El documento discute las fuentes del conocimiento objetivo, como la observación y la práctica, y contrasta la ciencia y la ingeniería. También examina el poder y los costos del conocimiento a medida que este se vuelve más especializado, complejo y sujeto a una obsolescencia más rápida. Finalmente, concluye que la ciencia y el conocimiento empírico se complementan y que los ingenieros y científicos deben buscar soluciones a los desafíos planteados por el crecimiento del conocimiento.