El documento analiza el estado actual de la educación matemática, destacando la falta de enfoque en la demostración y la prueba en el currículo escolar, así como la predominancia de métodos conductistas en lugar de un enfoque constructivista. Se enfatiza la importancia del papel activo del estudiante en la construcción del conocimiento y la necesidad de que los docentes reflexionen sobre sus prácticas educativas en un contexto que involucra problemas sociales. Finalmente, se propone la necesidad de adoptar enfoques genuinos e interdisciplinarios en la investigación y enseñanza de las matemáticas.