El documento analiza las diferencias entre la cultura de los jóvenes y la cultura escolar, especialmente en relación con las nuevas tecnologías. Plantea que la cultura de los estudiantes se basa más en procesos inferenciales analógicos y heurísticos, mientras que la cultura escolar se centra más en procesos deductivos e inductivos tradicionales. También sugiere que la escuela debería acercar estas culturas incorporando más las TICs, proponiendo actividades interactivas y flexibles que promuevan el aprendizaje