La escultura barroca española, centrada en la imaginería religiosa, se caracteriza por un fuerte realismo y una emocionalidad que busca conmover al espectador, utilizando técnicas como el estofado y la policromía. Artistas como Gregorio Fernández y Juan Martínez Montañés destacan por su habilidad en el modelado anatómico y la expresión de sentimientos en sus obras, que reflejan el dolor y el sufrimiento de figuras sagradas. La obra de estos escultores se enmarca dentro del contexto de la contrarreforma católica, enfatizando la devoción y el fervor popular.