El documento analiza la importancia de desarrollar competencias tecnológicas en la educación matemática, destacando que los educadores deben adaptarse a las nuevas exigencias del entorno tecnológico. Se identifican 20 habilidades tecnológicas esenciales que los docentes deben dominar, así como reflexiones sobre los desafíos y miedos que enfrentan al incorporar estas herramientas en su práctica. Asimismo, se enfatiza la necesidad de un cambio en la pedagogía para preparar a los estudiantes para un mundo competitivo.