La Revolución Mexicana se debió a las desigualdades sociales y económicas del país a principios del siglo XX, como la concentración de tierras en grandes latifundios. Liderada por figuras como Francisco Villa y Emiliano Zapata, la revolución terminó con la promulgación de la Constitución de 1917, la cual estableció reformas agrarias, laborales y de nacionalización de recursos. La revolución puso las bases para el desarrollo posterior de México como nación independiente y soberana.