El documento describe las características generales de la arquitectura barroca en Europa. Se caracteriza por el dinamismo, la teatralidad y el uso abundante de decoraciones. Menciona algunos de los principales arquitectos barrocos en Italia, Francia, Inglaterra y España, como Bernini, Borromini, Mansart y Churriguera, y destaca obras emblemáticas como la Basílica de San Pedro en el Vaticano y la Plaza Mayor de Salamanca.