La prueba de compatibilidad cruzada compara la sangre del paciente con la de un donante para determinar si son completamente compatibles antes de una transfusión. Es importante conocer el grupo sanguíneo del paciente para seleccionar sangre compatible del donante. La prueba puede ser positiva, indicando la presencia de anticuerpos, o negativa, con una baja probabilidad de compatibilidad con el donante.