Los estudiantes trabajaron en equipos para aprender a dar y seguir direcciones en inglés usando herramientas tecnológicas como tabletas, teléfonos y aplicaciones. Aunque al principio tuvieron dudas, completaron la actividad de manera responsable y comprometida. Aprendieron vocabulario de direcciones y también habilidades tecnológicas como crear blogs y videos de YouTube. El uso de la tecnología motivó a los estudiantes y mejoró su aprendizaje del inglés.