilado a la figura de cooperativas agrícolas. Un tanto parecido a los Koljoses, en el contexto de la Revolución Rusa. Y de los Kibutz en Israel una vez posicionados en territorio propio después de la Segunda Guerra Mundial. No existe, en consecuencia, un diseño trascendental en términos de la tenencia de la tierra, de la producción agrícola y la industria pecuaria. Lo que existe es, simplemente, una interpolación perversa entre los terratenientes tradicionales, los productores agropecuarios, los minifundistas y los y las reclamantes de tierras. Todo esto por una vía que, parece ser, la profundización de las contradicciones. Sumémosle a esto que los paramilitares se han rearmado en muchas zonas campesinas y siguen ejerciendo expropiadores de tierras y quinta columna en contra de todo el proceso de reinserción. 5.1.3 Incidencia en el conjunto de la economía en Colombia. Ya he dicho que no existe, en estricto, un Programa Social y Económico coherente, para enfrentar el posconflicto. Entre otras razones, porque El Acuerdo en si, no supuso, ni supondrá una modificación radical en los postulados básicos que soportan el quehacer capitalista. Si se quiere, no es otra cosa que mínimas modificaciones, en veces incluso, irreales. No trascendentes en lo
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    que respecta allas relaciones entre pequeños campesinos, terratenientes, ganaderos y productores agro industriales (Burguesía agrícola).Luego, en perspectiva, tendremos unas zonas campesinas vinculadas a la producción cooperativa en pequeña escala, versus terratenientes, productores agropecuarios y paramilitares. No habrá Reforma Agraria Entonces, se mantendrán (cuando no ampliados) los niveles de desigualdad, pauperización y violencia. Es más, el escenario (como país) va a ser el mismo. No se modificarán las variables fundamentales, desde el punto de vista de la macroeconomía. Lo que, ahora, se llama “economía en el posconflicto”, no será nada distinto. Ni en términos nacionales, ni en términos internacionales. Seguiremos, en consecuencia, fungiendo como país absolutamente dependiente de las economías europeas más desarrolladas y, particularmente, de la economía de Estados Unidos. De hecho, los tratados de comerciales ya están en plena aplicación y desarrollo. Ya estamos observando y viviendo las consecuencias para la economía nacional. Sectores como: las industrias arrocera, azucarera, el comercio, textiles, etc.; han recibido impactos absolutamente dañinos. 6. A manera de resumen 6.1 El crecimiento y la teoría económica. Ha existido, en el proceso inherente al desarrollo de la teoría económica, diferentes momentos en la confrontación entre opciones conceptuales y prácticas divergentes. Desde la propuesta originaria de la visión moderna para el desarrollo capitalista, centrada en la teorías acerca del proceso de reproducción diseñadas, a manera de ejemplo, por Quesnay (“ Tabla económica”); Adam Smith (“Naturaleza y causas de la riqueza de las naciones”) y Sismondi (“Nuevos principios de la economía politica o la riqueza en relación con la población”); hasta las opciones teóricas que cuestionan esas interpretaciones diseñadas por Kart Marx (“El Capital”), Rosa Luxemburgo (La Acumulación del Capital”). Contando, inclusive, en este espectro, a Jhon Maynard Keynes (“Tratado general sobre el empleo, el interés y el dinero”).
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    Esto supone, enconsecuencia, la necesidad de trabajar con una posición de cobertura lo suficientemente amplia; de tal manera que no se desemboque en un discernimiento anclado en un entendido lineal y/o dogmático. Ante todo, porque en esto de analizar el significado de la creación de empresas y su relación con el entorno económico y social, no admite opciones tangenciales que eludan el hecho objetivo, en cuanto a la existencia de una conexión dialéctica (...o, si se quiere, conflictual) entre la implementación y desarrollo de la empresa, con respecto al espectro social, económico y político en la cual esta se desenvuelve. Ante todo porque esta, la empresa y sus propiciadores o garantes, no puede ser entendida como una opción y/o propuesta única (en lo que tiene de ejercicio individual); sino como partícipe de una sumatoria o globalidad económica, inmersa, por esto mismo en la dinámica propia del crecimiento económico; conforme a unos postulados concretos derivados de la politica macroeconómica gubernamental y de la creación de riqueza, en el contexto de la planificación y estrategias de un Estado concreto. Conviene, en este punto, con las reservas obvias; en tanto que constituye una visión propuesta por una persona que contribuyó a construir una opción en contravía de la ortodoxia clásica de la economía politica capitalista; citar una expresión de Rosa Luxemburgo en su obra “La acumulación del capital”. “..Hasta ahora hemos considerado la reproducción desde el punto de vista del capitalista individual típico, representante y agente de la reproducción que se realiza por una serie de empresas privadas. Este modo de enfocar el problema nos ha hecho ver ya bastantes dificultades. Sin embargo, ellas son pocas comparadas con las que aparecen inmediatamente que pasamos de la consideración del capitalista individual a la de la totalidad de los capitalistas., Ya una ojeada superficial muestra que la reproducción capitalista como todo social, no puede ser concebida mecánica y simplemente como suma de las diversas reproducciones capitalistas privadas. Hemos visto, por ejemplo, que uno de los supuestos fundamentales de reproducción ampliada del capitalista individual es una ampliación correspondiente de su posibilidad de venta en el mercado. Ahora bien, el capitalista individual puede lograr esta ampliación no por extensión absoluta de los límites del mercado en
