El documento argumenta que el concepto de "exceso de confianza" como causa de accidentes es un paradigma erróneo. En su lugar, propone que la capacidad de percibir riesgos es una habilidad que se puede mejorar mediante la formación y experiencia. También sugiere que la gestión de seguridad debería enfocarse más en los factores psicológicos individuales y contextuales de los trabajadores para elevar su percepción del riesgo.