El documento describe cómo la implementación de recursos tecnológicos puede beneficiar a los estudiantes con necesidades educativas especiales al brindarles formas alternativas de comunicación y aprendizaje. Específicamente, la tecnología puede ayudar a los niños sin lenguaje a comunicarse, favorecer el proceso de alfabetización a través de software especializado, y permitir que los estudiantes tengan un rol más activo en su educación.