El documento analiza cómo las representaciones de mujeres en el arte a menudo caen en tópicos que perpetúan estereotipos patriarcales, como la cohabitación entre violencia sexual y placer. Se exploran diversas obras y artistas que ilustran estas nociones, además de cuestionar el papel de la estética en la imposición de valores y relaciones de poder. El texto concluye destacando la necesidad de una investigación más inclusiva que considere diversas voces y experiencias de mujeres en el arte.