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    general sino porconcurrencia, a costa de otros capitalistas individuales….”5 Con esto quiero enfatizar acerca de mi análisis y de su soporte, en lo que hace alusión al enfoque teórico. Es algo así como proponer, de mi parte, un entendido en el cual el concepto y la práctica de creación de empresa, no pueden ser presentados por fuera del contexto político, económico y social. Esto traduce que, en mi concepto, sobre las expectativas derivadas de la creación y desarrollo de las empresas, ejerce una influencia determinante la politica macroeconómica gubernamental y las estrategias de crecimiento formuladas en un plan de desarrollo específico, para uno o varios periodos igualmente específicos y concretos. Inclusive, en la visión propuesta por mí, se incluye, necesariamente, una interpretación del significado que tiene la planificación económica; como opción estatal. Algo que ya fue planteado por Keynes (para el caso de la economía capitalista); como alternativa de solución para la crisis originada en la recesión global iniciada en 1930. De otra parte, por lo mismo que he venido planteando, en términos de la interacción entre los diferentes agentes del proceso económico internacional y nacional; cabe establecer un referente en lo que respecta a la situación de los países que no han acumulado riqueza, ni tecnología suficiente como para considerarse de desarrollo pleno (esto ya lo expresé en el numeral 1). Quiero presentar, como ayuda conceptual, una reflexión del profesor P.T. Bauer en su obra “Crítica de la teoría del desarrollo”. Como en la anterior cita, hago aquí la aclaración en el sentido de la reserva que pueda acompañar la reflexión aludida. Veamos: “…La planificación global implica, además, que gran parte de la producción no está relacionada con la demanda del consumidor y por tanto con los niveles de vida. De ahí que , aun en el caso de que la politica fuese de incremento de la producción total en relación con lo que hubiera sido en otro caso, lo cual es improbable, este incremento no estaría relacionado con los niveles de vida, cuya mejora es el objetivo ostensible de la politica. Este divorcio entre producción y niveles de vida es probable que en si mismo retrase el 5 Luxemburgo, Rosa. “La acumulación del capital. Editorial Grijalbo, primera edición 1967, de la traducción española,página 27
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    alza tanto dela producción como de los niveles de vida; porque la perspectiva de un nivel de consumo más alto y variado generalmente es un incentivo importante para una mayor actividad económica a través de un esfuerzo, ahorro e iniciativa individuales. Esto resulta especialmente cierto en países pobres...”.6 6.2 Una visión particular del concepto de planificación e incentivos. A manera de corolario transitorio, considero pertinente resaltar dos aspectos en lo que respecta al enfoque propuesto por mí: -La creación de empresas, considerada como una opción para la actividad económica, en el contexto de una economía de mercado; supone la fijación de unos objetivos concretos por parte de quien o quienes se comprometen con ese ejercicio. Por lo mismo que esta actividad se considera inmersa en la dinámica propia de la economía capitalista y del mercado que ejerce como elemento colateral a la producción de bienes y servicios; debe suponer la existencia de factores endógenos y exógenos que actúan como referente al momento de planear y hacer efectiva la participación en el mercado. Uno de esos factores lo constituye la politica macroeconómica concreta implementada por el gobierno, para un periodo específico. El otro tiene que ver con la interacción necesaria entre la condición en que se encuentra el país con respecto a la economía mundial global; asociada esta condición con otro aspecto que relaciona a la producción y al consumo; como elementos que se condicionan y que está, a su vez, relacionados con el nivel de vida y sus perspectivas. - La planificación específica asociada a las estrategias de desarrollo planteado para el país concreto, define unas determinadas prioridades y, por esto mismo, unas determinadas condiciones en las cuales se realiza la actividad económica productiva. Esto incluye, entre otras cosas, la definición y concreción de los incentivos para los productores y las áreas concretas a las cuales estos se dirigen. A manera de ejemplo: para el caso colombiano, el Plan Nacional de Desarrollo aprobado por el legislativo, para el período 2005-2007, define unas prioridades para el sector productivo, de conformidad 6 Bauer, P.T. “Crítica de la teoría del desarrollo”. Editorial Orbis, colección Biblioteca de Economía, sin datos del número de edición y fecha, página 104.
