La escultura barroca en España se caracterizó por el realismo extremo y la expresividad de las figuras religiosas. Había tres escuelas principales: la Castellana de Gregorio Fernández se destacó por el realismo violento; la Andaluza empleó un estilo más clásico y sereno liderada por Montañés y Juan de Mesa en Sevilla y Alonso Cano y Pedro de Mena en Granada; la Escuela Murciana de Francisco Salzillo en el siglo 18 introdujo la dulzura y elegancia del Rococó.