La fisura anal se define como una úlcera dolorosa en el epitelio distal del canal anal, a menudo asociada a lesiones mecánicas por heces duras, aunque pueden presentarse en ausencia de estreñimiento. El tratamiento incluye opciones médicas y quirúrgicas, siendo la esfinterotomía lateral interna la técnica más efectiva para fisuras crónicas, con alta tasa de curación y baja incidencia de complicaciones. Se sugiere un enfoque conservador inicial para las fisuras agudas, con cambios en la dieta y el uso de analgésicos, reservando la cirugía para casos persistentes.