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    con la visióngubernamental en lo que respecta a la economía de mercado y su aplicación en este tiempo en el cual transcurre una etapa precisa de la globalización económica, por la vía de actividades multilaterales y bilaterales. Este es el caso concreto de los énfasis en relacionar el crecimiento económico con la opción de los tratados de libre comercio internacional; bien sea entre nuestro país y Estados Unidos de Norteamérica o entre nuestro país y otros países de la región, particularmente de la Zona Andina y Centroamericana. -Los incentivos gubernamentales específicos, se pueden presentar por diferentes vías. Una de ellas, a manera de ejemplo, tiene que ver con exenciones tributarias (ver propuesta de reforma tributaria) o con la flexibilización de la normatividad vigente en lo que respecta a requisitos para la creación de empresas y para su desarrollo. Esto último, a su vez, incluye incentivos relacionados con la flexibilización laboral (este el caso, a manera de ejemplo de las sucesivas modificaciones a la legislación laboral, a partir de 1990 con la Ley 50 y la Ley...) 6.2 De la casuística. Concepto de desarrollo y consolidación. 6.2.1 Colombia a partir de 1990. Durante el periodo presidencial 1990-1994, el ejecutivo, con el apoyo del legislativo; implementó una visión de crecimiento económico, desarrollo y economía de mercado. Para entender, al menos en parte, la lógica que soportó a las aplicaciones derivadas de esa visión; se hace necesario retrotraer algunos aspectos básicos de la teoría económica definida como de apertura económica. Esta teoría estuvo centrada en una interpretación que proclama la flexibilización de las normas internas de cada país (ante todo las de aquellos definidos como subdesarrollados o periféricos) en lo que respecta a la protección de su frontera económica. Incluida, obviamente, su producción interna de bienes y servicios. Al mismo tiempo, suponía una flexibilización absoluta de la intervención estatal en asuntos relacionados con la politica social de redistribución del ingreso; incluida la intervención estatal en aquellas áreas relacionadas con los servicios públicos esenciales.
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    Por esa vía,el gobierno del doctor César Gaviria Trujillo, presentó proyectos de ley en la perspectiva de modificar la normatividad vigente en cuanto a los términos de intercambio de mercancías en el mercado internacional y, en paralelo, promovió y aplicó decisiones expeditas (por la vía de decretos directos y/o reglamentarios) con las cuales incursionó en diferentes entidades públicas, modificando su razón de ser en lo que estas tenían de instrumento para la politica de asistencia social y de subsidios para la adquisición de servicios por parte de la población desprotegida y hacia la cual debería estar dirigida la acción estatal, conforme a lo establecido en la Constitución de 1991. Todo lo anterior no puede decirse, en estricto, que se inauguró durante el gobierno del doctor César Gaviria Trujillo. Es el resultado de un acumulado construido desde tiempo atrás y que ha cruzado el quehacer de nuestro país en periodos consecutivos. Veamos esto, para mayor precisión, en palabras de la profesora Consuelo Corredor, en su obra “Los límites de la modernización”. “…La consolidación del modelo liberal de desarrollo y del régimen político bipartidista, como su sustento, han sido los pilares centrales sobre los cuales se ha construido el proceso de modernización económica y, a la vez, los principales obstáculos para la configuración de una sociedad moderna. Las aceleradas transformaciones en el orden económico, han tenido como guía la confianza en el mercado, como asignador de recursos y de bienes, con el resultado de la exclusión de amplios sectores de la población del beneficio de las mismas. Ello ha sido posible por la estrategia desarrollista, por el sistema de dominación impuesto por el bipartidismo y por la precaria organización estatal resultante de este modelo. La ideología liberal que se ha invocado sin restricción en el mundo económico ha sido fuertemente restringida en el mundo político. Los principios de soberanía e igualdad de derechos y de oportunidades, han hecho parte del discurso de la élites dominantes pero, su ejercicio práctico se lo han reservado para ellas.
