Las TIC aplicadas a la educación ofrecen posibilidades como ampliar la oferta informativa, romper barreras espacio-temporales, e incrementar las modalidades de comunicación. Sin embargo, también tienen limitaciones como no garantizar que el acceso a la información conduzca necesariamente a un mayor conocimiento. Además, su uso requiere evitar dos errores: el paralelismo entre información y conocimiento, y creer que tener acceso a la información implica estar más informado.