El documento aborda la necesidad de rediseñar los currículos de educación secundaria para incluir la interculturalidad y la diversidad, enfatizando la relación dinámica entre tradición e innovación en la enseñanza. Se sugiere que la educación debe fomentar una conciencia crítica de la interrelación entre el individuo y su entorno, mientras que las artes visuales juegan un papel importante en la construcción de identidades y representaciones del mundo. Además, se menciona la importancia de adaptar las prácticas educativas a los cambios culturales y sociales contemporáneos.