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    Una de lasgraves consecuencias de esta estrategia de modernización desde arriba ha sido impedir la diferenciación entre lo público y lo privado. Más exactamente, la exclusión politica, social y económica de que han sido objeto amplios sectores de la población, como resultado de la prevalencia de los interese particulares de la élites dominantes, ha formado una confusa idea de lo público, reducida a una mera instancia de legitimación formal del orden vigente, y de rapiña real en busca de interese particulares y partidistas...” 7 Las determinaciones asumidas desde el gobierno central y las normas introducidas, en términos del intercambio de mercancías nivel internacional y que vulneraron la intervención estatal como regulador en la economía de mercado tuvo, para el caso que me ocupa, una incidencia profundamente negativa hacia la empresa privada a nivel nacional. Ante todo hacia aquellas empresas no vinculadas con transnacionales y que se vieron sometidas a un tipo de competencia onerosa….ruinosa. Aquí, en esta expresión, cabe insistir en las afirmaciones presentadas e por mí en el numeral 2.2; en el sentido de que la creación de empresa y su consolidación, no puede analizarse en abstracción de circunstancias vinculadas con la intervención gubernamental y con la presencia e incidencia de factores endógenos y exógenos. Es relevante insistir en que el crecimiento económico, tiene que se cotejado y analizado conforme a unos determinados referentes precisos. No solo circunstanciales y/o transitorios; sino fundamentalmente, en la dinámica y la perspectiva económica originada en las estrategias de desarrollo y crecimiento que tiene, entre otras herramientas para su aplicación la politica macroeconómica y los planes de desarrollo. 3.2.2 El concepto de desarrollo y crecimiento en el gobierno actual. El presidente Álvaro Uribe Vélez, ha sido uno de los más connotados defensores de la politica de libre mercado y de la no intervención estatal. Ya, cuando ejerció como Senador de la República, propuso los proyectos que se constituyeron en las Leyes 50 de 1990 y 100 de 1993. Ya, ejerciendo como presidente, ha profundizado la 7 Corredor M., Consuelo. “Los límites de la modernización”. Editado por Cinep-Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia.- Sede Bogotá. Segunda edición, 1997. Páginas 86- 87
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    aplicación de sunoción fundamental en lo que respecta a la teoría económica. Inclusive, no es temeraria la afirmación en el sentido de que la noción de Colombia como Estado Social de Derecho, presente en el texto Constitucional de 1991, ha sido para el doctor Uribe un elemento de dificultad para la aplicación plena de sus postulados en relación a politica económica. Puede decirse asimismo que su opción básica coincide con lo propuesto por el presidente César Gaviria Trujillo en 1990. Esto es: la apertura de las fronteras económicas al mercado internacional, debe incluir una disminución y/o flexibilización de la intervención estatal como instrumento regulador y garante de la producción a la industria nacional. Por esta vía de interpretación, se entiende el diseño de su estrategia en lo que tiene que ver con los tratados de libre comercio. Podría decirse, sin efectuar una interpretación sesgada, que su estrategia es una versión actualizada de la politica de apertura económica del doctor César Gaviria Trujillo. Lo cierto es que esa visión conceptual y práctica de la intervención libre de las leyes del mercado, entra en contradicción con los postulados básicos de Estado Social de Derecho consagrados en la Constitución Política. Pero no sólo eso, entra también en contradicción con la definición de la intervención estatal y gubernamental en la promoción, desarrollo y consolidación de la industria nacional, Entendida en esta noción de industria nacional, un e espectro en el cual caben la noción de empresa relacionada con las producción diferenciada de bienes y servicios, incluidos los agropecuarios. Ya de por sí, al analizar la lógica que soporta al Plan Nacional de Desarrollo, se infiere una tendencia en la cual la interacción entre internacionalización por la vía del libre mercado y el crecimiento económico con arreglo a la creación y fortalecimiento de la industria nacional (con la connotación amplia ya explicada) es una especie de dicotomía no reconocida, pero existente. Con mayor razón se infiere esto, si lo analizamos en el contexto de la dinámica relacionada con los tratados de libre comercio. Particularmente con el Tratado negociado con los Estados Unidos de Norteamérica. Visto así, entonces, puede afirmarse que no es sólida ni confiable la politica de creación de empresas; si se mira en la perspectiva de la
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    estrategia gubernamental decrecimiento económico y de consolidación de la industria nacional. Aquí, en esta última afirmación mía, es conveniente retomar lo expresado en el numeral 2.1; cuando enfatizo en un aspecto crucial. Esto es: la dinámica del desarrollo capitalista no puede entenderse por fuera de la lógica que lo soporta como sistema. En este tiempo de globalización, de internacionalización e imposición de las leyes del mercado por encima de las consideraciones particulares de un determinado Estado o gobierno; los empresarios nacionales se ven sometidos y condicionados por las estrategias derivadas de esa lógica de mercado. Por lo mismo, en consecuencia, no puede construirse una opción de interpretación en lo que respecta a la relación crecimiento-desarrollo-empresa, haciendo abstracción de la dinámica que introduce esa noción de mercado y de su lógica. En ese mismo contexto, el solo hecho de reconocer la existencia de un alto porcentaje de la población con niveles de precariedad que le impiden ejercer como consumidores reales y/o potenciales de bienes y servicios, constituye una limitante para el desarrollo y consolidación de las empresas. Con mayor razón, si se analiza de manera diferenciada, con el aspecto tamaño, monto de capital y nivel de internacionalización como variables. 7 A manera de conclusiones. Una vez realizado el recorrido anterior, cabe establecer una precisión necesaria. No se trata, en este escrito, de desconocer el rol que cumple la creación de empresa en la consolidación del modelo económico centrado en la dinámica y la lógica del capital. De lo que se trata es de contextualizar ese rol; en términos de su relación con la politica macroeconómica y las estrategias de crecimiento económico derivadas de una determinada visión gubernamental. Por lo tanto, y así lo he expresado de manera reiterada, el concepto de acumulación como sinónimo de desarrollo y consolidación económica de un país, es válido en términos de la ortodoxia asociada a la teoría económica general. Es algo así como entenderlo en el contexto del cálculo del PIB, para periodos sucesivos. O, lo que es colateral a lo anterior, efectuar las mediciones del crecimiento económico, por la vía de las variables
