La fase analítica se desarrolla dentro del laboratorio clínico, donde se realizan pruebas solicitadas mediante métodos manuales o autoanalizadores. La validación y verificación son importantes para garantizar la calidad a través de la calibración adecuada, el uso de reactivos específicos y el control ambiental. Los resultados son validados por los facultativos para detectar errores y tomar medidas correctivas como repetir pruebas o solicitar pruebas adicionales.