El desprendimiento prematuro de placenta, también conocido como abruptio placentae, es la separación total o parcial de la placenta de la pared uterina antes del parto, clasificado según severidad del sangrado y ubicación de la separación. Los factores de riesgo incluyen antecedentes de cesárea, hipertensión y tabaquismo, y se presenta con síntomas como dolor abdominal intenso y sangrado vaginal. El tratamiento varía según la viabilidad fetal y puede incluir cesárea o inducción del parto, mientras que el manejo de enfermería se centra en la educación y apoyo a la paciente.