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    asociadas a lacreación de determinadas empresas en un periodo determinado. Como lo propuse desde el numeral 1 (Planteamiento del Problema) este escrito constituye un recorrido en torno a la noción de crecimiento económico y desarrollo en la lógica propia de un modelo capitalista. Supone, por el mismo soporte de visión amplia y no dogmática, un aporte para la construcción de líneas de interpretación y análisis dinámicos, no asociados a la idealización de una determinada opción, ni a una determinada aplicación. Es, por el contrario, una tendencia a la universalización del conocimiento en lo que esta tiene de crítica asertiva y preactiva. 13.1 Presentación. Ante todo, se trata de una indagación. Más allá, inclusive, de la descripción simple de las características fundamentales que exhibe la globalización, como perspectiva y como tendencia que se ha pretendido asimilar al concepto de universalización. Porque, a decir verdad, asistimos a ese proceso de avasallamiento por parte de quienes controlan la economía mundial; sin haber solicitado que nos invitaran. Algo así como entender, por esta vía, que la dinámica, la impronta del capital, está centrada en su capacidad de absorción de todos los contenidos y de todas las opciones. Aquí, entonces, no hay lugar para ejercer la disidencia, ni como grupos sociales, ni como país. La disidencia es considerada una herejía inconcebible e inclusive se tipifica como insensatez y/o como opción en contra del progreso. Veamos lo anterior en términos del profesor Jorge I. González: ¿….Cuál es el sustrato común de toda sociedad? Algunos analistas sostienen que la sociedad está organizada por y para la lucha contra la naturaleza, sabiéndose y queriéndose ser racional, calculadora, eficaz, mecanicista y mundial. En la comunidad tradicional esta lucha se inscribía en un pensamiento mágico-religioso. En la sociedad moderna el trabajo transformador adquiere un papel central: es el nuevo sagrado. La sociedad no se preocupa por ser justa. Eso no es de ella. Tampoco es injusta. Lo suyo es producir. La
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    sociedad moderna haenvuelto al hombre en la lógica de la competición, reduciéndolo todo a la cuantificación y al cálculo. El sentido de la eficiencia no deja espacio para la gratuidad y el don. La sociedad racional hace que el individuo sea calculador. Desde esta perspectiva, el análisis del neoliberalismo como tal pasa a un segundo plano; en cambio, la pregunta por el hombre, por su felicidad y por la razón de su quehacer cotidiano, adquiere una relevancia fundamental...”8 En el anterior contexto, el concepto de globalización económica y su aplicación, adquiere connotaciones dramáticas; en términos de sus implicaciones sobre el conjunto de la economía mundial, particularmente sobre las economías de los países que no han alcanzado niveles de desarrollo semejantes a los de Estados Unidos y Europa. Si se quiere, la dinámica de la globalización económica, puede y debe interpretarse como una extensión y/o adaptación de la lógica que subyace al concepto del libre cambio; en donde es el mercado el encargado de regular todo el quehacer económico y social. Es algo así como imprimirle a esta época una opción centrada en el predominio de esa lógica propia de los principios fundamentales del capitalismo. Con el agravante de la presencia de condicionantes relacionados con el control ejercido por aquellos países que tienen el monopolio de los avances científicos, además de instrumentos que les permiten profundizar y consolidar su visión acerca el desarrollo económico y sus paradigmas vinculados con su entendido de democracia y participación. Aquí, en consecuencia, prevalece una noción de planificación en la cual el Estado no tiene ese rol propuesto por parte de quienes, desde una perspectiva asimilada a la utopía, asumían la posibilidad de establecer una especie de equilibrio entre el crecimiento y el desarrollo económico y las necesidades sociales de quienes no ejercen como beneficiarios fundamentales, en cuanto no hacen parte de la clase o grupo que controla la riqueza, entendida como capital. 8 González, Jorge I.”Contradicciones del neoliberalismo”, artículo publicado en el Texto: “El fin del neoliberalismo, Ed. Indepaz, primera edición 1993, página 86.
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    Tal es elcaso de lo expresado por J.C. Rousseau en su texto El Contrato Social. Considero pertinente transcribir un aparte de su concepto central: “..La primera y más importante consecuencia de los principios hasta aquí establecidos es que sólo la voluntad general puede dirigir las fuerzas del Estado según el fin de su institución, que es el del bien común; pues si la oposición de los intereses particulares ha hecho necesario el establecimiento de las sociedades, la conformidad de estos mismos intereses la ha hecho posible. Lo que hay de común entre estos diferentes intereses es lo que forma el vínculo social; y si no hubieses algún punto en el que todos los intereses estuvieses conformes, ninguna sociedad podría existir: luego la sociedad debe ser gobernada únicamente conforme a este interés común...”9 Como corolario transitorio, me permito señalar: la aplicación de la opción de globalización económica, está soportada en elementos conceptuales asociados a las leyes del mercado. Por esta vía, se hace elusión del Estado como instrumento regulador y garante de los beneficios sociales para la población excluida de los beneficios fundamentales del crecimiento económico. El desarrollo económico es entendido, entonces a partir de ahí, como crecimiento que está condicionado por la existencia de intereses vinculados con el control ejercido por parte del o los grupos económicos que poseen el monopolio sobre el capital y, por esto mismo, de los avances tecnológicos. No se entiende, en esta opción, la universalización de la ciencia y el conocimiento, como patrimonio de la humanidad; sino como posibilidad de profundizar el control y acrecentar la riqueza de aquellos que la ejercen. En lo que sigue, trataré de profundizar en dos aspectos básicos: uno, tiene que ver con las implicaciones del la globalización económica así concebida, en el desarrollo y crecimiento de los países denominados del tercer mundo y/o subdesarrollados. El otro tiene que ver con las alternativas posibles para enfrentar esos condicionantes imperativos. 12.2 La globalización económica y el comercio mundial. 9 Rousseau,J.J., “El Contrato Social”, Ed. Gráficas Modernas,1997. Traducido del francés por A.D., página 29.
