El laboratorio clínico es esencial para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, utilizando diversas muestras biológicas y contribuyendo al 80% de las decisiones clínicas. El control de calidad es crucial para asegurar la validez de los resultados, abarcando fases pre-analíticas, analíticas y post-analíticas, y se complementa con controles internos y externos. Los errores pueden ocurrir en todas las fases y es vital para el laboratorio mantener estándares estrictos para garantizar resultados confiables.