El documento define los activos fijos como bienes de larga duración que una empresa usa para sus operaciones y no están destinados a la venta. Explica que los activos fijos se clasifican en bienes muebles e inmuebles y también en depreciables y no depreciables para propósitos contables. La depreciación es la reducción del valor contable de los activos fijos a medida que envejecen.