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    12.2.1 De losorganismos financieros y económicos internacionales. La humanidad ha avanzado en lo que respecta a la noción de universalización. Queda claro que no es posible validar, ahora, el concepto de autarquía. Las relaciones entre diferentes sociedades y culturas, ha ejercido como soporte para el intercambio de bienes ..y del conocimiento acumulado. Esto, a su vez, ha estado condicionado por diferentes momentos del desarrollo económico. Desde el esclavismo, pasando por el feudalismo, hasta el capitalismo. Han sido períodos históricos en los cuales han hecho presencia diferentes opciones en torno a la riqueza, al trabajo, al crecimiento y al rol asignado al entendido de la participación, los derechos y al concepto del ser humano. Visto así, es pertinente presentar la interpretación de un autor que indagó por ese tipo de nexos, a lo largo de la historia. Leo Huberman, en su obra “Los bienes terrenales del hombre”, dice: “…Los directores de las primeras películas de cine a menudo hacían cosas muy extrañas. Una de las más curiosas era su costumbre de llevar a la pantalla gentes que tomaban un automóvil e iban a cualquier parte sin pagar al chofer. Paseaban por la ciudad, se divertían, o iban a un centro de negocios, y ahí terminaba todo. No había que pagar. Igual pasaba con los libros de la Edad Media, en los que por páginas y páginas, caballeros y damas, con armaduras brillantes o trajes suntuosos, vivían entre torneos y juegos. Siempre residían en castillos espléndidos y comían y bebían a su gusto. Pero alguien tenía que pagar por todo ello, porque los árboles no dan las armaduras y los alimentos que produce la tierra tienen que ser plantados y cultivados. Y así como uno tiene que pagar por un paseo en taxi, alguien el siglo décimo o decimosegundo tenía que pagar por las diversiones y las cosas buenas que los caballeros y las damas disfrutaban. Y alguien también tenía que proveer los alimentos y los vestidos para los sacerdotes y clérigos que oraban, mientras los caballeros combatían. Además de estos clérigos y guerreros, en la Edad Media existía otro grupo: el de los trabajadores. Porque la sociedad feudal consistía en estas tres clases: clérigos, guerreros y trabajadores, con esta última al servicio de las dos primeras, la eclesiástica y la militar. Así lo entendió por lo menos una persona que vivió en aquella época, y que lo comentó
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    de esta forma:Para el caballero y el clérigo, ha de vivir quien hace el trabajo….”10 Es cierto, entonces, que no podemos asumir una posición que escinda un periodo de otro. Esto es lo mismo que entender la dinámica del desarrollo social, político y económico, asociada a conflictos de intereses, al ejercicio del poder, a la expoliación, a la imposición violenta de determinadas opciones y visiones del mundo y de la sociedad en su conjunto. Todo esto de una manera no lineal, uniforme; sino de una manera dialéctica, en donde la sucesión de acontecimientos y de momentos específicos ha estado condicionada por particulares expresiones. Eso sí, en donde siempre ha prevalecido la noción y la imposición del poder, siempre en manos de quienes han controlado y controlan la riqueza y sus beneficios fundamentales. Con la llegada del Capitalismo, no cambia la esencia de la lógica que soporta la relación poder-económico, poder político y dominación. Simplemente (..si cabe la expresión); se erige como periodo en el cual se rompen los esquemas vigentes en la sociedad feudal y se instaura una opción de universalización del conocimiento y de adecuación de los avances tecnológicos y científicos, a las necesidades del crecimiento económico y del progreso, centrados en las directrices propuestas y conducidas por el grupo o grupos sociales que ejercen como beneficiarios fundamentales de ese nuevo tipo de modo de producción. Es claro, en esa perspectiva, que al cambiar el horizonte conceptual en torno al entendido de crecimiento económico, acumulación, reinversión y formas de gobierno; la universalización aparece como insumo vinculado directamente con ese proceso. Ya, durante los siglos XV, XVI y XVII, la invasión a otras zonas geográficas del planeta, el avasallamiento a las culturas no europeas y la exacerbación del sometimiento violento; unida a la utilización de sus riquezas. Todo esto había permitido construir y desarrollar algunas bases para implementar el dominio colonial y la imposición de modelos políticos, económicos y culturales. 10 Huberman, Leo. “Los bienes terrenales del hombre”, edición Gráficas Modernas, Bogotá D.C., 1993, página 9.
