La planeación implica definir objetivos, establecer una estrategia global y desarrollar planes de actividades. Tiene cuatro propósitos: dar dirección, reducir incertidumbre, minimizar desperdicio y establecer estándares de control. Los objetivos son resultados deseados y los planes describen cómo cumplirlos. Las críticas a la planeación incluyen que puede generar rigidez y no considerar el futuro, pero es efectiva si es flexible y fomenta responsabilidad en todos los niveles.