Tales de Mileto pensaba que las cosas estaban llenas de dioses. Heráclito de Éfeso creía que el enfrentamiento y devenir del mundo no implicaba caos sino orden. Pitágoras de Samos consideraba que las matemáticas eran clave para entender el mundo. Protágoras de Abdera sostenía que el hombre es la medida de todas las cosas. Demócrito de Abdera pensaba que los átomos son indivisibles y se distinguen por su tamaño, forma y posición.