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    El modelo dedesarrollo capitalista supone, en consecuencia, el aprovechamiento de ese acumulado de expoliación y avasallamiento. Con el surgimiento de la producción en serie, en donde aparece una combinación de los avances tecnológicos y la utilización de mano de obra, se da comienzo a la consolidación de grupos nacionales y multinacionales. El monopolio y los Trust, van estableciendo las condiciones para un proceso de internacionalización, centrado en el control económico y político. Cuando, en desarrollo y consolidación de ese modelo económico, aparece la crisis de 1930, a raíz de la recesión generalizada y, particularmente en Estados Unidos; se exhibe en toda su magnitud las contradicciones propias del mismo modelo de crecimiento y expansión. Esto obliga a reflexionar acerca de alternativas para obviarlas. Es tanto como enfrentar la crisis por la vía de buscar y encontrar instrumentos que permitan su superación. Es el momento, en términos históricos, de la instauración de de una nueva visión. Aparece, en ese contexto, la noción de planificación y de macroeconomía. Al respecto, I. Osadchaia, en su obra: “De Keynes a la síntesis neoclásica”, expresa, entre otras cosas, lo siguiente: “Keynes creó su teoría del equilibrio macroeconómico en el período sombrío para el capitalismo, de la depresión de los años 30 que siguió a la profundísima y devastadora crisis de 1929-1933. La crisis y sus secuelas: paro obrero crónico masivo, empresas paralizadas, agudización de los problemas de mercados conmovieron hasta los cimientos no sólo la economía capitalista sino la propia economía política burguesa. En este contexto interviene Keynes con la reforma de la vieja economía política neoclásica burguesa, que no respondía ya a los nuevos problemas de la época de la crisis general del capitalismo. La influencia de Keynes en la economía política burguesa contemporánea se desprende principalmente del hecho de que, por su objeto y su método de investigación, su teoría se diferenciaba esencialmente de las teorías clásicas precedentes. Al contrario de las teorías de Clark, Marshall, Pigou y otros, Keynes llegó a la conclusión de que todos los problemas de importancia vital para la sociedad capitalista altamente desarrollada han de buscarse y, por
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    consiguiente, estudiarse, nodel lado de la oferta de recursos (su penuria, precios, su combinación más eficaz para obtener la máxima producción, la compensación de los factores de producción, etc., cosas de que hasta ese momento se ocupaba la economía política neoclásica), sino del lado de la demanda que garantiza la realización de estos recursos. Al someter a crítica la ley de los mercados de Say, que sirvió de premisa a toda la economía clásica burguesa, y según la cual la oferta suscita automáticamente la demanda, Keynes coloca en primer plano el problema de la demanda efectiva y sus componentes: consumo y acumulación, el problema de los factores que determinan el movimiento de estos componentes y, por consiguiente, la demanda global en su conjunto…”11 Surge, entonces, una nueva visión del desarrollo capitalista. Keynes, introduce un insumo teórico fundamental, en el contexto de la teoría económica capitalista. La macroeconomía conlleva a la necesidad de la planificación. Por esta vía, se origina la opción de una intervención estatal en la regulación de los mercados. A nivel internacional, se desarrolla la tendencia hacia la necesidad de mecanismo de control, de planificación y de regulación. Al término de la Segunda Guerra Mundial, con el surgimiento de la ONU, como extensión de la Sociedad de Las Naciones; se inaugura una nueva perspectiva para la internacionalización. Al lado de esta, aparecen opciones vinculadas a la necesidad de la reconstrucción de Europa y, en medio de la confrontación Este-Oeste; Comunismo y Capitalismo; este último consolida propuestas de integración y colaboración entre sus garantes. Lo anterior conlleva a entender la dinámi9ca de la cooperación internacional, promovida por los países capitalistas, como instrumento que garantice su consolidación, a partir del flujo de recursos tecnológicos y financieros y su transferencia; según las necesidades específicas de sus aliados. Esto supone, a su vez, tener como soporte una noción de internacionalización controlada. 12.2.2 De los tratados de libre comercio. 11 Osadchaia, I. “De Keynes a la síntesis neoclásica”. Ediciones de Cultura Popular, primera edición, 1976; páginas 19-29.
