Una planeación estratégica efectiva requiere que los miembros de la comunidad educativa puedan describirla, reconocer su importancia, identificar su rol y las ganancias cuando se alcanzan las metas. El proceso implica responder tres preguntas: hacia dónde va la institución al formular su horizonte filosófico que incluye misión, visión, creencias y valores; qué recursos se necesitan; y cómo se alcanzarán las metas. La misión y visión deben ser claras y guiar las decisiones hacia el futuro deseado.