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    Como extensión delproceso de internacionalización controlada, los países de mayor desarrollo capitalista y que ejercen como garantes y beneficiarios de ese control; han promovido y aplicado estrategias que les permiten consolidar su opción, soportada en el modelo económico que han venido imponiendo. Tal es el caso, a manera de ejemplo, de los Estados Unidos de Norteamérica, con respecto a los países de América Latina. Desde su visión controladora y expansionista ha diseñado e implementado la estrategia definida como los acuerdos de libre comercio. Esta estrategia tiene como soporte básico una particular manera de aplicar su entendido en lo que respecta al la dinámica del mercado global. Inclusive, por esta vía, asume una posición en contravía de los convenios internacionales en relación con el comercio; los cuales se supone tendrían como escenario fundamental la instancia denominada OMC (Organización Mundial de Comercio). Se trata, en consecuencia, de consolidar su dominio económico y político en la región; para lo cual cuenta con el aval, casi absoluto, de los gobiernos de aquellos países con los cuales concreta su estrategia. Ya sucedió con Méjico y con algunos países centroamericanos. Ahora, ha extendido su aplicación hacia países de Suramérica, particularmente con Perú, Ecuador y Colombia. Visto el contexto en el cual he venido analizando la dinámica del modelo capitalista, en su versión neoliberal; me parece pertinente retomar algunas expresiones que describen las consecuencias de este modelo y, particularmente, de esta estrategia de los acuerdos de libre comercio. Al respecto, veamos lo que dice el profesor José María Franquet en su obra ¿Por qué los ricos son más ricos en los países pobres?. “…La apertura de los mercados, mediante mecanismos de desregulación y eliminación de aranceles, también ha traído consecuencias muy contradictorias. Por un lado, es cierto que se abren las puertas para que los productos de los países pobres puedan venderse en los países ricos; pero aunque las puertas estén abiertas, la competencia es tan feroz y las desigualdades de condiciones para competir tan grandes que, en la práctica, en la última década muchos países pobres perdieron mucho terreno en el comercio internacional. El grueso de los países pobres, siguiendo sabios consejos de organismos internacionales y más o menos
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    sutiles presiones diplomáticas,abrió sus mercados eliminando barreras de importación y bajando aranceles para estimular el libre comercio, lo que constituye la piedra angular del nuevo modelo de economía global. Sin embargo, una mirada somera a algunos datos recientes muestra que, para los países en desarrollo, este proceso significó una pérdida de oportunidades económicas del orden de 500 mil millones de dólares anuales, o sea, diez veces más de lo que recibieron en ayuda exterior...”12 Si se quiere, entonces, estamos (con la aplicación de esta estrategia, por parte de Estados Unidos) adportas de la vivir la segunda versión de la apertura económica impuesta durante el gobierno del doctor César Gaviria Trujillo, durante su mandato 1990-1994. 2. De las alternativas para enfrentar el modelo de globalización económica neoliberal. Ya he señalado arriba una posición relacionada con el aval por parte de algunos gobiernos en países latinoamericanos. Me reitero en la aseveración, en el sentido de entender este aval como una actitud que permite la profundización y consolidación del modelo capitalista, en su versión neoliberal. Entre otras razones, porque existe y ha existido una posición predominante, en estos países, en el sentido de imponer las condiciones soportadas en los intereses de los grupos políticos y económicos que han controlado la orientación del desarrollo económico. En otras palabras: son esos grupos beneficiarios de unas reglas del juego, originadas en el mismo modelo capitalista. Lo anterior, ha estado presente aún en aquellos momentos históricos en los cuales se ha tratado de diseñar estrategias de integración regional y/o subregional. El caso más relevante, en lo que hace referencia a los países del norte de Suramérica (Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Bolivia) tiene que ver con el Acuerdo de Cartagena, que dio origen al Pacto Andino. Hoy, esta opción ha derivado en la CAN (Comunidad Andina). Lo mismo puede decirse, con las diferenciaciones obvias, del caso del MERCOSUR (Uruguay, Paraguay, Brasil, Argentina). 12 Franquet, José Ma. “¿Por qué los ricos son más ricos en los países pobres?”.Ed. Litera Books, primera edición 2002, páginas 76-77
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    Estas propuesta deintegración económica, estuvieron y han estado cruzadas por contradicciones originadas en particulares maneras de entender la dinámica de los mercados, al interior de los países denominados subdesarrollados. Sin embargo, a pesar de esas diferencias, se ha percibido una unidad de criterios; como quiera que los grupos económicos y políticos que han controlado y controlan el desarrollo económico en esos países, ejerzan como beneficiarios fundamentales del modelo económico capitalista. A pesar de la situación descrita arriba, se advierten algunas fisuras que han dado origen (por la dinámica asociada al desarrollo de alternativas políticas centradas en reivindicar la democratización y la confrontación a esos grupos de control político y económico) a algunas tendencias que promueven opciones diferentes y que confrontan la posición que hasta ahora ha predominado. Este es el caso, a manera de ejemplo, de algunas expresiones (lideradas por Brasil, Argentina y Uruguay) en el MERCOSUR. Con menor relevancia, se puede señalar la corriente liderada por Venezuela y Bolivia al interior de la CAN. Lo que si queda claro, a partir de lo expuesto en este trabajo, es la necesidad de promover y desarrollar alternativas políticas y económicas, soportadas en la reivindicación de la autonomía plena de nuestros países y que, por lo mismo, ejerzan como instrumentos de confrontación a la posición neoliberal.